Para subirse al auge inmobiliario que experimentaba Pucón antes de la pandemia, el empresario Alfonso Fuenzalida impulsó el desarrollo de un nuevo proyecto en el sector oriente de la comuna, denominado La Poza. La iniciativa consideraba levantar tres edificios, con un total de 170 departamentos, emplazados en un terreno de 10.650 metros cuadrados. Sin embargo, el proceso de construcción del desarrollo estuvo lejos de lo inicialmente previsto.
La pandemia y la crisis que golpeó al sector inmobiliario marcaron un punto de inflexión para el proyecto, que enfrentó la quiebra de dos empresas constructoras, conflictos con vecinos, la paralización de las obras por más de dos años y, finalmente, un cambio de propietarios.
Hoy, a casi siete años desde el inicio de su construcción, el proyecto -que actualmente está ligado a Atacama Invest y EBCO Desarrollo y Rentas- logró concluir sus obras, obtener la recepción municipal y comenzar con la entrega de sus primeras unidades habitacionales.
Según explicó el socio de Atacama Invest, Francisco Hasenberg, durante enero los primeros propietarios comenzaron a habitar La Poza de Pucón, proyecto que actualmente registra una ocupación cercana al 40% de sus 170 departamentos disponibles.
“El compromiso medioambiental y social del proyecto se materializa a través de una serie de medidas integradas. Se ha establecido un sistema de canalización de aguas grises directamente al alcantarillado público para evitar la contaminación del lago. Además, se estableció modificar el proyecto original y suscribir la no intervención de la orilla del lago con embarcaderos o muelles, garantizando la conservación del ecosistema en su estado natural”, enfatizó el socio.
El conflicto
Fuenzalida, a través de Inmobiliaria La Poza, inició en 2019 el desarrollo del proyecto en Camino Villarrica-Pucón 1.200. No obstante, el escenario comenzó a complejizarse un año después. En agosto de 2020, la anterior desarrolladora del complejo solicitó a la justicia la apertura de un proceso de reorganización judicial, debido a pasivos que superaban los US$ 17 millones, solicitud que fue aprobada.
Según explicó la empresa, para el desarrollo del complejo inmobiliario se licitó la construcción de los tres edificios bajo la modalidad de obra vendida, proceso que se realizó mediante una licitación privada. Las obras fueron adjudicadas a la Empresa Constructora Julio López Navarro Ltda.
Sin embargo, “por motivos ajenos a este proyecto”, dicha empresa abandonó las obras, luego de que la justicia solicitó su liquidación forzosa, “situación que produjo un enorme perjuicio a este proyecto (...) como consecuencia de lo anterior y dada la gravedad de la situación, la propia empresa deudora se abocó, a través de una empresa constructora constituida al efecto, a terminar las obras con todo el trastorno que dicha situación produjo”.
Si bien a fines de 2020 se aprobó la reorganización judicial, quedando una comisión de acreedores conformada por representantes del Banco Security y Chilena Consolidada Seguros Generales, en 2022 la entidad financiera solicitó la liquidación forzosa del proyecto, lo que derivó en una nueva paralización de las obras.
El proceso de liquidación incluyó tres intentos fallidos de remate del activo, con precios mínimos que fueron disminuyendo desde UF 500 mil (US$ 20 millones) a UF 300 mil (US$ 12 millones). Pese a recibir ofertas de compra directa, los acreedores optaron por rechazarlas.
Finalmente, el empresario Alfonso Fuenzalida alcanzó un acuerdo con Banco Security. La propuesta aprobada contempló la venta del inmueble y el término del procedimiento concursal de liquidación. De esta forma, el desarrollo pasó a manos de EBCO y Atacama Invest, que desembolsaron por el proyecto un total de US$ 35 millones.
“Este es un proyecto inmobiliario que estaba paralizado y como gestores logramos alinear a la constructora, la que asumió el desafío de terminar la obra, implementando altos estándares de construcción y habilitación a nivel técnico y de ingeniería, incluidos el tratamiento de aguas servidas interconectada al sistema público y asumiendo responsabilidades que no fueran a afectar el entorno y el medio ambiente”, señaló el socio de EBCO Desarrollo y Rentas, Joaquín Konow.
Por su parte, Hasenberg recalcó que asumieron La Poza como un desafío que trascendía lo estrictamente constructivo, ya que “era un compromiso con la confianza de la comunidad de Pucón, las autoridades y del mercado. Demostramos que, con una gestión activa, transparente, certera y con visión sostenible, es posible rescatar proyectos complejos”.
Cabe precisar que, a los US$ 26 millones de inversión inicial del proyecto, EBCO y Atacama Invest debieron sumar otros US$ 5 millones para finalizar la iniciativa, recursos que incluyeron mejoras orientadas a subsanar las observaciones del municipio, la comunidad de Pucón, organismos medioambientales y vecinos del sector.