“Espero trabajar con ustedes por el bien de nuestro país”. Con esas palabras el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconocía sin demora el arrollador triunfo del opositor Partido Demócrata en las elecciones de medio término de este martes.
La llamada “ola azul” permitió a los demócratas conquistar ambas cámaras, con al menos 228 de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 54 de los 100 puestos del Senado, tras arrebatar al Partido Republicano al menos siete asientos en esta última.
De esta forma, a partir de enero, Trump deberá convivir con un Congreso que podrá investigar a su administración, bloquear nombramientos y condicionar sus prioridades, aunque conservará herramientas para resistir la ofensiva opositora. El nuevo equilibrio de poder también podría empujarlo a buscar mayor protagonismo internacional, mientras el rechazo a los centros de datos de inteligencia artificial emerge como otra señal de descontento electoral.
1 La elección como referedum sobre Trump
Este miércoles el mandatario intentó distanciarse de la derrota republicana asegurando que, de haber estado en la papeleta, el resultado habría sido distinto. “No pudimos transferir ese cariño a los candidatos”, afirmó, aludiendo al entusiasmo de sus mítines. Sin embargo, según un sondeo a boca de urna de SSRS citado por Reuters, el 50% de los votantes buscaba expresar su rechazo a Trump y el 70% quería mayores contrapesos al Presidente. Su vicepresidente, JD Vance, fue más categórico: “La razón por la que perdimos es la guerra”, escribió en X.
La derrota arrastró a Elon Musk, que destinó más de US$ 400 millones a respaldar candidatos republicanos. Según la revista WIRED, su comité America PAC intervino en siete disputas por el Senado y perdió las seis que ya estaban definidas este miércoles. En ese marco, las acciones de Tesla cayeron 3,6% y las de SpaceX 5,1%.
“Si hubiera estado en la papeleta, habríamos ganado por una mayoría aplastante”
2 La agenda demócrata
La victoria abre a los demócratas la posibilidad de transformar las preocupaciones económicas de los votantes en una agenda legislativa. Rebecca Patterson, investigadora del Council on Foreign Relations (CFR) -think tank estadounidense que presentó una serie de publicaciones tras la elección-, identificó dos prioridades para la nueva mayoría: “Asequibilidad y corrupción”. La primera se traduciría en iniciativas para abaratar vivienda, alimentos, energía y medicamentos. Según uninforme de Tax Foundation, también se buscaría elevar el crédito tributario por hijo desde US$ 2.200 a US$ 3.000 o más y recuperar subsidios ampliados para seguros médicos, financiados parcialmente con mayores impuestos a empresas y contribuyentes de altos ingresos. La segunda prioridad abriría un frente de fiscalización sobre la administración Trump, dado que los demócratas podrían investigar a funcionarios, exigir documentos y examinar el uso de recursos públicos. Patterson incluso anticipa audiencias para determinar si las devoluciones de aranceles beneficiaron a los consumidores o engrosaron las utilidades empresariales.

3 Contrapesos
La nueva mayoría demócrata tendrá capacidad para aprobar leyes, pero no necesariamente para convertirlas en realidad. Trump lo advirtió: “Tengo el poder definitivo: se llama veto”, facultad que solo puede superarse con el respaldo de dos tercios de ambas cámaras, umbral que no alcanzó la oposición.
Sin embargo, el Presidente tampoco podrá gobernar sin acuerdos. El Congreso controla la aprobación del presupuesto y el endeudamiento federal, lo que le otorga capacidad de presión.
Con todo, el estratega de Columbia Threadneedle Investments, Ed Al-Hussainy, consideró que el enfrentamiento entre ambos poderes no necesariamente derivará en una parálisis legislativa, recordando acuerdos presupuestarios alcanzados durante las administraciones de Bill Clinton y Barack Obama, cuando negociaron con congresos controlados por los republicanos. “La idea de que un gobierno dividido conduce a la parálisis política en EEUU no resiste un análisis serio”, afirmó a Reuters.
4 Política exterior como refugio
Ante los nuevos límites en el frente interno, Trump podría volcarse hacia la política exterior, aprovechando las amplias facultades que allí conserva. La investigadora de CFR, Elisa Ewers, advirtió que el Presidente podría adoptar una estrategia internacional “aún más aventurera”, mientras Oxford Economics consideró que la guerra con Irán podría intensificarse ahora que las elecciones quedaron atrás y el costo político del alza de la gasolina pesa menos sobre la Casa Blanca. Trump también podría buscar un acuerdo para poner fin a la guerra en Ucrania y presentarlo como un logro de su administración. Sin embargo, el control demócrata del Congreso abre un nuevo frente de presión, con investigaciones sobre la conducción del conflicto iraní y el gasto militar.
5 Votación contra los centros de datos
La resistencia a la expansión de los centros de datos de inteligencia artificial emergió como otra señal de las elecciones. Según CNBC, los votantes rechazaron nuevas instalaciones o favorecieron restricciones en todas las consultas locales resueltas salvo una, entre 41 propuestas sometidas a votación en diez estados. El rechazo también alcanzó a Texas, donde la demócrata Gina Hinojosa ganó la gobernación tras cuestionar los costos eléctricos y ambientales de estos proyectos. “Los centros de datos en el espacio empiezan a parecer bastante atractivos”, ironizó Musk tras los resultados. El fenómeno podría trascender las disputas locales. Tax Foundation identificó propuestas demócratas para eliminar beneficios tributarios a estas inversiones y gravar su consumo eléctrico. En tanto, el investigador de CFR, Vinh Nguyen, anticipó que el nuevo Congreso buscará regular tanto la expansión de estas instalaciones como los riesgos laborales asociados a la IA.