Chile despega con pega, pero también con nuevas competencias
FERNANDO GARCÍA L. presidente de ASIMET
Chile necesita volver a crear empleo, y no hay espacio para relativizar esa urgencia. El gobierno presentó Chile Despega, un plan que busca acelerar la inversión pública y las obras de rápida ejecución, impulsar la contratación, mejorar la liquidez de empresas y proveedores, y desplegar estas medidas en los territorios.
Desde la industria se ha valorado que el empleo y la reactivación estén en el centro de la agenda, junto con advertir que una recuperación sostenida requiere que la inversión privada vuelva a asumir un papel protagónico. En Asimet creemos que a ese desafío debe sumarse otro: contar con las personas y las competencias que esa recuperación va a requerir. No basta con preguntarnos cuántos empleos podemos crear. Hay que anticipar cuáles surgirán, qué capacidades demandarán y cómo preparamos a las personas para acceder a ellos y mantenerse.
“El desafío no es optar entre tecnología y trabajadores, sino lograr que la transformación tecnológica avance junto con el desarrollo de capital humano”.
Esto es especialmente relevante para la industria metalúrgica y metalmecánica. En ella, la automatización, la robótica, la digitalización, el análisis de datos y la IA están transformando los procesos productivos y los perfiles ocupacionales.
El desafío no es optar entre tecnología y trabajadores, sino lograr que la transformación tecnológica avance junto con el desarrollo de capital humano. La capacitación es una herramienta estratégica, pero no basta por sí sola: su impacto depende de que responda a necesidades productivas concretas y se vincule con oportunidades reales de empleo.
Chile Despega abre precisamente esa posibilidad. Si sabemos dónde se harán las nuevas inversiones, qué proyectos se ejecutarán y qué sectores aumentarán su contratación, podemos anticipar qué ocupaciones y competencias se requerirán y orientar la formación hacia ellas.
Prepararnos para la Industria 4.0 no significa simplemente enseñar a operar una nueva máquina. Supone fortalecer competencias en automatización, mantenimiento industrial, tecnologías digitales, mecanizado y manufactura avanzada, junto con los oficios que siguen siendo esenciales. También exige desarrollar habilidades transversales, como la adaptación, la resolución de problemas, la comunicación y el trabajo colaborativo. Ninguna competencia técnica permanece vigente de manera indefinida; por eso, aprender a aprender es también una competencia productiva.
Desde esta perspectiva, la formación continua deja de ser un beneficio complementario y pasa a ser parte de la infraestructura productiva del país. Para ello, la industria debe anticipar sus necesidades de capital humano, identificar brechas, colaborar en la definición de perfiles ocupacionales y abrir espacios de actualización permanente para sus trabajadores, al tiempo que se fortalece la articulación entre empresas, sistema educativo, organismos de capacitación y políticas públicas de empleo.
Chile Despega aborda una urgencia inmediata: recuperar actividad y empleo. Pero hay también una oportunidad de más largo plazo. Si logramos conectar inversión privada, crecimiento industrial, contratación y formación pertinente, podremos convertir la reactivación en una plataforma para fortalecer la productividad y las capacidades del país.