El destacado arquitecto Smiljan Radic ganó el premio Pritzker 2026 y se convirtió en el segundo chileno en obtener el reconocimiento que es ampliamente considerado como la máxima distinción de la arquitectura, tras Alejandro Aravena en 2016.
“A veces, tienes que cultivar tus propias raíces. Eso te da libertad”, expresó Radić en el anuncio oficial del premio.
El jurado, que este año encabezó el propio Aravena, reconoció el trabajo de Radic, "a través de una obra que se sitúa en la encrucijada de la incertidumbre, la experimentación material y la memoria cultural" y señaló que su arquitectura “produce experiencias espaciales que resultan sorprendentes y completamente naturales. Sorprenden por su capacidad flexible para combinar, cuestionar y desmantelar tipologías establecidas”.
Además destacó que la arquitectura de Radic, "lleva al límite las estrategias espaciales coherentes, desarrollándolas con rigor para involucrar activamente al usuario: no se requieren conocimientos especializados para ‘comprender’ el espacio, porque la comprensión nunca es completa".
“En cada obra, es capaz de responder con una originalidad radical, haciendo obvio lo que no es obvio. Recurre a los fundamentos más irreductibles de la arquitectura, explorando al mismo tiempo límites aún inexplorados”, agregó.
Algunas de las obras de Radic en Chile son: el Teatro Regional de Bío Bío, la ampliación y remodelación del Museo Chileno de Arte Precolombino, la bodega de Viña Vik, el restaurante Mestizo en Santiago, entre otros.
Según detalla The New York Times, Radic describió, en un correo electrónico, ganarse el Pritzker como “una gran sorpresa”. Además mencionó: “En cierto modo, crea una sensación extraña”, dijo, “porque este tipo de reconocimiento te hace mirar atrás y ver lo que has construido a lo largo del tiempo desde una perspectiva diferente".