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Columnistas

¿Estamos resolviendo el problema correcto?

JUAN CARLOS GARCÍA exministro de Obras Públicas

Por: JUAN CARLOS GARCÍA

Publicado: Miércoles 4 de noviembre de 2026 a las 04:03 hrs.

En los grandes proyectos de infraestructura buscamos la mejor solución técnica, pero nos detenemos poco ante una pregunta igualmente relevante: ¿cuál es realmente el problema que se quiere resolver? La respuesta dependerá de la realidad de cada uno de los actores involucrados, de sus expectativas y aprensiones.

La ampliación del Puerto de Valparaíso es un buen ejemplo. Durante años, la gestión se enfocó casi exclusivamente en aumentar la capacidad portuaria. Era una necesidad del país, pero el proyecto impactaba en una ciudad con un fuerte deterioro económico y urbano. A esto se sumaban la menor incidencia de la actividad portuaria en la economía local y la necesidad de impulsar actividades productivas complementarias. Puerto, autoridades y comunidad tenían, entonces, prioridades distintas. El resultado fue más de una década de controversias que retrasaron inversiones indispensables para la matriz exportadora del país.

Tras la crisis provocada por el desistimiento de los inversionistas adjudicatarios, la pregunta dejó de ser únicamente cómo hacer crecer el puerto y pasó a ser también qué rol podía tener en el desarrollo de la ciudad. La inversión portuaria no podía resolver todos los déficits de Valparaíso, pero debía evitar profundizarlos y contribuir a mitigarlos, dada su posición estratégica en el borde costero.

“Agilizar los permisos y dar certeza jurídica, resguardando los estándares ambientales, es indispensable. Pero también lo es identificar las distintas expectativas y riesgos que existen frente a una inversión”.

A partir de esa nueva premisa, el proyecto fue rediseñado física y operacionalmente para hacerlo más eficiente, lo que permitió incorporar nuevos usos para la ciudad: áreas comerciales y culturales, espacios públicos y accesos al mar. El puerto y la ciudad dejaron de plantearse como intereses contrapuestos y pudieron identificar sinergias para avanzar hacia un desarrollo sostenible de ambos.

En un proyecto, las decisiones pueden estar fuertemente interconectadas, al igual que los riesgos. La integración operacional de dos terminales permitió proyectar una gestión más eficiente y, a su vez, liberar espacio para la ciudad. Comprender esas relaciones permitió encontrar oportunidades que se pierden cuando cada actor considera solo sus propios intereses.

Este proceso no elimina todos los riesgos, pero amplía el espacio para construir acuerdos y soluciones que beneficien a la mayoría de los actores. El proyecto está actualmente en evaluación ambiental y esperemos que este esfuerzo permita concretarlo.

Chile necesita concretar más inversiones y generar empleo. Agilizar los permisos y dar certeza jurídica, resguardando los estándares ambientales, es indispensable. Pero también es importante identificar oportunamente las distintas expectativas y riesgos que existen frente a una inversión. Comprenderlos permite ampliar las alternativas de solución. De lo contrario, las diferencias pueden derivar en controversias que eleven la incertidumbre y los costos, cuando ya queda poco espacio para ajustes.

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