Reordenar y recuperar el espectro no utilizado es uno de los principales puntos del Plan Nacional Digital que hace algunas semanas anunció la subsecretaria de Telecomunicaciones, Romina Garrido. Y ya se puso en marcha. Según una resolución a la que tuvo acceso Diario Financiero, la semana pasada la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) resolvió rechazar una solicitud de renovación de concesión presentada por WOM para usar la banda 800 MHz.
Dicha franja, en particular, fue concedida en 1995 a las empresas Telecom Celular, Telefónica del Sur y Radio Móvil Digital America; luego pasó a manos de Nextel Chile y, más tarde, a WOM. Inicialmente, consignó la autoridad, su uso principal era entregar servicios de “repetidora comunitaria del tipo Multi-RTA”, en palabras sencillas, de radiocomunicación.
Pero su aprovechamiento ha dado un giro. A nivel global, la banda 800 MHz posee un alto valor atractivo para el despliegue de tecnologías de nueva generación. De hecho, este mes la firma ligada al magnate Elon Musk, SpaceX, compró hasta 14 MHz en Estados Unidos para potenciar Starlink Mobile, su servicio satelital directo a dispositivos móviles.
En el caso de Wom, la subsecretaría consignó que la empresa solicitó su renovación justificándose, precisamente, en la existencia de “avances tecnológicos y proyecciones que se contemplan para la utilización de la banda de frecuencias asignada, que internacionalmente permitiría la prestación de servicios de conectividad a través de tecnología LTE”.
Sin embargo, la empresa obtuvo una negativa de parte de la autoridad puesto que –según argumentó– WOM “no registra explotación efectiva actual ni operación real del espectro asignado”.
Es más, según Subtel, la misma empresa “solicitó ser eximida de la obligación de reportar a través del Sistema de Transferencia de Información los informes asociados a las concesiones que ahora solicita renovar, fundando dicha solicitud en que ya no contaba con clientes (funcionando en esta banda) a partir del 2 de noviembre de 2016 debido al proceso de migración de éstos a servicios 3G/4G”.
Ante esta falta de uso, por tanto, fue que la autoridad concluyó que la solicitud de renovación no se fundaría en la continuidad actual de un servicio público, "sino en una expectativa de utilización futura" para "tecnologías o prestaciones específicas distintas de aquellas actualmente autorizadas”.
En esta línea catalogó que renovar por 30 años esta concesión resultaría en “una asignación espectral ociosa, sin beneficio acreditado para los usuarios ni para la comunidad en general” y que mantener frecuencias sin explotación podría derivar en un acaparamiento y "generar riesgos competitivos relevantes”.