Se trata de ICB Food Service, empresa enfocada en el canal horeca -hoteles, restaurantes y casinos- que opera con un portafolio superior a los 2.200 productos y una red de nueve centros de distribución a lo largo del país, con presencia desde Arica hasta Puerto Montt e incluso Chiloé. Entre sus categorías destacan alimentos en formatos mayoristas como pasta Barilla, café Lavazza, Nutella o jamones Costa Brava, además de un catálogo que abarca más de 12.000 clientes del rubro gastronómico.
Pero en los últimos años la compañía comenzó a probar un giro. En 2022 abrió su primera tienda en Vitacura, un movimiento que, más que una expansión tradicional, operó como piloto para testear un formato más directo y visible, acercándose a sus clientes fuera del esquema habitual de distribución.
La apuesta tomó velocidad este año. En marzo inauguró su local en Viña del Mar y luego sumó aperturas en Valdivia, Antofagasta, Calama y La Serena. Hace dos semanas fue el turno de Concepción, completando así siete tiendas operativas a nivel nacional.
El despliegue no se detiene ahí. Fuentes de la industria adelantan que la próxima apertura estaría prevista en San Carlos de Apoquindo antes de fin de año, lo que confirmaría su intención de seguir profundizando este formato.
Si bien estos locales nacieron originalmente como puntos de apoyo para abastecer a restaurantes en situaciones puntuales, su visibilidad en redes sociales como TikTok e Instagram ha ampliado su alcance, atrayendo progresivamente a nuevos clientes.
En paralelo, la compañía también opera un canal de e-commerce, que complementa su estrategia omnicanal y refuerza su presencia más allá de la distribución tradicional.
Origen e historia
ICB Food Service nació en 2003 como la unidad especializada del grupo ICB para atender el canal horeca, con un modelo de abastecimiento integral para la industria gastronómica. Desde entonces, ha construido una red logística y comercial que le permite operar de forma independiente de la matriz, con equipos propios y operación directa en todo el país.
El grupo ICB, en tanto, es uno de los actores alimentarios más relevantes del país. Su historia se remonta a 1956, cuando Mario y Vittorio Signorio adquirieron el Café Do Brasil en Santiago, dando origen a una expansión que derivó en la actual compañía.
ICB produce marcas emblemáticas de alimentos y bebestibles como Marco Polo, Te Club, ColaCao o Don Juan, y otras nueve más. Además, representa en Chile a 25 reconocidas marcas internacionales como Nutella, Reese´s, Pringles, Kelloggs y Atún Van Camps.
En ese contexto, la apertura de tiendas marca un cambio relevante en una firma históricamente enfocada en la operación “puertas adentro”, que ahora comienza a combinar logística, e-commerce y presencia física en su estrategia de crecimiento.