El Gobierno de José Antonio Kast busca dar señales rápidas en una de las regiones del país que enfrenta la situación más complejas en materia migratoria y de seguridad, afirma el nuevo delegado presidencial de Arica y Parinacota, Cristián Sayes, en entrevista exclusiva con DF Regiones.
A dos días de haber asumido, adelanta que las primeras intervenciones del llamado Plan Escudo Fronterizo comenzarán en los próximos días en sectores críticos de la frontera norte, con obras físicas para bloquear pasos irregulares y un aumento de la presencia militar.
"Tenemos 90 días para ejecutar planes, acciones y gestión, pero yo te puedo mencionar que en los próximos 45 o 50 días van a haber grandes cambios", señala.
El ingeniero comercial de la Universidad de Tarapacá y exseremi de Economía durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera explica que el programa contempla acciones de corto, mediano y largo plazo, pero el énfasis inicial estará en medidas en terreno. Entre ellas, el bloqueo de pasos irregulares utilizados por redes que trasladan migrantes por dinero hacia territorio chileno. A ello se suma un refuerzo del contingente militar desplegado en la zona, que pasó de cerca de 300 efectivos a más de 600.
“El Ejército ya dispuso de este aumento de dotación de personal militar”, explica el delegado, agregando que el despliegue contempla también la construcción de caminos de servicio para permitir patrullajes permanentes.
Recuperar la confianza de los inversionistas
Sin embargo, el enfoque del nuevo delegado no se limita al control fronterizo. En paralelo, sostiene que uno de los desafíos de su gestión será destrabar proyectos de inversión que hoy se encuentran detenidos por barreras administrativas o regulatorias. En ese sentido, apunta a que el desarrollo económico de la región depende en buena medida de recuperar la confianza de los inversionistas.
"Lo que quiero lograr en esta primera etapa es poder destrabar, desburocratizar los procesos y poder hacer que la inversión pueda aterrizar nuevamente. Hay inversión que está esperando, hay un grupo que está ad portas de invertir, pero existe un obstáculo. Entonces cuando logremos destrabar, desburocratizar los procesos y la inversión privada pueda llegar, eso va a significar un punto de inflexión en la región”.
- ¿Qué es lo que se busca con este plan?
- El Plan Escudo es un plan con medidas de corto, mediano y largo plazo y con eso podríamos dar señales para que la ciudadanía esté más tranquila, que baje la percepción de inseguridad y con ello también podamos atraer inversión. Cuando la región recupera la seguridad y la estabilidad, se generan mejores condiciones para que lleguen proyectos y se reactive la economía regional.
- ¿Cómo se enmarca en este contexto la situación de Quiborax, una de las mayores mineras de la región, que está al borde de la quiebra, en parte, por un conflicto ambiental con Corfo?
- El éxito de la gestión va a depender bastante del liderazgo y del buen uso de los recursos. Acá tenemos que hacer un trabajo con los secretarios regionales ministeriales, particularmente Medio Ambiente y Minería. Estamos hablando de fuentes de trabajo, muchas familias dependen de eso y tenemos que ver la mejor manera para que todos podamos avanzar en este proceso, que tenga un desenlace favorable para las familias, para el desarrollo de la región y para el medio ambiente”.
Zanjas y obstáculos de tierra
- Qué medidas concretas contempla el plan y en qué sectores se concentrarán las primeras intervenciones?
- Hoy tenemos una frontera extensa, pero tenemos puntos vulnerables, hay 180 kilómetros con puntos vulnerables y los más vulnerables son los que se van a intervenir. En esta primera etapa vamos a intervenir 600 metros en el complejo fronterizo Chacalluta, desde el camino hacia el oriente. Puntualmente lo que vamos a comenzar son obstáculos terrestres. Hoy están operando bandas que, por cierta cantidad de dinero, están pasando personas por pasos irregulares.
Entonces lo que se va a hacer es bloquear esos pasos. Se van a hacer zanjas de tres metros de profundidad por tres metros de ancho y todo el material que se saque de estas zanjas va a servir para poner un obstáculo adyacente que tendrá una altura de cuatro metros y medio o cinco metros. Eso ya imposibilita el paso de vehículos y complica mucho el paso de personas, por lo que esperamos que tenga un efecto inmediato para bloquear estos pasos irregulares.
- ¿Cómo se reforzará la presencia militar en la frontera y qué rol cumplirán las Fuerzas Armadas en estas nuevas medidas de control?
- Hoy día tenemos aproximadamente un aumento de 300 militares a más de 600 que están ya en el lugar. Y eso significa también que va a tener un mayor control dentro de los trabajos. No significa solo hacer zanjas y dejarlas ahí, significa un plan de mantención, significa hacer caminos de servicio para que personal del Ejército pueda tener estas rondas, esa supervigilancia de todos estos sectores y eso ya está implementado.
- Cómo se proyecta la coordinación con Perú y Bolivia para que las medidas de control fronterizo realmente funcionen?
- Tenemos que hacer un trabajo mancomunado, hoy tenemos un comercio muy activo con los dos países y debemos protegerlo, que sea un comercio adecuado y un transporte de personas también adecuado y regular. En esta primera etapa lo que estamos haciendo es bloquear los pasos irregulares, pero también tenemos que avanzar en la coordinación con los países vecinos. Hoy día Bolivia está recibiendo a las personas desde Colchane.
Diariamente salen transportes con personas que retornan, pero en el caso de Perú todavía no tenemos esa posibilidad. Entonces lo que tenemos que trabajar es justamente mejorar la comunicación y generar la voluntad para que también puedan recibir a las personas que quieran retornar a su país, de manera de evitar que queden en un limbo entre ambos controles fronterizos.
Percepción de inseguridad va a disminuir
- ¿Qué cambios concretos se deberían comenzar a percibir en la región durante las primeras semanas de su gestión?
- Tenemos 90 días para ejecutar planes, acciones y gestión, pero yo te puedo mencionar que en los próximos 45 ó 50 días van a haber grandes cambios. Va a haber gestión inmediata que se va a percibir en la comunidad y también la percepción de inseguridad va a disminuir. Ya estamos trabajando desde el primer día con el equipo regional y con las instituciones que tienen que participar en este proceso. Lo que buscamos es que las acciones de corto plazo tengan un efecto inmediato, especialmente en el control de los pasos irregulares y en la sensación de seguridad de la ciudadanía.