Las empresas chilenas tienen acceso a las mismas herramientas de inteligencia artificial (IA) que sus pares en Estados Unidos o Europa, pero la mayoría no logra pasar del piloto a resultados concretos en productividad. Solo el 18% las usa para decisiones estratégicas, según una encuesta de País Digital y Sonda. El resto hace pruebas aisladas o deja su adopción en manos del área de Tecnologías de la Información (TI) y no donde se define el rumbo del negocio.
Esa es la lectura que comparten la presidenta de la Sofofa, Rosario Navarro, y el presidente de la Fundación Chile (FCh), Julio Pertuzé, en un nuevo episodio del podcast IA Lab de DF. Para Pertuzé, el país está atrapado en “la trampa del statu quo”, con una inercia de hábitos y procesos internos que frena la adopción real de la IA.
“El tema nunca es la tecnología. La tecnología habilita, pero habita en una organización que tiene personas y todos tenemos hábitos que nos cuestan cambiar”, dijo.
El también exsubsecretario de Economía y Empresas de Menor Tamaño señaló que las mayores ganancias en productividad aparecen cuando las empresas incorporan la IA en todo el flujo de trabajo y, al mismo tiempo, se replantean cómo se hace ese trabajo.
“Esto es lo que en los años ‘90 se llamaba la reingeniería de procesos. La vieja reingeniería de procesos está de vuelta”, afirmó, y agregó que las empresas con un solo piloto no están viendo los grandes avances, mientras que las que logran resultados son aquellas que incorporan la IA de forma transversal.
Navarro, desde la vereda empresarial, dijo que se trata de una decisión estratégica. “No todas las tecnologías aplican para todos los modelos de negocio”, apuntó.
Además, graficó el problema con una escena que se repite en los directorios: “Hemos gastado US$ 5 millones en inteligencia artificial y no ha redituado en ningún componente de nuestros modelos de negocio”. Agregó que por eso “hace falta una discusión más estratégica que se parece mucho a (la que hicimos) cuando tuvimos que innovar en modelos de negocio”.
Para elevar la productividad del país con IA, ambos apuntan al Estado, aunque coincidieron en que la colaboración entre el sector público y el privado es la vía para destrabar el problema.
Los que sí lo lograron
No obstante, para ambos ya hay sectores donde la IA dejó de ser un experimento. Pertuzé ejemplificó con la salmonicultura, donde la visión artificial se usa para dosificar el alimento de los peces y para anticipar la marea roja, un proceso que antes se hacía sacando una botella a mano y llevándola a puerto para su análisis.
Navarro destacó que hay muchos modelos que ya salieron del piloto y que están usándose en las industrias tradicionales, como modelos predictivos y sensorización para anticiparse a fallas, lo que ha aumentado la productividad. Ejemplificó con la industria de la celulosa, donde instalan sensores en las tuberías que pueden predecir fallas y “hacen la mantención antes de que se tape” y en la minería, donde ya utilizan sistemas que detectan fallas en las correas transportadoras.
La líder de los industriales también relevó el papel de la capacitación. Contó que con el programa “Hazlo con IA” han formado a más de 190 mil personas, con foco en enseñar a usar la herramienta para ser más productivas y no en explicar qué es la IA.
En paralelo, el gremio procesó millones de páginas del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental con su plataforma Prisma para identificar cuellos de botella en la tramitación de permisos, y ahora trabaja con el Ministerio de Economía para extender esa lógica a los permisos sectoriales y las direcciones de obras municipales.
En línea con aumentar la productividad, Navarro también hizo un llamado a apostar por el talento local. “Muchas veces las grandes empresas tienden a buscar una startup en Israel, en Canadá, en Silicon Valley”, dijo, y puso como ejemplo a Runway, cofundada por dos chilenos: “Nadie le dio un peso, tuvo que ir a explotar afuera”.
Según Navarro, Chile tiene soluciones de clase mundial en biotecnología y minería, y hay que darles más oportunidades.
Pertuzé, que lleva tres meses al frente de Fundación Chile, dijo que la institución quiere ser “cliente cero” de la IA: adoptarla primero en sus procesos internos para después transferir ese aprendizaje al sector público. Reconoció que Chile no puede competir en la creación de modelos de frontera por falta de capacidad de cómputo, pero sí en darles usos creativos a los existentes.
Qué tiene que cambiar
Para elevar la productividad del país con IA, ambos apuntaron al Estado, aunque coincidieron en que la colaboración entre el sector público y el privado es la vía para destrabar el problema.
Navarro pidió que se use la IA para gestionar mejor los datos públicos y que las decisiones “tengan efecto en las personas”.
Pertuzé, en tanto, propuso crear una institucionalidad digital moderna que asegure la interoperabilidad de los datos estatales, hoy repartidos entre los ministerios de Ciencia y Tecnología, el de Energía, además de la Subsecretaría de Telecomunicaciones y Corfo. Recordó que desde 2010 existe el compromiso de no volver a pedirle al ciudadano un dato que el Estado ya tiene. “Y sin embargo, seguimos así”, dijo.
Por ello, ve una oportunidad en la comisión de expertos que en 120 evaluará la arquitectura digital del Estado.