Preocupado y con una sensación de que el gobierno se está contradiciendo con sus objetivos al rebajar el presupuesto para el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI) en 6,4% respecto de 2026, se mostró el vicepresidente ejecutivo del Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (Cruch) y rector de la Universidad de Valparaíso, Osvaldo Corrales.
En entrevista con DF, dijo que la entidad que reúne a 30 universidades -27 públicas, estatales y no estatales, y tres privadas- asistirá a la Cuarta Subcomisión Mixta de Presupuestos para “persuadir al Congreso” a que, por lo menos, mantenga el gasto. Justamente este miércoles la subcomisión tiene previsto analizar la Partida 30, del Ministerio de CTCI.
“Vemos como una mala noticia que se contraiga el presupuesto en ciencia, tecnología, conocimiento e innovación en circunstancias que el país ya invertía muy poco en esto”, dijo Corrales en la antesala de la revisión de la partida.
- ¿Cuál es su lectura del presupuesto que se propone para el Ministerio de Ciencia y Tecnología?
- Lo hemos señalado desde antes de conocer el proyecto de ley. El país invierte históricamente muy poco en CTCI y esa baja inversión no se condice con las metas, objetivos y expectativas que se ha puesto en términos de desarrollo. Hay muchos diagnósticos que señalan que para lograr ese propósito es necesario que Chile sea capaz de agregar valor en sus cadenas productivas, de innovar y de generar transferencia tecnológica de forma más robusta. Esa baja inversión es contradictoria con esos propósitos, pues los países alcanzan estos objetivos con CTCI.
Lo segundo es que a ese panorama, que ya es desalentador, le agregamos una contracción en el presupuesto del ministerio, no es una buena noticia que el país reduzca el gasto en CTCI. Muchas personas dirán que hay que priorizar. La respuesta que hemos dado desde las universidades y el Cruch es que los países desarrollados redoblan su apuesta por la ciencia, tecnología, conocimiento e innovación porque entienden que es la base para revertir esa situación de menor productividad y contracción económica.
-¿Cuáles son los principales reparos que tienen a la asignación de recursos por área o programa?
- Si bien hago el reconocimiento de que hay partidas que se conservan y crecen marginalmente, tenemos una gran preocupación porque vemos reducciones que son muy elevadas.
Por ejemplo, el Fondo de Equipamiento Científico y Tecnológico (Fondequip), que está destinado a la adquisición o renovación de equipamiento, se reduce en casi el 80%, es decir, ese programa prácticamente está desapareciendo. Hoy el país se está planteando la compra de radares meteorológicos para anticipar fenómenos que están afectando gravemente la vida de las personas.
Pues bien, quiero decir que el primer radar meteorológico lo va a comprar la Universidad de Valparaíso gracias a un Fondequip, entonces, cuando se elimina un programa tan importante como este lo que se está cercenando es la posibilidad de dar respuestas concretas o de investigar problemas que son muy relevantes para las personas y generar conocimiento para evitarlos.
Cambio climático: “El primer radar meteorológico lo va a comprar la Universidad de Valparaíso gracias a un Fondequip, entonces, cuando se elimina un programa tan importante como este lo que se está cercenando es la posibilidad de dar respuestas concretas o investigar problemas muy relevantes para las personas”.
También nos preocupa la baja para los Fondef, que están asociados a procesos de transferencia tecnológica y articulación con la industria. Hemos escuchado al Presidente (Kast) y a la ministra de CTCI (Ximena Lincolao) decir que la prioridad hoy está en la generación de empleo y que la ciencia sea capaz de aportar a la solución de problemas concretos que tiene el país y sus regiones, y nos parece paradójico que un programa que precisamente aporta a ese propósito tenga una reducción importante de más de $ 8 mil millones.
Habíamos logrado consolidar un financiamiento estructural para la investigación, desarrollo e innovación en las universidades porque los fondos concursables cubren una parte. En un ecosistema donde las universidades producen el 80% de la investigación, se requiere fortalecer capacidades estructurales, y una reducción de casi $ 4 mil millones las debilita y afecta la presentación de proyectos competitivos.
Capital humano avanzado
- Becas Chile también cae. Se eliminan cursos de idioma y suben los fondos para magíster orientados a titulados de educación técnico profesional. La ministra planteó que había un incumplimiento de un 14% en los becados. ¿Se debe reformular el programa?
- Todos los programas y todas las políticas públicas tienen que ser evaluadas sobre la base de los propósitos que se han planteado. No tenemos una mala evaluación de Becas Chile desde el punto de vista de formar un mayor volumen de capital humano avanzado. El gran problema tiene que ver con la inserción laboral de esos profesionales que han obtenido el grado de doctor en instituciones de gran reconocimiento fuera del país, porque tenemos una industria que todavía invierte poco en innovación y en transferencia tecnológica. Eso está concentrado casi exclusivamente en las universidades.
Tampoco nos oponemos a que se aumenten las becas nacionales de postgrado. Sin embargo, eso no tiene que hacerse sobre la base de limitar la salida de profesionales chilenos a formarse en el extranjero, porque no es solo formación, también implica incorporarse en redes de generación de conocimiento en un mundo globalizado.
Sin perjuicio de que tenga que haber mayor control y que quienes no cumplan tengan que exponerse a las consecuencias de aquello, el gran problema estructural es la inserción laboral. Y vemos en este presupuesto una señal contradictoria, porque el fondo de inserción laboral de investigadores tiene una caída de casi 40%.
- Si el Estado les otorgó becas para su formación, ¿también debería insertarlos en la industria?
- Es muy importante que una política pública considere el ciclo completo. Cuando el país se propone formar capital humano avanzado y envía personas a doctorarse fuera de Chile, también tiene que darle la oportunidad de reinsertarse en el aparato académico y productivo nacional para que el efecto virtuoso de esa formación irradie los beneficios que debe generar en el país.
- ¿Los recortes podrían tener un impacto en la investigación y la ciencia aplicada en el largo plazo?
- Las capacidades de investigación del país han sido construidas a lo largo de décadas y tomar una decisión que las debilite puede significar que retrocedamos décadas.
Una decisión que esté mirando el ahorro en el corto plazo puede tener consecuencias que el país va a tener que pagar durante varios años. El juicio que tenemos desde el Cruch, y que está amparado en la experiencia internacional, es que Chile no va a revertir el ciclo en el que está si no invierte más en CTCI.
El mundo globalizado, donde el conocimiento y la tecnología juegan un rol muy importante, no va a esperarnos a que en 10 años más decidamos hacer una inversión: simplemente nos va a dejar atrás y en una situación de dependencia respecto a la tecnología que se genera en otros países.
“Las capacidades de investigación del país han sido construidas a lo largo de décadas y tomar una decisión que las debilite puede significar que retrocedamos décadas”.
- ¿Asistirán al Congreso a exponer su visión?
- Tal como hicimos con la partida de Educación Superior, concurriremos a la Cuarta Subcomisión Mixta de Presupuestos a expresar nuestro punto de vista. Siempre estamos abiertos a tener un diálogo, pero contraer el presupuesto en ciencia, desde nuestro punto de vista, es erróneo, no para las universidades, sino para el desarrollo del país.
Lo vemos como una oportunidad para persuadir al Ejecutivo y al Congreso de que si no se aumenta el gasto, al menos se mantenga.
- Hay financiamiento de continuidad para centros de investigación y presupuesto para crear nueve, cinco de ellos regionales. ¿Cómo lo ven?
- Todo lo que tiene que ver con centros regionales y con invertir más en un desarrollo territorial más equitativo lo vamos a ver bien (…) El problema es la base sobre la cual se hace: debilitar o reducir otras líneas de investigación que han tenido efectos muy positivos y las capacidades basales, como por ejemplo los Fondequip.