La región ya tiene planes de inteligencia artificial, ahora necesita recursos
RODRIGO DURÁN Director ejecutivo del ILIA y gerente del CENIA
América Latina y el Caribe han dado pasos importantes en nteligencia artificial (IA) y hoy viven un buen momento para pasar de los planes a la acción. La cuarta edición del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA), presentada en octubre de este año, lo muestra con claridad.
Más de ocho de cada 10 países analizados cuentan con una estrategia nacional de IA, ya sea vigente o en preparación, es decir, el documento en que el gobierno define qué quiere lograr con esta tecnología. Además, tres de cada cuatro han designado una institución para liderarla. Esto significa que, en la mayoría de los casos, ya existe un plan y alguien a cargo de impulsarlo, lo que refleja el compromiso de los gobiernos con el tema.
El siguiente paso natural es acompañar esas estrategias con recursos. De los 12 países con estrategia ya adoptada, Brasil y Colombia indican cuánto destinarán a ejecutarla. En los cinco países usados como referencia fuera de la región, entre ellos Alemania y Singapur, todas las estrategias incluyen un presupuesto definido. Contar con una cifra comprometida ayuda a que los planes avancen y a que la ciudadanía entienda cómo se materializa la visión compartida.
“La evidencia nos muestra que los desafíos en seguridad, crisis climática, empleo y productividad pueden ser enfrentados con efectividad usando la IA de forma responsable y ese uso, sin duda, requiere de presupuesto”.
El caso de nuestro país resulta paradigmático. Un acuerdo transversal nacido en el Senado en 2018 dio pie a la formulación de la primera estrategia nacional y plan de acción, el cual fue actualizado en el gobierno anterior. Gracias a ello y al empuje público y privado en iniciativas como SCAI-LAB, Hazlo con IA y Latam.GPT, seguimos ostentando un liderazgo que cada año es más frágil por el avance de países vecinos. Sin ir más lejos, hace pocos días se dió a conocer la decisión de Runway de instalar su laboratorio de IA en Brasil.
Pareciera ser momento de avanzar en una nueva conversación que actualice la visión compartida respecto a cómo ponemos la inteligencia artificial al servicio de las personas. Una conversación que interpele a la academia, a la industria, al sector público y a la sociedad civil, en la cual visualicemos el país que queremos construir y cómo la IA es un habilitante de esa construcción. La evidencia nos muestra que los desafíos en seguridad, crisis climática, empleo y productividad pueden ser enfrentados con efectividad usando la IA de forma responsable y ese uso, sin duda, requiere de presupuesto.
Por cierto, un presupuesto por sí solo no asegura buenos resultados, y cada país tiene realidades fiscales distintas. Por eso resulta valioso que, junto con los recursos, las estrategias den a conocer cómo se medirá su avance y qué metas contempla. Esa claridad ayuda a coordinar esfuerzos y a que el trabajo de gobiernos, empresas y organizaciones se refuerce mutuamente.