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Columnistas

Hidrógeno verde: ambición, pragmatismo y realismo

ÁLVARO GARCÍA Biministro de Economía y Energía

Por: Equipo DF

Publicado: Jueves 29 de enero de 2026 a las 04:00 hrs.

El diagnóstico planteado por Diario Financiero en el editorial del pasado viernes 23, sobre el escenario que enfrenta el hidrógeno verde, es certero. La industria atraviesa un ciclo de ajuste global, marcado por costos que aún son elevados, una demanda internacional más lenta de lo anticipado y procesos regulatorios que han tensionado los plazos de inversión. Sin embargo, las oportunidades para Chile siguen completamente vigentes.

Las proyecciones de la Agencia Internacional de Energía muestran que la demanda mundial por hidrógeno bajo en emisiones alcanzará los 200 millones de toneladas, al 2050. Se estima que un porcentaje importante será producido internamente para consumo local, pero una parte significativa (55 millones de toneladas) deberá ser adquirida a otros países productores de este energético.

“La actualización de la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde 2026-2030, cuya consulta pública comienza este viernes, releva el rol de los derivados y el foco se desplaza hacia el impulso de la demanda interna, para luego habilitar la exportación”.

Si Chile capta solo el 6% de esa demanda, incrementaría sus exportaciones en US$ 13.500 millones anuales (alrededor de 4% del PIB actual). Dadas las grandes ventajas de nuestro país en este ámbito, lograr esa cuota de mercado es perfectamente realista.

Durante esta administración se ha dado continuidad a la implementación de la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde -política de Estado iniciada en 2020 durante el Gobierno del exPresidente Sebastián Piñera-, a través de un comité asesor transversal que ha acompañado su actualización.

Este viernes se iniciará la consulta pública de la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde 2026-2030, propuesta que reconoce las brechas entre las metas vigentes y el estado de avance de los proyectos y sincera las expectativas sobre el ritmo de despliegue de la industria. Plantea alinear la ambición como país con la evidencia económica y tecnológica disponible, materializando una propuesta flexible y pragmática, que se adapte a un entorno geopolítico complejo, a través de metas, hitos y prioridades para los próximos años.

La actualización releva el rol de los derivados del hidrógeno verde y el foco se desplaza hacia el impulso de la demanda interna, para luego habilitar la exportación. Se apunta a concretar progresivamente los proyectos viables con el consecuente fortalecimiento de encadenamientos locales, así como la formación de capital humano que permita la creación de empleos de calidad y se traduzca en una mejora en la calidad de vida de los habitantes de nuestro país.

Para viabilizar esta estrategia, presentamos al Congreso un proyecto de ley que establece incentivos tributarios a la demanda local por este energético y sus derivados. La iniciativa no implica costos fiscales y puede transformarse en una enorme oportunidad para Chile. Por ello, requerimos el apoyo político transversal para aprobarlo y dar una señal concreta a los ejecutores de proyectos en nuestro país.

La Estrategia 2026-2030 pone en valor el trabajo realizado en los últimos años, otorgando una señal de continuidad y cambio, con tal de aprovechar una gran oportunidad para impulsar el desarrollo económico del país, la seguridad energética y el cumplimiento de los compromisos climáticos, con ambición, pero también con pragmatismo y realismo.

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