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Mauricio Villena

La prueba fiscal comienza después de 2027

MAURICIO VILLENA decano Facultad de Administración y Economía UDP

Por: Mauricio Villena

Publicado: Jueves 8 de octubre de 2026 a las 04:03 hrs.

Mauricio Villena

Mauricio Villena

El nuevo Informe de Finanzas Públicas confirma una mejora relevante en las cuentas fiscales, pero también deja claro que la parte más difícil del ajuste está por delante. Para 2026, Hacienda redujo la proyección de crecimiento de 1,8% a 0,7%, con una caída de 3,3% en la minería y una expansión de solo 1,3% de la demanda interna. Aun así, el déficit efectivo se proyecta en 1,8% del PIB, un punto menos que en 2025, mientras el estructural llegaría a 2,3%, por debajo de la meta de 2,6%. Que esta mejora ocurra con una economía débil le da especial valor.

Parte del resultado proviene del cobre. La tributación de la gran minería privada y los traspasos de Codelco se revisaron al alza, compensando la debilidad de los ingresos tributarios no mineros. Por eso conviene no confundir mayores ingresos efectivos con una mejora permanente de las finanzas públicas. Los recursos mineros ayudan, pero no sustituyen una trayectoria de gasto consistente con los ingresos estructurales ni un crecimiento capaz de ampliar sostenidamente la base tributaria.

El Presupuesto 2027 mantiene una senda prudente. El gasto crecería 1,5% real respecto de la ejecución estimada de 2026 y tanto el déficit efectivo como el estructural se ubicarían en 1,8% del PIB. La deuda bruta cerraría en 42,5% del PIB, bajo el nivel prudente (45%). Hacienda proyecta además un crecimiento de 3,3% para 2027, apoyado en la inversión y la recuperación de sectores ligados a recursos naturales. Esa recuperación será clave: sin mayor crecimiento, la consolidación termina descansando demasiado en contener el gasto.

“El desafío no es sólo aprobar un presupuesto acotado para 2027, sino corregir la trayectoria de años siguientes”.

El problema aparece con mayor claridad desde 2028. La programación financiera de mediano plazo muestra holguras negativas durante todo el horizonte: 0,5% del PIB en 2028, 0,9% en 2029, 1,3% en 2030 y 0,6% en 2031. En 2030, la diferencia entre el gasto proyectado y el compatible con la meta fiscal supera los $5,2 billones, en pesos de 2027. No es un descalce menor: muestra que, con la trayectoria actual, el gasto de mediano plazo excede el espacio disponible bajo las metas de balance estructural. El desafío, entonces, no es sólo aprobar un presupuesto acotado para 2027, sino corregir la trayectoria de años siguientes. El propio IFP advierte que esas brechas no deben interpretarse mecánicamente como recortes equivalentes de gasto: pueden cerrarse mediante medidas por el lado del gasto, de los ingresos o una combinación de ambas. Pero el ajuste deberá hacerse.

La deuda tampoco deja espacio para la complacencia. En el escenario base se mantiene bajo 45% del PIB durante todo el horizonte: llega a 44% en 2029 y 2030 y baja a 43,2% en 2031. En un escenario de menor crecimiento, en cambio, supera el nivel prudente desde 2029 y alcanza 46,3% en 2031. La trayectoria fiscal, por tanto, sigue siendo sensible a un desempeño peor al previsto.

El avance de 2026 es importante, en especial porque ocurre en año de bajo crecimiento. Pero no resuelve el problema fiscal de mediano plazo. La tarea es convertir esa mejora en una trayectoria durable, cerrando las brechas que ya reconoce el propio Gobierno, sin deteriorar inversión ni crecimiento.

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