Cartas
Buenas intenciones, malas políticas
Señor Director:
La falta de financiamiento claro para la ley de sala cuna, las dificultades estructurales en el aporte a bomberos y la decisión de no otorgar urgencia legislativa a estas iniciativas reflejan un problema recurrente en el diseño de la política pública: la tendencia a privilegiar el anuncio por sobre la planificación. En un escenario de estrechez fiscal y desaceleración económica, esta desconexión adquiere mayor relevancia y expone debilidades en la gestión del ciclo completo de las políticas.
Desde una perspectiva técnica, las políticas públicas requieren coherencia entre objetivos, instrumentos y recursos. Avanzar en compromisos sin respaldo presupuestario permanente ni evaluaciones de sostenibilidad genera riesgos fiscales, expectativas incumplidas y pérdida de efectividad estatal. Más aún, tensiona la asignación de recursos escasos, obligando a postergar o debilitar otras áreas prioritarias del gasto público.
La experiencia comparada muestra que la buena política pública no se construye solo desde la voluntad política o el consenso discursivo. Se construye con planificación de largo plazo, responsabilidad fiscal y decisiones informadas por evidencia. Sin estos elementos, las buenas intenciones terminan transformándose en promesas frágiles y políticas de corto alcance.
Pablo Müller Ferrés
Director Magíster en Desarrollo Económico, Social y Políticas Públicas, Universidad Autónoma
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