La intención de Flávio Bolsonaro de anular las elecciones presidenciales de Brasil enfrenta resistencia en la propia Justicia Electoral. Luego de que el candidato del Partido Liberal (PL) desconociera su derrota frente a Luiz Inácio Lula da Silva y anunciara que recurrirá a los tribunales para invalidar los resultados, ministros del Tribunal Superior Electoral (TSE) y del Supremo Tribunal Federal (STF) descartaron esa posibilidad, según reportaron distintos medios brasileños.
El pronunciamiento de los magistrados se produce después de que Lula consiguiera su reelección con el 51,79% de los votos, superando a Bolsonaro por aproximadamente 4,5 millones de sufragios. Aunque el candidato opositor cuestionó la legitimidad del proceso por la decisión judicial de extender el horario de votación, hasta ahora no se ha confirmado la presentación formal de una solicitud de anulación, por lo que tampoco existe una resolución del TSE sobre una eventual impugnación.
Según reportaron distintos medios brasileños, ministros del TSE y del STF consideran que no existen fundamentos suficientes para anular los comicios y que la amplia ventaja obtenida por Lula refuerza la legitimidad del resultado.
La decisión del juez del STF Cristiano Zanin de extender el horario de votación hasta las 19:00, generó incomodidad entre los magistrados del tribunal electoral, que sostuvieron una reunión de emergencia el domingo para evaluar sus consecuencias. Sin embargo, dos de sus integrantes descartaron que las dificultades operativas pudieran justificar una anulación. Uno de ellos advirtió, bajo reserva de identidad, que invalidar las elecciones equivaldría prácticamente a desencadenar una “guerra civil”. Aunque los magistrados anticipan posibles impugnaciones judiciales, sus evaluaciones no constituyen una resolución formal del tribunal.
El presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, defendió públicamente la integridad de las elecciones. Tras la confirmación del triunfo de Lula, reconoció que la extensión del horario generó dificultades operativas, pero aseguró que estas fueron superadas. “Pese a todas estas circunstancias, adoptamos todas las medidas necesarias y tuvimos pleno éxito. Lo reitero: no hubo ninguna alteración derivada de la decisión judicial”, afirmó. De acuerdo con Folha de S.Paulo, el magistrado busca mantener la proclamación del triunfo del mandatario y coordinar con el presidente del STF, Edson Fachin, una respuesta institucional ante eventuales impugnaciones.
El cuestionamiento de Bolsonaro se concentra en la decisión de Zanin, que, según el candidato derrotado, habría afectado la igualdad de condiciones entre los electores. Sin embargo, su propia campaña también había solicitado ampliar el horario de votación en determinadas localidades de São Paulo, Paraná y Santa Catarina, debido a problemas provocados por las condiciones meteorológicas. A diferencia de esa petición, la decisión adoptada por Zanin tuvo inicialmente alcance nacional, aunque posteriormente se aclaró que solo regiría para las mesas que permanecían abiertas a las 17:00.
La iniciativa de desconocer el resultado también ha encontrado resistencia entre fuerzas políticas que respaldaron a Bolsonaro durante la campaña. Dirigentes de Republicanos y del Movimiento Democrático Brasileño (MDB) felicitaron a Lula por su reelección y se distanciaron de la posibilidad de anular los comicios, mientras el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) reconoció el resultado y anunció que permanecerá en la oposición.