La semana pasada, el equipo directivo del grupo luxemburgués aterrizó en territorio nacional para realizar las últimas presentaciones ante Juan Vicente Martín Fontelles, presidente y CEO de Movistar Chile, y Rodrigo Jara, CFO de la telco.
En esa instancia, la oferta -cuyo contenido se mantiene bajo reserva por ahora- habría resultado sustancialmente más atractiva, en la medida que permitiría a Telefónica concretar su salida del país en un plazo acotado.
Anteriormente, el proceso tuvo una primera ronda de venta, en la que participaron América Móvil (matriz de Claro), Entel, Paradise Mobile, Beyond One y Millicom. Sin embargo, surgieron dos grandes piedras de tope: por un lado, el alto grado de traslape entre los operadores incumbentes, lo que obstaculiza las autorizaciones por parte de las entidades de libre competencia; y, por otro, el elevado pasivo laboral de Movistar Chile, factor que llevó a varios interesados a desistir de presentar ofertas más agresivas.
De acuerdo con dos fuentes ligadas a potenciales compradores, cerca de un tercio de los trabajadores de la compañía en el país mantiene contratos antiguos, que contemplan indemnizaciones sin tope y beneficios laborales significativamente superiores al promedio del mercado. Calculan que esta carga laboral de la filial local de la española alcanza ronda los US$ 400 millones.
Entre quienes tenían estas prestaciones generosas figuraban los históricos ejecutivos del grupo Telefónica Chile. En diciembre pasado, abandonaron la compañía Francisco Ceresuela, quien formaba parte del círculo cercano de Roberto Muñoz (exCEO), y Fernando Saiz (exgerente de Asuntos Corporativos), algunos de los pocos de esos antiguos líderes que permanecían en la firma. Ahora, el último bastión es Rodrigo Jara, actual CFO, que ha estado 18 años en la compañía y acompaña a Martín Fontelles en el proceso de desinversión.
En esta nueva y segunda oportunidad, Telefónica buscó mejorar su posición, luego de que las ofertas iniciales fueran considerablemente más bajas de lo esperado, considerando que la empresa mantiene pasivos por alrededor de US$ 1.200 millones, además de un contrato por US$ 450 millones con ZTE para futuros levantamientos de infraestructura.
En esa línea, la compañía dio a conocer el traspaso de su filial Infraco -que posee una participación de un 40% en la mayorista Onnet- para reducir su deuda y hacer más atractiva la operación para los potenciales compradores.
En esta ronda, América Móvil desistió de presentar una nueva oferta. Entel evaluó continuar en solitario, aunque altas fuentes descartan que la firma ligada a los Matte y Hurtado Vicuña haya seguido participando del proceso.
Finalmente, Paradise Mobile y Millicom continuaron en las negociaciones. En el camino, El Mercurio reveló que WOM también habría presentado una oferta por US$ 1.000, pero su condición de operador incumbente le estaría jugando en contra de cara a la evaluación final.
En la industria se prevé que el acuerdo se concrete en los próximos días, antes de que finalice febrero. Fuentes del sector señalan que Millicom habría solicitado a Telefónica reducir el pasivo laboral mediante una serie de desvinculaciones como condición para la compra de sus operaciones. La negociación está en sus horas finales y no está cerrada aún, pero al día de hoy es el grupo luxemburgués está a una firma de quedarse con todo.
El mercado más fuerte para Millicom es el de América Latina, donde la empresa de origen sueco y con sede en Luxemburgo ha ido dando pasos firmes en su consolidación desde finales de la década pasada, particularmente a través de la reconocida marca Tigo.
Todo comenzó en 2019 cuando la firma puso su mirada en Telefónica y le compró las operaciones en Panamá, Costa Rica y Nicaragua, en una transacción por US$ 1.650 millones, operación que fue forjando la relación con el gigante español y que los llevó a cerrar más negocios durante el año pasado.
En el éxodo de Telefónica de Latinoamérica, Millicom es la empresa que más activos del gigante español en la región se ha quedado: Colombia, Uruguay y Ecuador. Esos son los tres mercados que Millicom sumó en 2025 a su portafolio luego de comprarle las operaciones al grupo hispano.
Primero fue Colombia. El 12 de marzo del año pasado las empresas firmaron un acuerdo definitivo por US$ 400 millones con el cual Millicom adquirió la participación controladora del 67,5% de Telefónica en Coltel (que opera Movistar), lo que le permitiría a la luxemburguesa duplicar su negocio móvil en el territorio cafetero.
El 21 de mayo del mismo año, Millicom también compró el 100% de Movistar Uruguay por US$ 440 millones y, menos de un mes después, el 13 de junio, ambas compañías de telecomunicaciones anunciaron un acuerdo definitivo para la compraventa de Movistar en Ecuador por US$ 380 millones más.
Cabe recordar que en noviembre pasado el presidente de Telefónica, Marc Murtra, durante la presentación del plan estratégico de la compañía para 2026-2030, detalló que la compañía abandonará todo Hispanoamérica, lo que además de Chile involucra a México y Venezuela, los activos de Telefónica Hispam.