Las principales pesqueras de Perú están ajustando sus operaciones para enfrentar un prolongado período de menor actividad, luego de que el Gobierno anunciara que no autorizará la segunda temporada de pesca de anchoveta en la zona norte-centro del país. La Sociedad Nacional de Pesquería (SNP) advirtió que el sector pesquero industrial podría permanecer paralizado por más de un año, hasta una próxima temporada en 2027.
La decisión fue anunciada este mes por el Ministerio de la Producción peruano (Produce), sobre la base de evaluaciones del Instituto del Mar del Perú (Imarpe) que identificaron condiciones biológicas y oceanográficas desfavorables para la captura del recurso.
La medida llega después de una primera temporada en la que se capturaron cerca de 470.000 toneladas de anchoveta, equivalentes al 24% de la cuota autorizada, de aproximadamente 1,9 millones de toneladas, según cifras entregadas por la pesquera Tecnológica de Alimentos (TASA), compañía perteneciente al Grupo Breca.
Para Austral Group, firma controlada por el grupo noruego Austevoll Seafood ASA, el escenario representa un golpe a su principal negocio. La empresa explicó a DFSUD que la captura y procesamiento de anchoveta para la elaboración de harina y aceite de pescado representa aproximadamente el 95% de su EBITDA.
“La ausencia de las temporadas de pesca en la zona norte-centro afecta, por tanto, nuestra principal fuente de generación de resultados”, señaló la compañía.
Ajustes y financiamiento
Ante este escenario, Austral está aplicando modificaciones para enfrentar el período de menor actividad. “Estamos ajustando nuestros costos en todas las áreas donde es posible hacerlo sin comprometer la continuidad futura del negocio", sostuvo la pesquera.
La firma detalló que su prioridad es mantener los trabajos críticos de mantenimiento y seguridad de sus operaciones, tanto en su flota de 19 embarcaciones como en sus plantas de procesamiento.
En paralelo, está en contacto con entidades financieras para enfrentar este escenario. “Venimos trabajando estrechamente con nuestros bancos para financiar este período y preservar nuestra capacidad de respuesta”, indicó.
Pese a la interrupción de la actividad en la zona norte-centro, la pesquera cuenta con otras fuentes de ingresos, entre ellas el negocio de consumo humano y las operaciones en el sur de Perú, incluida su planta de Ilo. Sin embargo, reconoció que estas actividades “no eliminan el impacto de la interrupción de la pesca en la zona norte-centro”.
Por su parte, Antonio Olortegui, gerente Legal y de Asuntos Corporativos de TASA, señaló que está optimizando recursos y ajustando su planificación operativa de acuerdo con las condiciones de cada planta y de la actividad extractiva.
La compañía indicó que está implementando planes de acción orientados al cuidado de sus trabajadores y a la protección de sus plantas durante el período de menor actividad, con el objetivo de preservar su capacidad productiva para una futura recuperación.
El impacto también se extendería a la cadena productiva. Según estimaciones de la SNP, citadas por TASA, el sector podría dejar de aportar alrededor de US$ 4.060 millones a la economía peruana, equivalentes a 1,1 puntos porcentuales del PIB, mientras que las exportaciones podrían reducirse en aproximadamente US$ 3.000 millones.