La competencia entre los gigantes del streaming en Latinoamérica está sumando un nuevo protagonista: el deporte en vivo. Netflix, Amazon Prime Video y Disney+ están ampliando su presencia en las transmisiones deportivas mediante acuerdos con ligas y organizaciones internacionales que abarcan desde el fútbol hasta el básquetbol y el fútbol americano.
En abril de este año, Netflix anunció un acuerdo de cuatro años con la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf), que le permitirá transmitir en exclusiva en México las ediciones de 2027 y 2029 de la Copa Oro y las finales de la Liga de Naciones. Desde enero de 2025, la plataforma también transmite contenidos de la WWE en Latinoamérica.
El 13 de octubre, la firma anunció además la adquisición de los derechos para transmitir los 104 encuentros de la Copa Mundial de la FIFA de 2030 en España y Andorra. Si bien este último acuerdo no contempla Latinoamérica, constituye otro antecedente de su incursión en las transmisiones deportivas en vivo.
Para Felipe Venegas, director general de COR Marketing, el interés de las plataformas está relacionado con la búsqueda de nuevos clientes. "Las plataformas de streaming necesitan suscriptores. Los suscriptores pagan por contenido exclusivo. Y uno de los contenidos más populares y masivos en el mundo es el contenido deportivo", explicó.
Pero Netflix no es la única compañía que está reforzando su oferta deportiva. Amazon Prime Video también está aumentando su presencia en Latinoamérica, donde en agosto anunció un plan de inversiones superior a US$ 2.000 millones para el período 2027-2030.
Los recursos estarán destinados a producciones originales, adquisición de contenidos y derechos deportivos en México, Brasil, Argentina, Colombia y Chile, aunque la compañía no detalló cuánto corresponderá específicamente al deporte.
Según informó Amazon, durante los primeros meses de 2026 más de 20 millones de hogares latinoamericanos habían visto contenidos deportivos en Prime Video, superando el total registrado durante todo 2025.
En el básquetbol, la plataforma alcanzó un acuerdo global de 11 años con la NBA, vigente desde la temporada 2025-2026, que contempla más de 200 partidos por temporada en Brasil y México. Además, incorporó transmisiones de la liga estadounidense en Argentina, Colombia y Chile.
En el fútbol, Prime Video cuenta con derechos de la Série A y la Copa do Brasil en Brasil. En septiembre, renovó su contrato con esta última competencia hasta 2030.
En México, en tanto, transmite los partidos como local de Chivas y acordó emitir 38 encuentros como local de la selección mexicana durante cuatro años, a partir de septiembre de 2026.
A estos movimientos se suma Disney+, que distribuye contenidos deportivos a través de ESPN. En diciembre de 2025, la compañía anunció la renovación de los derechos de transmisión de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana para las temporadas 2027-2030. En Brasil, ESPN y Disney+ tendrán derechos para transmitir 238 partidos por temporada a partir de 2027, considerando ambas competencias y la Recopa Sudamericana.
En agosto, ESPN también extendió hasta la temporada 2031-2032 su contrato con La Liga, que incluye 190 partidos por temporada en los países hispanohablantes de Sudamérica, incluido Chile. Más recientemente, Disney anunció que su plataforma transmitirá el Super Bowl de febrero de 2027 en más de 55 mercados internacionales, incluidos los países hispanohablantes de Latinoamérica, Brasil y el Caribe.
El impacto
La entrada de las plataformas internacionales también podría elevar el valor de los derechos deportivos. Según explicó Venegas, empresas como Netflix o Amazon "no necesitan rentabilizar los derechos por sí solos: los usan para sostener ecosistemas mucho más grandes".
El ejecutivo advirtió que este escenario podría ampliar la brecha de ingresos entre las competencias de mayor audiencia y los torneos locales o de menor tamaño. Además, sostuvo que podría generar tensiones entre las ligas y los clubes por la distribución de esos recursos.
Sin embargo, Venegas descartó que el avance de las plataformas implique el desplazamiento total de la televisión tradicional, ya que “las marcas que financian el deporte necesitan alcance masivo, y eso todavía lo da la TV abierta”.