La contingencia minera entró de lleno a la agenda del gobierno. El director nacional del Trabajo, David Oddó Beas, se encuentra en Antofagasta en momentos en que la industria enfrenta tres accidentes con resultado de muerte en menos de 15 días -uno en Escondida de BHP, otro en Radomiro Tomic de Codelco y otro en Los Colorados de CMP- y cuando el ambiente sindical está tensionado por la huelga de trabajadores de Minera Centinela, de Antofagasta Minerals, y una negociación colectiva compleja en Escondida, operada por BHP.
La paralización legal en la faena del grupo Luksic partió este miércoles a las 8:00 horas y suma a más de 700 trabajadores de Minera Esperanza y de trabajadores Distrito Centinela, en Minera Centinela, en la Región de Antofagasta. La huelga se inició luego de que la mediación obligatoria ante la Inspección del Trabajo concluyera sin acuerdo.
De acuerdo a fuentes del grupo Antofagasta, la huelga afecta a 22% de la dotación propia, 709 trabajadores y no tiene efectos en la producción ni en la operación de las empresas, puesto que por cada trabajador propio el grupo tiene más de dos operarios que son contratistas.
Profesionales de la compañía precisan que la piedra de tope es la exigencia de los sindicatos de fijar una cláusula para hacerles extensivos beneficios de negociaciones colectivas futuras, lo cual es contrario a la libertad sindical. Y es que a fines de octubre parten los primeros aprontes de un proceso más grande: la negociación colectiva del sindicato N° 1 de Centinela, que tiene más de 1.500 socios activos. "Debido a su mayor peso, su poder de negociación es mayor y por eso los trabajadores hoy en huelga quieren que se les sumen los beneficios que obtenga el sindicato N°1 en la negociación de fines de año", dice una fuente conocedora de las tratativas.
Las organizaciones aseguraron que la paralización se mantendrá de forma ordenada y pacífica por el tiempo que sea necesario y exhortaron a la empresa y a la familia Luksic a rectificar su posición.
"A pesar del rechazo de la última oferta adoptado por dos de sus sindicatos, que reúnen a 709 trabajadores y las dificultades operacionales que se podrían generar, la compañía reafirma su compromiso con el diálogo", indicó por su parte Antofagasta Minerals en un comunicado. Agregó que los sindicatos involucrados decidieron no aceptar la propuesta de la compañía que, entre otros aspectos, consideraba un incremento real del 2% del sueldo base, además de un bono de término de conflicto de $ 22,5 millones líquidos, préstamo blando de 3,5 millones de pesos líquidos y otros beneficios.
"La compañía respeta la decisión de los trabajadores y mantiene su disposición a continuar las conversaciones con sus representantes para alcanzar un acuerdo que considere los intereses de ambas partes (...) En términos operacionales, cabe señalar que, a pesar de las afectaciones propias de una huelga, la producción proyectada se mantiene sin alteración", agregó Antofagasta Minerals.
En la víspera, cuando la mediación vivía sus últimas horas, la compañía afirmó que mantiene su disposición a seguir dialogando para cerrar el proceso y sostuvo que "Minera Centinela no discrimina a sus trabajadores por su afiliación sindical". Según la firma, las diferencias entre los distintos instrumentos colectivos responden a cómo han evolucionado los acuerdos de negociaciones anteriores y a las particularidades de cada proceso.
El conflicto se arrastra desde hace semanas. La última oferta de Minera Centinela se presentó el miércoles 23 de septiembre y fue rechazada por los sindicatos, que luego aprobaron la huelga con el 98,73% de los votos y una participación del 100% de los trabajadores habilitados.
Hay que destacar que es la primera vez que ambas organizaciones presentan un proyecto de contrato colectivo común ante la compañía.
Cabe señalar que la paralización llega en un momento clave para Centinela, esto debido a que Antofagasta Minerals aprobó el segundo concentrador de la faena, proyecto que sumará cerca de 170.000 toneladas de cobre equivalente al año, con primera producción prevista para 2027.
El conflicto también se da en medio de un mercado del cobre con restricciones de oferta en Chile, debido a problemas operacionales en distintas faenas, eventos naturales como lluvias y nevazones y menores leyes de mineral, de acuerdo a lo que han explicado las compañías afectadas.
Negociación de Escondida
Este miércoles suma la segunda jornada en el proceso de mediación obligatoria de la otra negociación colectiva que tiene en vilo a la gran minería: la de supervisores de Escondida. Con 1.020 miembros, este sindicato votó por la huelga y la conciliación se prolongaría hasta el próximo martes. Si no hay disposición a seguir negociando, eventualmente la paralización partiría a fines de la próxima semana.
Para condimentar aún más el ambiente, este jueves sesionará en Antofagasta la Comisión de Minería y Energía de la Cámara Baja, donde se verá tanto los accidentes como las negociaciones colectivas de Escondida y Centinela.
Impacto en el precio
Las paralizaciones o huelgas en las mineras pueden llegar a tener efectos relevantes en su producción, aunque acotado en el precio, dependiendo de la magnitud de la huelga y la duración de ésta, coinciden expertos consultados por DF.
Si la huelga en Centinela se mantiene y se une a la de Escondida, ambas faenas pesan en la oferta local: en 2025, Escondida aportó el 25% de la producción chilena y Centinela, el 4,5%, planteó Antonio Espinoza, investigador del OCEC UDP. Sin embargo, las paralizaciones afectan a sindicatos específicos, no a la operación completa, por lo que el efecto dependerá de la proporción de trabajadores detenidos y de la duración del conflicto.
Álvaro Merino, director ejecutivo de Núcleo Minero, estima que Escondida, con una producción proyectada de 1,2 millones de toneladas en 2026, dejaría de producir unas 3.288 toneladas por cada día de paralización total, equivalentes a cerca de US$ 48 millones al precio actual de US$ 6,58 la libra y al 0,06% de la producción nacional esperada para este año (5,15 millones de toneladas). Centinela, con 190 mil toneladas estimadas, perdería unas 527 toneladas diarias. Así, una detención completa de ambas faenas, escenario que califica como poco probable, restaría unas 3.800 toneladas por día, el 0,074% de la producción anual, con menores ingresos por US$ 55 millones diarios.
Como referencia, Antonio Espinoza pone la huelga de 44 días en Escondida en 2017 implicó una pérdida estimada por Cochilco de 156.000 toneladas, equivalente al 2,8% de la producción nacional de ese año (5.503,6 miles de toneladas), un caso de alta magnitud y extensión.
Según Felipe Oyarzún, analista de mercados de XTB, el precio del cobre no reacciona con saltos bruscos al inicio de una huelga, pese a que Chile aporta cerca del 25% de la oferta global, porque los operadores ya han descontado la tensión laboral semanas antes del paro y, en los primeros días, las mineras recurren a inventarios en puerto y a su flexibilidad logística para mantener los envíos, lo que deja la cotización en Londres y Nueva York estable, aunque en niveles altos. El efecto en los precios, explica, se hace visible solo cuando el conflicto se prolonga, se estrechan los inventarios globales y el riesgo de desabastecimiento se vuelve concreto; si la falta de concentrado llega a amenazar las entregas físicas, aumenta la incertidumbre y se gatilla una nueva presión al alza en los contratos de futuros.
Con todo, las huelgas se suman a una producción ya presionada por la menor ley, accidentes y eventos climáticos, factores que llevaron a una caída de 17,4% anual del Imacec minero en agosto y a que el Ejecutivo, en su último Informe de Finanzas Públicas, proyecte una contracción de 3,3% del PIB minero en 2026, sostiene a su turno Espinoza.
El director ejecutivo de Núcleo Minero hace ver que las negociaciones colectivas deben ajustarse a la realidad de cada faena, cuya productividad depende de factores como la ley del mineral, las condiciones geológicas, el tipo de operación (subterránea o a rajo abierto) y el nivel de producción. A su juicio, si los beneficios pactados superan con creces esa productividad, la compañía pierde competitividad y sostenibilidad en el largo plazo, por lo que llama a que primen el diálogo y los acuerdos realistas en un momento en que el país necesita aumentar su producción minera.