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Columnistas

Del consumo a una nueva forma de ahorro previsional

Alejandro Charme, abogado y exfiscal de la Superintendencia de Pensiones

Por: Alejandro Charme, abogado y exfiscal Superintendencia de Pensiones

Publicado: Miércoles 30 de septiembre de 2026 a las 18:18 hrs.

Ahorrar para la vejez supone postergar consumo presente para financiar consumo futuro. Sin embargo, el ahorro previsional voluntario sigue siendo una conducta mucho menos cotidiana que consumir. De allí nos surge una pregunta ¿es posible vincular ambos comportamientos y transformar una pequeña fracción del consumo habitual en ahorro para la futura pensión?

La idea no es inédita. Perú incorporó una “Pensión por consumo”, de 1% de ciertos consumos acreditados con boletas electrónicas, financiada con recursos públicos y con un límite anual. Uruguay, por su parte, creó un “Plan de Ahorro por Consumo” que permite vincular parte del IVA pagado por medios electrónicos a una cuenta de ahorro previsional.

Para Chile ensayamos dos alternativas. La primera supone destinar voluntariamente a ahorro previsional el 1% o 2% del valor neto de las compras afectas a IVA. Para el ejercicio consideramos el sueldo promedio por sexo del sistema de pensiones y por lo mismo, densidades de cotización promedio por sexo durante 35 años de acumulación con rentabilidades reales de 3% y 3,5%. Esta alternativa con un aporte de 1% acumularía, en un escenario en que se destine el 60% del sueldo líquido a consumo, $ 2,4 millones y $ 2,7 millones para hombres y $ 1,8 y $ 2 millones para mujeres, según sea la rentabilidad, antes de un eventual incentivo fiscal.

La segunda alternativa resulta especialmente interesante, dado que el ahorro se genera al pagar con tarjetas u otros medios digitales, destinando un aporte de 1% o 2%, en un escenario en que el 70% del sueldo liquido se destina a pagos digitales. Bajo este mecanismo se acumularía $ 3,4 y $ 3,7 millones para hombres y $ 2,5 y $ 2,8 millones para mujeres, según sea la rentabilidad, con un aporte de 1%. Con 2%, el ahorro se duplica.

Su ventaja no es sólo cuantitativa. Los medios de pago ya identifican la transacción, procesan los recursos y los liquidan al comercio. Esa misma infraestructura permitiría separar automáticamente el ahorro y transferirlo a la cuenta individual del afiliado en la AFP, sin que el comercio tenga que administrarlo.

Si en ambos ejercicios aplicamos una bonificación fiscal del tipo APV categoría A, los montos se incrementan aún más.

Los aportes por consumo no pretenden sustituir la cotización obligatoria ni resolver por sí solos la suficiencia de las pensiones, sino que muestran algo más sencillo: aprovechar una conducta que realizamos miles de veces durante nuestra vida para construir ahorro de largo plazo para la vejez.

Una compra genera poco ahorro. Una vida de compras puede ayudar a construir una mejor pensión.

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