"Perdimos (una ventana de) entre tres y cinco años para apostar por mercados potenciales". Ese es el diagnóstico del subsecretario de Agricultura, Francesco Venezian, sobre la alta concentración de las exportaciones chilenas de cerezas en China y el espacio que, durante ese período, ganaron competidores como Australia y Nueva Zelandia en otros destinos asiáticos.
La advertencia llega después de una nueva temporada compleja. El ejercicio 2025 a 2026 cerró con envíos por 569 mil toneladas y US$ 2.590 millones, cifras que representaron caídas de 8,9% y 8,8%, respectivamente, según Odepa. China concentró el 87% del valor y del volumen exportado, mientras la cosecha adelantada y el retraso del Año Nuevo Chino generaron una sobreoferta que presionó los precios y aumentó los tiempos de almacenamiento.
Durante los mejores años del negocio, recordó Venezian, China llegó a pagar entre US$ 6 y US$ 7 por kilo, mientras otros mercados ofrecían cerca de US$ 3. Esa brecha llevó a los exportadores a privilegiar al gigante asiático y frenó el desarrollo de compradores alternativos. Hoy, agregó, los precios que paga el gigante asiático rondan entre US$ 2,40 y US$ 2,80 por kilo.
La concentración terminó reforzando el poder comprador de China sobre la cereza chilena. El desafío ahora es recuperar margen de negociación mediante el desarrollo de destinos alternativos, aunque inicialmente paguen menos y demanden volúmenes más acotados.
Ese fue uno de los focos de la gira que Venezian realizó por China, Vietnam e Indonesia, donde alcanzó acuerdos para reducir barreras, bajar costos logísticos y abrir nuevos mercados. “No siempre es mejor mandarle al que paga más”, afirmó.
La apuesta no es reemplazar a China, sino diversificar los embarques y construir relaciones comerciales más estables. “No podemos tener todos los huevos en un solo canasto”, resumió.
Menores barreras
En China, la delegación chilena acordó una serie de cambios operativos para facilitar el ingreso de la fruta. Entre ellos está la ampliación del rango permitido para las variaciones de temperatura durante el viaje marítimo. Hasta ahora, una falla podía obligar a someter la carga a otros 15 días de cuarentena en frío, después de una travesía que ya dura cerca de un mes.
También se autorizó el envío en buques refrigerados como alternativa a los contenedores reefer. Según Venezian, esta modalidad podría reducir el costo entre US$ 1.500 y US$ 2.100 por contenedor.
A ello se sumaron ajustes en la codificación de los pallets y avances para digitalizar los documentos exigidos por Aduanas de China. La intención es que los antecedentes queden validados desde Chile y evitar que errores en la documentación retrasen la distribución de la carga en destino.
En Vietnam, en tanto, se concretó la apertura fitosanitaria para exportar cerezas por vía aérea sin tratamiento de frío y se validó el mecanismo de systems approach. Este modelo permite realizar las inspecciones en Chile, bajo estándares reconocidos por el país de destino, para evitar nuevas fiscalizaciones al arribo.
La cartera también trabaja con las autoridades vietnamitas para abrir los mercados de kiwis, arándanos y carnes de cerdo, bovino y ave. Con Indonesia, Chile obtuvo el reconocimiento como país libre de mosca de la fruta y avanza en la certificación electrónica de los envíos.
Para Venezian, estas aperturas deben ir acompañadas de decisiones del sector privado. “Nosotros no tenemos injerencia en adónde quieren mandar los exportadores chilenos, pero sí recomendamos que consideren seriamente iniciar estas exportaciones y explorar”, señaló.
El subsecretario también llamó al sector a utilizar mejor la información disponible antes de ampliar las plantaciones. Advirtió que una reacción excesiva frente a un ciclo de precios altos puede terminar generando sobreoferta y afectar la rentabilidad de toda la industria.
“Chile es un país de libre mercado: cada uno planta y produce lo que quiere”, dijo. Sin embargo, agregó que la asociatividad y la toma de decisiones informadas son claves para evitar que el propio sector “se dispare en los pies”.
Danantara mira a Chile
Creado en febrero de 2025, el fondo soberano indonesio Danantara nació con un capital inicial de US$ 20 mil millones. Uno de sus principales movimientos fue una alianza con la brasileña JBS, en la que comprometió US$ 2.500 millones y que podría movilizar recursos por hasta US$ 5.000 millones.
Durante la gira, Venezian se reunió con representantes de la entidad, que abrió la puerta a evaluar inversiones en Chile, tanto en agricultura e infraestructura como en minería.
“Ellos deben estar mirando con buenos ojos no solamente el tema agrícola, sino también el minero. El cobre es el caballito de batalla de Chile, pero hoy día están viendo las tierras raras como una alternativa más que interesante para los productos tecnológicos y todo lo que viene”, afirmó el subsecretario.
En el área agrícola, una de las opciones es financiar, junto a empresas chilenas, cámaras de frío y centros de distribución en Indonesia, cuya limitada infraestructura constituye un obstáculo para aumentar los envíos de fruta nacional. También se abordaron oportunidades en leche, carne y ganado en pie.
“Dejaron abierta la puerta para interactuar y analizar qué opciones podrían tener el día de mañana acá en Chile”, dijo Venezian. Danantara fue invitado a visitar el país en marzo de 2027 para profundizar las conversaciones con actores públicos y privados.