Las cifras para el cierre de 2026 en la Región del Biobío no son nada auspiciosas. Van desde una contracción de la actividad de 1,5% hasta un crecimiento nulo, además de una tasa de desempleo que bordeará el 10%, según el último Informe Económico Regional (IER) de la Universidad de Concepción (UdeC), y que resume el negativo panorama macroeconómico por el que atraviesa la zona.
De acuerdo a los resultados registrados entre enero y agosto, “el corto plazo no es que sea necesariamente lapidario, pero es malo”, sincera el director del IER y académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la UdeC, Iván Araya, aunque reconoce que se trata de “un retroceso mucho más acelerado que el promedio del país”.
El documento, que desde hace 40 años elabora semestralmente la casa de estudios penquista, constata la severa contracción de la actividad productiva local, que promedió un descenso de 4% durante el primer semestre, con un retroceso de 5% en el primer trimestre y una caída que se moderó a 3% en el segundo. "Estamos cayendo al 4% y el resto de Chile está cayendo al 0,25%", explica Araya.
Desaceleración prolongada
Aunque el investigador adelantó a DF Regiones que la segunda mitad del año podría mostrar cifras ligeramente positivas, aclaró que el repunte respondería a "que tenemos una base de comparación baja”. En esa línea, recordó que la “desaceleración viene desde septiembre de 2025, con dos trimestres consecutivos negativos (...), por lo tanto, estadísticamente, se pueden tener perfectamente valores que sean positivos, pero no lo suficiente para compensar el -4% que llevamos”, argumentó.
La fuerte desaceleración regional se explica, a su juicio, por un debilitamiento simultáneo de las variables externas e internas y su impacto en los pilares industriales del Biobío. En el frente internacional, el subsector de maderas y celulosa arrastra una baja significativa en los envíos desde 2025, que no ha logrado revertirse. “Tenemos una matriz productiva fuertemente concentrada en la producción de bienes y, obviamente, un sector importante ha sido el sector maderero. Eso a nosotros nos da una debilidad estructural”, comenta.
A estas variables, se suma la fuga de capitales de la industria local. “Uno tiene la sensación de que las inversiones del sector maderero se fueron a Brasil, se fueron a otros países”, el escenario geopolítico internacional y las presiones arancelarias externas que profundizan la compleja situación económica del Biobío.
Factor desempleo
A nivel interno, la demanda también evidencia contracciones. El consumo de los hogares en el Biobío anota movimientos marginales de entre 0,2% y 0,3%, que se alejan de lo que sucede en el resto del país, donde las cifras bordean entre 2% y 3%. Para el economista, la disminución de la actividad económica se explica por el alza de los combustibles y su impacto en las economías familiares, pero además en la zona existe una variable anexa que lo complejiza: el alto desempleo.
“Nosotros tenemos una desocupación que supera 10% (10,6%), en comparación con la desocupación que tiene Chile. Esas personas no necesariamente perciben ingresos. Por lo tanto, ahí tenemos un elemento adicional de lo que nos afecta en términos de la demanda interna”, sostiene el académico, proyectando que 2026, “dada la situación macroeconómica, pensamos que la desocupación va a estar alrededor de 10% (…) Para 2027 creemos que va a bordear 9%, siempre y cuando podamos retornar a la tendencia (de crecimiento) de 2% o cerca de ese 2%”, detalló.
Un 2027 un poco mejor
De acuerdo al IER, las perspectivas de una reactivación rápida vía inversiones son acotadas. Si bien existen mesas de trabajo multisectoriales operando para destrabar una treintena de proyectos paralizados “y van en la dirección correcta”, la inyección de capital real tomará tiempo. “Mientras no se estén ejecutando, no podemos medirlo como formación bruta de capital fijo”. Por lo mismo, adelantó que en términos concretos podría “empezar a remontar a partir de la segunda mitad de 2027, si es que esto se destraban rápidamente. Si no, vamos a tener que esperar para mejores resultados a partir de 2028", advirtió.
Para el próximo año, la Facultad de Economía y Negocios de la UdeC estima que la economía regional intentará retornar a su tendencia histórica, proyectando un crecimiento modesto de entre 1% y 2%. “Una salida explosiva y rápida, en economía no ocurre, sino que los procesos son graduales. Vamos a partir, creo yo, con un 2027 un poquitito mejor de lo malo que ha sido el 2026”, proyectó.
Sin embargo, la consolidación de este leve repunte podría verse dinamitada si se aprueba el recorte de 10% al presupuesto regional planteado desde el nivel central. “La macroeconomía de las regiones es muy distinta a cómo lo piensa el Ministerio de Hacienda en Santiago (…) a la condición macro, agréguele una reducción del presupuesto para el 2027 de 10%. No cuadra”, sentenció, analizando la falta de flexibilidad para aplicar políticas fiscales contracíclicas en zonas golpeadas como el Biobío.