Un duro revés sufrió este viernes el proyecto Parque Eólico Marino Lile, iniciativa que contempla una inversión de US$ 2.564 millones para instalar 66 aerogeneradores flotantes frente a las costas de la Región de Valparaíso. La Comisión Regional de Uso del Borde Costero (Crubc) rechazó por unanimidad la solicitud de concesión marítima, tras evaluar los efectos que su emplazamiento podría generar sobre las operaciones navales, la navegación comercial y el entorno costero.
La instancia, presidida por el gobernador regional Rodrigo Mundaca, respaldó las observaciones formuladas previamente por el Comité Técnico, que había emitido un informe desfavorable respecto de la ubicación del parque. La iniciativa es desarrollada por la empresa Lile SpA, vinculada a Acciona Energía y Blue Lines Energía y busca aprovechar el potencial del viento marino mediante estructuras flotantes conectadas al sistema eléctrico nacional.
Seguridad naval y tráfico marítimo
Tras la votación, Mundaca explicó que la decisión respondió a una combinación de factores relacionados con la seguridad, las actividades económicas y la protección del entorno marino. Uno de los aspectos de mayor preocupación fue la cercanía del proyecto con instalaciones estratégicas de la Armada, considerando que Valparaíso concentra parte importante de sus operaciones.
El gobernador señaló que "la principal fuerza de combate de la Marina se encuentra alojada en la primera zona naval", y agregó que existieron observaciones tanto del Comité Técnico como del contralmirante Raúl Silva.
A ello se sumaron los eventuales efectos de las instalaciones sobre las rutas utilizadas por embarcaciones que ingresan y salen del puerto. Mundaca sostuvo que el emplazamiento propuesto "no garantizaba una libre navegación y podía transformarse precisamente en un impedimento".
El análisis también abordó los posibles impactos ambientales, especialmente sobre la biodiversidad y los recursos genéticos marinos, además de las dudas relacionadas con el ruido y los efectos que las estructuras podrían generar sobre el turismo.
Pese al resultado, la autoridad regional reconoció el aporte energético que podría representar la iniciativa, aunque sostuvo que sus características no eran suficientes para respaldar la ubicación propuesta.
Puerto, pesca y turismo
El rechazo también contó con el respaldo de los representantes regionales que participaron en la sesión.
El consejero regional Osvaldo Urrutia cuestionó las consecuencias que podría tener el parque sobre distintas actividades económicas vinculadas al borde costero, particularmente el transporte marítimo, la pesca artesanal y el turismo. Según explicó, las observaciones no se limitan a las operaciones militares, ya que también existen actividades productivas que utilizan regularmente el espacio marítimo donde se proyectan las instalaciones. "El puerto de Valparaíso hoy día es el segundo más importante de Chile y va a haber afectado su tráfico marítimo", afirmó.
El consejero también advirtió sobre las posibles consecuencias para las caletas pesqueras y el paisaje costero, considerando que la instalación de decenas de estructuras flotantes modificaría las condiciones visuales del litoral.
Aunque manifestó su respaldo al desarrollo de energías renovables, planteó que este tipo de iniciativas debe considerar las características económicas y territoriales de cada zona. "Yo creo que la empresa tiene que buscar otras zonas en el país", señaló.
Detalles del proyecto
El Parque Eólico Marino Lile contempla una inversión estimada de US$ 2.564 millones y la instalación de 66 aerogeneradores sobre plataformas flotantes, además de las obras necesarias para su fondeo y conexión eléctrica.
La propuesta busca desarrollar generación renovable a partir del viento en alta mar, mediante una tecnología que todavía no registra parques en construcción en Chile.
El proyecto considera instalaciones frente a las costas de Valparaíso, Viña del Mar, Concón y Quintero, una zona donde conviven actividades portuarias, navales, pesqueras y turísticas.
Defensa decide
Aunque la votación representa un revés para el proyecto, el pronunciamiento de la Comisión Regional de Uso del Borde Costero no constituye por sí mismo el rechazo definitivo de la concesión marítima.
La resolución final corresponde a la Subsecretaría para las Fuerzas Armadas, dependiente del Ministerio de Defensa, organismo encargado de administrar y resolver este tipo de solicitudes.
Consultado sobre los efectos de la votación, Mundaca explicó que, si bien el Gobierno central tiene atribuciones para adoptar una decisión distinta, durante los últimos cinco años no se han revertido los pronunciamientos emitidos por la comisión regional. "La Subsecretaría de Defensa podría cambiar la opinión, pero hasta la fecha y transcurridos cinco años, eso nunca ha ocurrido", afirmó.