Click acá para ir directamente al contenido
Editorial

Acuerdo sobre la IA: Compromiso, no garantía

Por:

Publicado: Jueves 1 de octubre de 2026 a las 04:00 hrs.

El “Acuerdo de la Casa Blanca sobre Superinteligencia”, anunciado por Donald Trump junto a los líderes de Google, Meta, OpenAI, Anthropic, Nvidia y xAI, reconoce una responsabilidad explícita de sus directorios sobre la seguridad de la inteligencia artificial. Para ello, las empresas se comprometen a establecer controles internos, someterlos a evaluaciones independientes y corregir las fallas detectadas en sus modelos. Su cumplimiento descansa, sin embargo, en la buena voluntad de los participantes. El carácter voluntario del pacto deja pendiente cómo asegurar que esas responsabilidades se cumplan en el futuro.

La autorregulación permite aprovechar el conocimiento técnico de las empresas y adaptar los controles al avance de la tecnología. Esa flexibilidad puede favorecer la innovación, pero la presión por lanzar productos y conquistar mercados también puede relegar la seguridad. Por ello, las compañías deben responder por las fallas de sus sistemas, especialmente cuando sus consecuencias afecten a clientes o terceros.

Por otro lado, la credibilidad del acuerdo dependerá de cuánto cambie la supervisión efectiva. El documento no establece plazos de implementación, sanciones ni obligaciones de publicar los resultados de las evaluaciones. Aunque contempla incorporar sus compromisos a leyes o regulaciones, esa posibilidad debe traducirse en estándares mínimos y responsabilidades claras. Importará tanto qué se evalúa como quién verifica los controles y qué consecuencias tiene incumplirlos. La independencia de quienes auditen será decisiva para evitar que las evaluaciones se limiten a validar las prácticas de las propias empresas.

El carácter voluntario del pacto deja pendiente cómo asegurar que esas responsabilidades se cumplan en el futuro.

Para las empresas e inversionistas, estas definiciones tienen consecuencias económicas claras, porque incorporar inteligencia artificial en sus procesos supone confiar información y decisiones a sistemas que requieren supervisión. Saber qué controles existen y quién responde por sus fallas permitirá evaluar mejor los riesgos de esa inversión.

En Chile, esta necesidad ya es visible. El Índice de Transformación Digital en Inteligencia Artificial 2026, elaborado por Corfo, la Cámara de Comercio de Santiago y PMG Chile y difundido en agosto, determinó que la gobernanza fue la dimensión más rezagada, con 27 puntos sobre 100. El resultado refuerza la necesidad de acompañar la adopción con políticas internas, controles y responsables definidos desde las primeras implementaciones. Postergar esas decisiones aumenta los riesgos a medida que la tecnología adquiere mayor alcance dentro de las organizaciones.

La prueba del pacto estará, entonces, en la calidad de sus controles y la responsabilidad asumida ante las fallas. También queda por ver si esa buena voluntad se mantendrá cuando las empresas chinas empiecen a ganar terreno y aumente la presión por preservar el liderazgo estadounidense, objetivo central de Trump. La seguridad requiere obligaciones verificables que resistan esa competencia. De ello depende la confianza necesaria para invertir y aprovechar el potencial económico de la inteligencia artificial.

Te recomendamos