Anticipar la falla de un equipo minero antes de que detenga la faena, detectar enfermedades en centros de cultivo o predecir qué paciente no llegará a su hora médica. Esos son algunos de los usos de inteligencia artificial (IA) que hoy aparecen en los proyectos que financia la Gerencia de Innovación de Corfo.
Según una medición de la gerencia, que revisó más de 11 mil proyectos apoyados entre 2009 y 2025 vía subsidios y ley de beneficio tributario a la investigación y desarrollo (I+D), en 2025 una de cada cuatro iniciativas declaró usar IA, el nivel más alto de la serie. La mayoría la utiliza para automatizar y hacer más eficientes sus procesos.
“Está todo el mundo hablando de la IA. Para nosotros es muy importante ver si las empresas efectivamente se están subiendo a esta ola, pero con fines productivos y como una habilitante para desarrollar innovaciones”, explicó a DF la gerente de Innovación de Corfo, Jocelyn Olivari.
El uso por sector económico lo lideran las tecnologías de la información, seguidas por salud y minería. Pero Olivari destacó que es “bastante transversal” y que también aparece en construcción, banca, educación e industria creativa.
Además, gran parte de los proyectos los encabezan micro y pequeñas empresas, en su mayoría establecidas. “Están entendiendo que para agregar valor en sus innovaciones requieren de la IA y con eso pueden ser parte de cadenas productivas”, dijo la ejecutiva.
Según Olivari, esto las posiciona mejor para ofrecer soluciones a empresas más grandes, en línea con el foco de la corporación en promover encadenamientos productivos. “La idea es que vayan creciendo y suelten la mano de la Corfo”, dijo.

Desafíos
Olivari ejemplificó con la industria minera, donde la IA se usa para mantención predictiva, seguridad y simulación de tronaduras con gemelos digitales. En salud, agentes virtuales anticipan inasistencias, envían recordatorios y hacen seguimiento de exámenes, lo que ayuda a reducir las listas de espera.
No obstante, la ejecutiva reconoció que “no tenemos un análisis cuantitativo para decir cuánto tiempo se ha reducido en total, pero el impacto es siempre en tiempo y en reducción de costos”.
Agregó que medir ese efecto es una “deuda pendiente”. Para saldarla, Corfo busca avanzar en interoperabilidad con el Estado, un eje que ha impulsado el vicepresidente ejecutivo, José Ignacio Mujica.
El otro desafío para Olivari es la difusión. “Esto ya no es una opción. La empresa que no lo incorpora, aunque sea marginalmente, va a ir perdiendo competitividad”, advirtió.
A su juicio, faltan casos cercanos. Mientras una pequeña y mediana empresa (PYME) ve el uso de IA en una gran minera como algo “fuera de su liga”, podría sentirse identificada con un taller de vulcanización o una maderera que la utiliza para mejoras incrementales.
En el mediano plazo, Olivari espera que la automatización se vuelva un piso y que las empresas avancen hacia usos más sofisticados, como procesamiento de lenguaje, IA generativa o robótica combinada con IA. “Esto solo va a crecer”, dijo.