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Alfredo Joignant: “Tengo la impresión que probablemente el daño a la Presidenta es irreversible”

“Me parece que hay que sincerar y llevar hasta las últimas consecuencias el problema de ser madre sola y Presidenta”, plantea el cientista político.

Por: Claudia Rivas Arenas | Publicado: Lunes 9 de marzo de 2015 a las 04:00 hrs.
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Es uno de los pocos analistas cercanos a la Nueva Mayoría que admite públicamente el daño que provocó a la presidenta Michelle Bachelet el caso Dávalos, aún así Alfredo Joignant estima que la mandataria aún podría tener algo de capital político para sacar adelante las reformas, que son las que permitirán concluir si su segunda administración fue o no exitosa.

-¿Cuál es su balance del primer año del gobierno de Bachelet?
­-Fue un año muy difícil para el gobierno, como hubiese sido para cualquiera que se impusiera una agenda tan reformista como la que ha tenido lugar. Ese año hubo dos fases: Una, de construcción de la credibilidad de que iba a haber reformas; y dos, lo que para algunos fue un exceso de entusiasmo legislativo, y para otros, una especie de apelotonamiento legislativo. En ambos casos quedó estampada la voluntad de transformación que hay en la Presidenta. Al poco andar hubo varias dificultades de debate político y legislativo, probablemente debido a una impronta conservadora en una parte del mundo de la NM.

-¿El choque entre la DC y las demás fuerzas de la NM?
-Claro. Pero llegando al mes de diciembre se observa reforma tributaria votada y eso es un logro. También es un gran triunfo del ministro Peñailillo, que se aprobara el cambio al sistema binominal. Estamos hablando de dos reformas muy importantes que fueron votadas terminando el año. Y ahí comienza lo que se pensaba que sería un estado de gracia del gobierno y ocurrió lo que ocurrió.

-¿El caso Dávalos?
-Además, se había configurado el caso Penta, que estaba muy circunscrito a políticos de la UDI y ocurre el caso Caval. Sé que son casos completamente diferentes, pero no sacamos nada con decirlo, porque al final el problema se empató.

-¿Así lo percibe la gente?
-En términos de percepción pública esto es un empate y da lo mismo insistir hasta el cansancio que son cosas que no tienen nada que ver. El empate comunicacional y social está puesto. No hay nada más idiota por parte de la NM que intentar desempatar lo que es imposible de desempatar. Por lo tanto, estamos en una situación muy inusual y muy difícil por delante.

-Está empezando el año y el gobierno tiene muchos proyectos que podrían quedar postergados ante la urgencia de superar esta coyuntura, ¿es posible superar esta contingencia?
-Considerando lo que fue el año uno del gobierno, creo que sí se puede. Desde el mundo de la vieja Concertación se sostenía casi como tablas de la ley el que 'miren chiquillos, un par de reformas gruesas, conformémonos y se acabó el gobierno y pasamos todos a la historia'. Esa visión de corto alcance y conservadora, que se puede entender en el antiguo orden, ya no tiene cabida, porque el segundo gobierno de Bachelet demostró que es posible reformar varias cosas al mismo tiempo.

-Eso tiene que ver con su voluntad política, pero es ella la que está resultando principalmente dañada con el caso Dávalos, ¿cómo se supera eso?
-Eso es un infortunio, no tiene que ver con las reformas.

-¿Pero en qué pie queda la mandataria para liderar lo que viene?
-Es posible sacar adelante la agenda de reformas estructurales, fundamentalmente en educación. Ahora viene la fase de educación superior.

-Hay señales de que se estarían postergando las iniciativas que debían ingresar ahora.
-Sí, pero será bien importante lo que se diga en el discurso del 21 de mayo. Ahí va a haber claridad acerca de cómo se viene la agenda y la mano. Lo que pasa es que a este conjunto de reformas estructurales se agregó otra gran reforma, que es la de los mecanismos de probidad.

-Las encuestas han revelado que el caso Dávalos ha afectado a la mandataria ¿cuánto más puede afectar a la Presidenta, será un fantasma hasta que termine su período o esto se puede superar?
-Para ser completamente franco, tengo la impresión que probablemente el daño es irreversible. Y si es irreparable, la única manera de enfrentarlo y de aspirar a aliviarlo –ya que estamos hablando de daño- es a través de dos vías. Primero, con un trabajo, que es muy difícil de lograr, de aceptación social, creciente de las reformas. Lo que es muy difícil por varias razones: porque su entrada en régimen es extremadamente gradual y no es llegar y producir aceptación social importante en las primeras fases.

-¿Porque no se alcanzan a percibir los resultados?
-No pues, no se alcanza a experimentar. Lo segundo, es un repunte rápido de la economía. Lo que no descarto, ya que la última cifra del Imacec es buena y ya llevamos un año de gobierno. Desgraciadamente una parte muy relevante del posible repunte está sujeto a condiciones externas sobre las que no existe control.

-En la NM que la Presidenta reaccionó más como madre que como Presidenta y no fue explícita en reprobar éticamente lo que hizo su hijo, y aún esperan una señal en esa línea ¿A estas alturas eso aliviaría en algo el problema?
-No tengo ninguna duda que el dilema es esa fractura que debe estar experimentando la Presidenta entre su condición de madre y de Presidenta y que, para efectos prácticos, se mezclaron ambas naturalezas en una coyuntura desafortunada. Si es así, me parece que hay que sincerar y llevar hasta las últimas consecuencias el problema de ser madre sola y Presidenta. Se me ocurre, decir algo así como 'efectivamente, compatriotas, soy mamá, también soy Presidenta de Chile y me ha sido súper difícil lidiar con estas dos condiciones y, por lo tanto, la decisión que tomé, de apartar del cargo a mi hijo, que fue difícil, que probablemente fue un error en el origen, entiéndanlo también como que soy madre'. Yo jugaría esa carta hasta el final. Y la única persona, en un país como Chile, que lo puede hacer es ella.

-¿Este episodio se llevó todo el capital político de la Presidenta?
-No, pero se llevó una parte importante.

-¿Cuánto espacio tiene para moverse a partir de ahora, viendo las encuestas bajas y cuánto han salido perjudicados sus atributos blandos como confianza y credibilidad?
-Eso no es cierto, extrañamente en la encuesta los atributos de cercanía y confianza se movieron muy poco. El espacio que va a tener la presidenta Bachelet va a ser proporcional al volumen de éxitos legislativos. A mayor cantidad de leyes y de aciertos legislativos que pueda tener, mayor será su espacio (político), dado que se van a jugar acá varios proyectos de ley en reformas estructurales , como educación, pero también en modificación a las atribuciones del Servel y proyectos que afectan el comportamiento probo, el financiamiento de la política y ese tipo de cosas, bueno, a mayor aciertos con menor ruido en su aprobación, mayor es su espacio. Pero si se tranca, su espacio se mantiene o, eventualmente, se reduce.

-Aparentemente está costando armar el Consejo Asesor que deberá elaborar las políticas públicas para regular la relación entre negocios y política, pese a que es urgente, ¿su demora podría provocar incertidumbre, qué ambiente generaría en la opinión pública?
-Cuando mi querido amigo Roberto Méndez dice muy suelto de cuerpo que ninguna ley va a solucionar este problema, está en lo correcto, pero también en lo falso. Por qué es importante votar leyes, porque son el único mecanismo que conocemos que puede alterar conductas, si no, habría que depender de la buena voluntad de las personas. Las leyes son instituciones que constituyen reglas: Inhiben, abortan o alientan ciertas conductas. Y si no existiera la ley en calidad institución, esas conductas no existirían.

-¿Tiene que ser un proceso rápido, entonces?
-Hay que encontrar un timing que empieza y termina este año. Sobre todo en sus expresiones electorales, porque los cambios que se hagan en materia de financiamiento electoral y la política tienen que estar terminados el 30 de septiembre de 2015, porque la próxima elección es el 2016 y es en junio, porque ese mes hay primarias municipales. Así es que tiene que ser con plazos extremadamente acotados.

Proyecto del servel

-¿Cuánto puede aportar el proyecto de modernización del Servel en el actual proceso?
-Desde noviembre que los consejeros estamos trabajando en una propuesta de rediseño de la institución y la vamos a tener lista a fines de la próxima semana. Ese será nuestro aporte para lo que debiera ser la propuesta del proyecto de ley del gobierno. Efectivamente, el rediseño de la institución lo hicimos en base a la lectura que los consejeros hacemos de la coyuntura política.

-¿Cuáles serían los ejes?
-No te puedo adelantar mucho más. Es una transformación muy profunda del Servel que se hace cargo de una demanda entre social y política de mayores facultades sancionatorias, lo que obliga a intervenir la estructura, pero también es una institución que, sin descuidar la dimensión sancionatoria, también tiene una dimensión amable que estamos tratando de implementar.

-¿Cómo se concreta eso?
-Te lo voy a explicar con una imagen que hemos tratado de usar, es lograr algo similar a lo que hizo Carabineros de Chile hace años con la frase 'un amigo en su camino', que se genere la imagen de que el Servel no sólo sanciona, sino que facilita. Que, junto con sancionar, el Servel sea cada vez un mejor facilitador de las elecciones, que podría traducirse, eventualmente en: cambio de domicilio electoral no por la vía presencial, sino por internet. Ese tipo de cosas.

"Me entró la interrogante de si es temporalmente viable avanzar en materia constitucional"

-¿Está convencido que todas las reformas se van a aprobar?
-Reconozco que de la que tengo más dudas, no porque no sea hincha de ella, sino porque dudo que tenga espacio político y probablemente sicológico para implementarla, es el cambio constitucional. Ahí me entró la fuerte interrogante de si es temporalmente viable avanzar en esa materia.
Salvo que se opte por una estrategia gradualista y secuencial, que es una opción por la cual me he pronunciado públicamente.
Donde una primera secuencia es más bien de naturaleza técnico-social, en donde ciudadanos comunes y corrientes con cientistas políticos y constitucionalistas deliberan juntos durante un par de años, para evacuar un primer borrador de nueva Constitución. Ocupo este ejemplo porque me ha interesado mucho lo que ocurrió en la provincia canadiense de British Columbia, en donde se armó un jurado de este tipo.
Se llama Asamblea de Ciudadanos y aquí le incorporo el ingrediente más técnico, pero siempre minoritario. En el caso canadiense eran ciudadanos que fueron sorteados, con estricta paridad de género y con representación estricta de todas las minorías étnicas de la provincia para elaborar, ni más ni menos, que un nuevo sistema electoral. Eso fue a fines de la década del 2000. Desde mi punto de vista, es lo que más nos debiese ayudar a pensar el cambio constitucional en Chile.
Aquí no se trata de cambiar un sistema electoral, pero si ciudadanos comunes y corrientes fueron capaces de cambiar algo técnico y árido como un sistema electoral, no tengo ninguna duda de que es posible hacerlo a escala de una constitución, incorporando en rango minoritario a cientistas políticos y constitucionalistas a fin de que evacúen una primera fase secuencial, que es un borrador, que en una segunda fase llega a manos de la Presidenta de la República, quien, en una tercera fase, lo entrega solemnemente a los presidentes de ambas cámaras del Congreso Nacional; y se inicia otra fase del debate, que es la parlamentaria, donde dependiendo de las robustez de la primera fase, ese borrador debiera ser altamente incidente en el debate legislativo y concluir en una última fase que es la aprobación o rechazo plebiscitario, lo cual además supone reformar antes la Constitución, que doy por sentado va a tener que ocurrir sí o sí.

-Eso suena a Asamblea Constituyente, sin serlo, y no generaría el pánico que produce en algunos sectores ese sistema tal cual como lo imaginamos.
-¡Exactamente! Y da más representatividad y legitimidad social, no solamente política.

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