Más allá del presupuesto: la urgencia de reconstruir las holguras fiscales
ANDRÉS PÉREZ M. Economista Jefe de Banco Itaú para Latinoamérica
Se avecina la discusión presupuestaria. Tras sucesivos incumplimientos de la meta fiscal, y en un contexto de un desempeño de la actividad más débil de lo esperado, probablemente se abrirán varios focos, entre ellos: ¿cuánto aumentará el gasto? ¿cuál será el margen de endeudamiento solicitado al Congreso? ¿cuándo se cruzaría el umbral prudente de la deuda pública? ¿se cumplirá la meta de balance estructural? Son todas preguntas importantísimas.
Es una buena noticia que el Gobierno haya reiterado su compromiso para cumplir con la meta de déficit estructural y anticipe un crecimiento del gasto real entre 0-1% para 2027, reduciendo las necesidades de financiamiento y contribuyendo al cumplimiento de la meta y a una pronta estabilización de la deuda pública.
En este contexto, me parece prudente complementar esta discusión con una estrategia de mediano plazo que contemple aportes graduales al Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES) que lo lleven al nivel recomendado por el Fondo Monetario Internacional (5-7% del PIB).
“El FEES es clave en nuestro marco fiscal. La historia ha demostrado que pueden ser una importante fuente de financiamiento, especialmente en períodos de crisis”.
A fines de junio, el FEES solo acumulaba ~US$ 3,9 mil millones, en torno a 1,2% del PIB, muy lejos del máximo de ~US$ 20 mil millones previo a la crisis financiera internacional, y los ~USD 14 mil millones anteriores a la pandemia. Recordemos que el último aporte a este Fondo se realizó en 2022 (US$ 6 mil millones), y se realizaron retiros por un total de ~US$ 4 mil millones entre 2023 y 2024, en la ausencia de una crisis internacional. Aparte, la deuda pública ha aumentado considerablemente, acentuando el deterioro en la deuda neta, sin considerar el incremento en los pasivos contingentes y de empresas públicas.
Quizás esta discusión se abra pronto…
De hecho, la fuerte demanda por minerales críticos, entre otros factores, debería mantener los elevados precios del cobre, dando un impulso adicional a los ingresos efectivos del Fisco, especialmente por el lado de la minería privada, ya evidente en los últimos meses. Los ingresos por litio también deberían sorprender al alza, contribuyendo a compensar los menores ingresos de Codelco. La contención de gastos en curso también debería ayudar a reducir las amplias necesidades de financiamiento este año, abriendo la posibilidad de menor emisión de deuda. En paralelo, es una buena noticia que el gobierno se abra a realizar aportes al FEES en base a la venta de activos.
En el mediano plazo, recuperar holguras fiscales parece un desafío monumental, dado que las proyecciones de estabilización de la deuda pública descansan en supuestos de crecimiento del gasto público muy por debajo de su promedio pre-covid, y, por cierto, debajo del crecimiento de la economía. Es probable que el estrés sobre las finanzas públicas sea aún más agudo considerando las dinámicas demográficas.
El FEES es clave en nuestro marco fiscal. La historia ha demostrado que pueden ser una importante fuente de financiamiento, especialmente en períodos de crisis. La economía global seguirá enfrentando crisis económicas de distinta índole, por lo cual se reafirma la importancia de recuperar las holguras fiscales y recomponer los menguados niveles del FEES, complementando otros esfuerzos que fortalecen nuestra capacidad para enfrentar choques, tales como el proceso de acumulación de reservas del instituto emisor.
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