El desierto florido volvió a cubrir de colores amplias zonas del norte del país y esta vez su aparición también puso en alerta a la industria energética. La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) reforzó las exigencias para los proyectos solares y eólicos que operan en las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo, con medidas destinadas a evitar impactos sobre las áreas donde se desarrolla el fenómeno.
El fenómeno natural se produce períodicamente en el norte de Chile cuando lluvias inusualmente abundantes permiten que semillas y estructuras vegetales que permanecían latentes en el suelo desértico germinan y florecen masivamente, lo que constituye no solo un evento relevante desde el punto de vista medioambiental, sino también un importante hito turístico.
La SMA ofició a los titulares de instalaciones que cuentan con Resolución de Calificación Ambiental (RCA) para que refuercen los resguardos durante sus operaciones. Las instrucciones abarcan el desplazamiento de trabajadores y contratistas, la disposición de residuos, la protección de flora y fauna y el seguimiento ambiental.
La medida amplía el alcance territorial de las acciones adoptadas por la SMA durante 2025 y coincide con una temporada marcada por las lluvias de invierno, que permitieron el florecimiento de más de 200 especies de plantas anuales y geófitas en el norte.
Este año se espera que el desierto florido se mantenga durante octubre, con su período de mayor diversidad y abundancia hacia mediados de mes. El Gobierno Regional de Atacama proyectó que la floración comenzó desde la segunda quincena de agosto y alcanzaría su mayor extensión entre septiembre y octubre.
Para las empresas, esto implica ajustar parte de sus faenas habituales mientras se mantenga el fenómeno y reforzar los controles asociados al cumplimiento de sus compromisos ambientales.
El superintendente del Medio Ambiente, Emanuel Ibarra, señaló que la fiscalización estará enfocada en el cumplimiento de las obligaciones ambientales de los proyectos durante este período. “Desde la SMA estamos haciendo un llamado preventivo y riguroso a los titulares de proyectos de energía para que adecuen sus operaciones”, sostuvo.
Restricciones para las operaciones
Entre las principales instrucciones, la SMA estableció que el tránsito de personal y empresas contratistas deberá realizarse estrictamente por las rutas que fueron evaluadas ambientalmente para cada proyecto.
Esto implica que las compañías deberán evitar caminos alternativos o desplazamientos fuera de las áreas autorizadas, una exigencia especialmente relevante para instalaciones solares y eólicas que ocupan grandes extensiones de terreno y requieren movimientos periódicos de trabajadores, vehículos y equipos.
La autoridad también recordó que los residuos generados por las operaciones sólo podrán disponerse en lugares autorizados.
A ello se suma la obligación de aumentar las medidas de protección de la fauna silvestre, cuya presencia puede incrementarse durante el desierto florido debido a una mayor disponibilidad de alimento.
La instrucción considera además un refuerzo específico para especies vegetales protegidas y clasificadas en categorías de conservación. Entre ellas se encuentran Eragrostis pycnantha, Leontochir ovallei, conocida como Garra de León, y Pintoa chilensis, las tres consideradas en peligro.
Monitoreo y reportes en 24 horas
Otro de los puntos centrales para las empresas será el seguimiento ambiental de las zonas donde operan. Los titulares deberán ejecutar los monitoreos asociados al desierto florido de acuerdo con los plazos, modalidades y frecuencias establecidos en sus respectivos compromisos ambientales.
La SMA también exigió informar cualquier incidente o contingencia que pueda afectar las superficies donde se desarrolla la floración.
Estos eventos deberán ser ingresados al Sistema de Seguimiento Ambiental de la Superintendencia en un plazo máximo de 24 horas desde que ocurran. Las compañías también deberán mantener actualizados ante el organismo sus antecedentes de titularidad y datos de contacto.
La medida alcanza este año a proyectos emplazados en Antofagasta, Atacama y Coquimbo, tres regiones que concentran una parte relevante del desarrollo de generación solar y eólica del país y donde las precipitaciones del invierno permitieron la aparición del fenómeno.
La fiscalización será coordinada por la División de Fiscalización y el Departamento de Tecnología, Monitoreo e Información de la SMA, mientras las exigencias se mantendrán vinculadas al cumplimiento de las Resoluciones de Calificación Ambiental de cada instalación y a las superficies donde se registre la floración.