El dólar cayó este martes, gracias a un fuerte aumento en el precio del cobre por el regreso de los capitales que estaban en modo festivo por el Año Nuevo Lunar de China, y también mientras inversionistas de todo el mundo buscaron sacudirse la incertidumbre comercial y el nerviosismo por la Inteligencia Artificial (IA).
La paridad dólar-peso cayó $ 5,5 hasta los $ 861,5 en las pantallas de Bloomberg, para terminar en sus mínimos de la sesión y justo en su media móvil de 20 días, después de haber partido la semana sin grandes cambios.
El peso chileno fue la divisa emergente con mejor desempeño, seguido por el rublo ruso, el peso mexicano y el rand sudafricano. Algo que vino de la mano con el repunte del cobre -el contrato futuro Comex subía 2,3% a US$ 5,98 por libra- y una recuperación de la bolsa estadounidense, que sufrió en la víspera por los temas arancelarios y el temor a las posibles disrupciones de la IA.
Vuelta a la actividad
Este martes se vio un poco más de monto transado en los mercados internacionales, pues las plazas de China continental retomaron las actividades, después de una semana de cierre por las fiestas del Año Nuevo Lunar (que de todas formas siguen en curso hasta el 3 de marzo).
"El regreso de la actividad en Shanghái reactiva los flujos de demanda física y especulativa sobre el cobre, lo que actúa como soporte natural para el peso chileno. Los inventarios en los principales depósitos internacionales siguen en niveles elevados, pero el mercado anticipa que la demanda china post feriado comenzará a absorberlos gradualmente", escribió la regional manager Chile, Perú, Ecuador y Paraguay de Liberty Finance, Liza Salinas.
"El mercado del cobre se desplaza sobre fundamentos sólidos, tras haber alcanzado niveles récord
de US$ 6 por libra. Este ciclo no responde a factores puramente especulativos, sino a una demanda
creciente que proyecta un requerimiento adicional hacia 2030. Esto está estrechamente vinculado
a la expansión masiva de data centers para IA y a los requerimientos de la transición energética", publicó el equipo de Bci liderado por su economista jefe, Sergio Lehmann.
Salinas también reparó en que, tras el ruido del fin de semana, el mercado está digiriendo la nueva realidad arancelaria con más calma que pánico, lo que explica que el movimiento del lunes -aunque negativo para las bolsas- no haya generado una corrida sobre el peso chileno.
Si bien Donald Trump amenazó el fin de semana con aumentar a 15% la nueva tasa arancelaria base, aún no ha emitido oficialmente una directiva. Así, entró en vigor con el mismo 10% de antes, algo que también confirmó la Subrei en Chile. El republicano tiene 150 días para mantener este gravamen sin aprobación del Congreso.
Un indicador que compara al dólar con otras monedas de países desarrollados subió ligeramente. Esto vino junto con las alzas de las tasas cortas estadounidenses, después de que Austan Goolsbee, presidente de la Fed de Chicago, se mostrara cauto respecto de la política monetaria. "Creo que anticipar demasiadas rebajas de tasas no es prudente en estas circunstancias", dijo a propósito de una inflación que "no es lo suficientemente buena".
Previamente, el gobernador Christopher Waller, que a principios de este año seguía abogando por una baja de tasas, declaró este lunes que su decisión para la reunión de marzo dependerá de los próximos datos del mercado laboral, y reconoció que podría ser conveniente mantener la tasa sin cambios, en caso de que los datos entreguen más pruebas de que los riesgos a la baja para el empleo han disminuido.