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Columnistas

El próximo capítulo de la relación empresarial franco-chilena

PAUL MIQUEL PRESIDENTE DE LA CÁMARA DE COMERCIO E INDUSTRIA FRANCO-CHILENA

Por: PAUL MIQUEL

Publicado: Viernes 14 de agosto de 2026 a las 04:00 hrs.

Francia y la Unión Europea (UE) son, ante todo, socios confiables. El Acuerdo Chile-UE y su modernización a través del Acuerdo Marco Avanzado (AMA) prueban ese carácter estratégico. Chile fue de los primeros países sudamericanos en suscribir un acuerdo de asociación con la UE, y el AMA es hoy uno de los acuerdos más ambiciosos que el bloque europeo mantiene con la región.

Esa lógica de largo plazo también define la relación económica entre Francia y Chile. Francia mantiene cerca de US$ 2 mil millones invertidos en energía, infraestructura y minería, y la última Cumbre Empresarial Francia-Chile cifró en al menos US$ 6 mil millones la cartera adicional que evalúan empresas francesas. El intercambio bilateral, que en 2025 creció 20,7% hasta US$ 2.833 millones, confirma una relación en expansión. En ese contexto, nuestra Cámara decidió organizar una misión empresarial a Antofagasta: una respuesta directa a dónde se juega hoy el futuro productivo de Chile.

Esa huella francesa en la zona no es nueva. Tocopilla, símbolo del pasado salitrero del norte, fue fundada en 1843 por Domingo Latrille, comerciante francés. Y esa cercanía cultural llega hasta hoy. Hernán Rivera Letelier, el escritor que mejor ha retratado el alma de la pampa, fue distinguido en 2001 como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras por el Ministerio de Cultura de Francia, y sus novelas, de gran éxito, circulan traducidas en Francia desde hace más de dos décadas.

“Queremos que ejecutivos franceses se sienten con autoridades regionales y centros tecnológicos locales, y descubran un ecosistema que muchas veces se mira solo desde Santiago”.

La región concentra los desafíos y oportunidades que definirán la competitividad del país: es el corazón de la minería del cobre y del litio, un territorio pionero en desalinización, y un polo creciente logístico regional, de energía solar y eólica, de infraestructura de datos. A eso se suman dos activos distintivos: crecer respetando el medio ambiente y biodiversidad del desierto puede convertirse en un sello de competitividad frente al mundo, y sus cielos, entre los más despejados del planeta, junto a su posición geográfica hacen de la región una plataforma privilegiada para la astronomía. Pero también enfrentan desafíos, en la relación con las comunidades, en transformar ciudades para hacerlas más humanas y atractivas capaces de retener talento y ofrecer calidad de vida.

Empresas francesas aportan en cada frente, ya operan en Chile con soluciones de agua, en energía renovable, electromovilidad, ingeniería minera y servicios financieros el know-how francés lleva décadas resolviendo desafíos similares.

Una misión empresarial busca generar encuentros concretos entre quienes deciden inversiones y quienes conocen el territorio, sus autoridades y particularidades regulatorias. Queremos que ejecutivos franceses se sienten con autoridades regionales y centros tecnológicos locales, y descubran un ecosistema que muchas veces se mira solo desde Santiago.

Para Chile, el interés es igual de directo, diversificar el origen del capital, incorporar tecnología de punta y fortalecer una relación bilateral prioritaria para el gobierno. Esta misión es una extensión natural de ese diálogo, no se trata de anunciar cifras grandilocuentes, sino de construir, reunión a reunión, la confianza que permite que un capital de largo plazo como el francés se instale donde el país más lo necesita. Antofagasta es el lugar correcto para dar ese siguiente paso.

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