1. La vida antes del cine
El mismo Sebastián Lelio contó que nació en Mendoza (en marzo de 1974) y que vivió allí sus primeros dos años. “Mis dos primeros recuerdos son de allá: un pasillo con un paragüero y la luz de la mañana entrando por el paragüero. El segundo es mirar para arriba y ver un silo que mi papá había convertido en su taller. Mi papá es arquitecto. Me acuerdo del silo y la escalera, son mis dos imágenes primeras”, contó en La Tercera en 2013.
Su madre, bailarina de ballet, era Viña del Mar. Lelio suponía que “probablemente fue un loco amor de verano que me tuvo a mí de resultado”. La pareja se separó después de dos años y entonces el hijo se vino con la madre a Chile, donde los acogieron sus abuelos maternos. Después ambos padres seguirían sus propios caminos y Sebastián sumaría -con el tiempo- siete medios hermanos.
En su infancia se movió constantemente por distintas ciudades -incluso pasó por Estados Unidos-, porque su padrastro cambiaba con frecuencia de trabajo y trasladaba a la familia con él. “Recuerdo una infancia sin mucho apego a mis amigos y por lo mismo, con harta fantasía -explicaba a La Tercera-. Harta vida mental, era muy fantasioso, me construía mi propio mundo, porque el mundo concreto cambiaba muy rápido”.
A los 12 años -y hasta los 17- vivió, por ejemplo, en un pueblo llamado Cholguán -en la comuna de Yungay-, del cual dijo que era como Twin Peaks. Le gustaba recordar esa historia. Lo describía como un pueblo chico con apenas dos manzanas, la de los ejecutivos y la de los trabajadores, divididas por una muralla de pinos.
Hace años, Lelio respondió el Cuestionario de Jodorowsky que el suplemento El Semanal de La Tercera aplicaba a figuras conocidas. Una de las preguntas decía: “En su infancia, ¿qué soñaba ser cuando grande”. Él respondió. “Astronauta – vengador – karateka”. Más adelante otra interrogante: “¿Qué es lo que usted de ninguna manera quisiera ser?”. Lelio no dudó: “Político”.
2. El cambio de apellido
Hasta los nueve años tuvo el apellido Lelio, el de su padre biológico. Pero a esa edad decidió que llevaría el apellido Campos, por la persona que se casó con su madre y a quien él llamaba su segundo papá. Lo siguió manteniendo incluso después de que ellos se separaran. De hecho, su primer largometraje, en 2005, lo firmó como Sebastián Campos. Pero a los 30 volvió a ser Lelio, porque ya de adulto se reencontró con su progenitor.
“Me buscó él. Simplemente puse las cosas en su lugar, ordenar la casa. No es algo contra alguien, es por honrar mi verdadera historia. Si tengo hijos, quiero que hereden una casa enorme”, comentó en una entrevista. Sebastián no lo sabía entonces, pero no tendría hijos.
“Cambiarse el apellido es potente, como esa película de Ken Loach, Mi nombre es todo lo que tengo. Me encanta esa idea. Creo que las palabras son sagradas y los nombres son mágicos”, agregó.
3. Momento de Gloria
Lelio quería estudiar Cine, pero contó que no logró convencer a sus padres. A ellos les parecía que ser cineasta “era raro”. Lo más parecido que encontró entonces fue Periodismo, carrera a la que entró, pero estuvo apenas un año. Y entonces, en 1994, sí que empezó a estudiar lo que quería. Siempre comentó que era el tema en que pensaba todo el día y que veía cine en todas partes: en el sonido, los diálogos, la luz, el movimiento. Egresó de la Escuela de Cine de Chile.
Partió haciendo documentales y cortos. En 2005 empezó con la dirección de largometrajes: La sagrada familia, Navidad, El año del tigre.
El 2013 vino Gloria, que se considera su consagración. Obtuvo el premio Cine en Construcción del Destival Internacional de Cine de San Sebastián. Su protagonista, Paulina García, ganó el Oso de Plata a mejor actriz en la Berlinale ese año.

Lelio contó que siempre había querido hacer una película con García. La vio en teleseries y en teatro. Así que un día la llamó y le propuso hacer una película. Ella aceptó. “Ella logró construir un personaje tan real que la gente cree que existe Gloria y eso es maravilloso. Es un efecto extra cinematográfico. Me gusta escuchar que la gente pregunta cómo son las Glorias de Chile o si conoces a alguna Gloria”, dijo hace algunos años.
Después de asistir a ese festival de cine, decidió quedarse un tiempo viviendo en Berlín -ciudad a la que había llegado el año anterior, 2012, invitado al Programa para Artistas del Servicio de Intercambio Académico Alemán-. Entre las cosas curiosas que contó de su estadía en la ciudad alemana, que duró un par de años, está que asistió a un club de ajedrez -que le gustaba mucho, al menos en esa época- y que abrió un restaurante de comida latinoamericana con el nombre de su película. Ubicado en el multiétnico barrio de Kreuzberg.
4. El fantástico Oscar
En ese tiempo no era fácil pensar que una película sobre el duelo de una mujer transgénero se convertiría en la primera película chilena en ganarse un Oscar. El guion lo escribió Lelio junto a Gonzalo Maza. Hace diez años atrás el lugar y la visibilización que tenían las personas trans era muy distinta a la actual y los propios autores reconocieron en su minuto que tuvieron que deshacerse de sus propios perjuicios para dar forma a Marina, el personaje protagónico que interpretó Daniela Vega. “Me pareció muy desafiante todo, eso lo más entretenido. Lo más excitante era meterse en la pata de los caballos y este era un tema tan exigente que obligaba a pensarlo todo de nuevo”, dijo el director entonces a CineChile.
Una mujer fantástica se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Berlín y obtuvo el premio Oso de Plata al mejor guion y el Teddy Award al mejor largometraje. También se ganó el Independent Spirit en la categoría de mejor película extranjera y el Goya a la mejor película iberoamericana.
“Cuando partimos grabando pensé que me iban a crucificar por el tema. Esperaba mucha división y la película encontró resistencia, pero sobre todo adherencia y aceptación. Eso no me lo esperaba con la fuerza que ocurrió”, escribió Lelio en un relato titulado Una velada fantástica que publicó La Tercera.
La noche del 4 de marzo de 2018 marcó un hito histórico en nuestra historia cultural. Por primera vez Chile se adjudicó un Oscar en la categoría mejor película internacional. La imagen de Sebastián Lelio y Daniela Vega alzando la estatuilla, junto a los hermanos Larraín de Fabula, alegró al público chileno y que siguió consolidando el camino internacional del director.

“Al escucharla decir Una mujer fantástica sentí una alegría muy grande por el esplendor del logro y el honor del reconocimiento. Al mismo tiempo sentí una especie de tranquilidad porque la película tenía derecho a ganar, jugó sus cartas y lo hizo. El momento es entero, me cuesta diseccionar ese momento en fragmentos, pero recuerdo que me nació espontáneamente dar un solo y firme aplauso al pararme. Fue muy natural y me salió de adentro”, narró.
5. Camino internacional
Ese mismo año estrenó en el Festival Internacional de Cine de Toronto, Disobedience (Desobedencia), su primera obra en inglés. Escrita en conjunto con la dramaturga británica Rebecca Lenkiewicz, la cinta es una adaptación de la novela homónima de Naomi Alderman, y cuenta la historia de amor de dos mujeres Rachel Weisz y Rachel McAdams, con el contexto del mundo judío ortodoxo como telón de fondo.
“Fue en la fiesta después de la ceremonia de los Spirit Awards al que Gloria estaba nominada, ahí se me acercó Frida Torresblanco, la productora socia de Rachel Weisz, me sentó en una silla y me contó la idea general de la novela. Me interesó, leí el libro y no me demoré ni una semana en aceptar”, contó el director a revista Capital tras el estreno de Desobedencia en Chile.
El ritmo no paró y a fines de 2018 estrenó Gloria Bell, el remake de Gloria que contó con las actuaciones de Julianne Moore como protagonista y John Turturro, Michael Cera, Brad Garrett, como parte del elenco.
Durante la pandemia Lelio participó en la serie Homemade, una antología compuesta de cortometrajes dirigidos por varios cineastas y estrenada por Netflix en 2020. El resto de los cortometrajes estuvieron dirigidos por Pablo Larraín, Ladj Ly, Paolo Sorrentino, Rachel Morrison, y Kristen Stewart, entre otros. En la producción la protagonista era la actriz Amalia Kassai, su pareja, con quien vivía entonces el encierro forzado y quien tiempo después se convirtió en su esposa.

En 2022 Lelio estrenó El prodigio (The Wonder) con Florence Pugh como protagonista. La cinta está basada en la novela homónima escrita por Emma Donoghue y se ambienta en la Irlanda rural de fines del siglo XIX. Es la historia de un hecho sobrenatural que bien puede tratarse de un milagro o de un fraude. “Necesitamos creencias para un mundo que ahora no tiene sentido”, dijo en distintas entrevistas el cineasta. La película cosechó buenos comentarios de la crítica internacional y está disponible en Netflix.
6. El revolcón de La Ola
Su última película estrenada fue ambiciosa: una apuesta arrojada en términos creativos resultó un fracaso en cuanto a taquilla. La Ola (2025) es un musical que se inspiró en las movilizaciones y tomas feministas universitarias de 2018. La película contó con el trabajo del reconocido coreógrafo Ryan Heffington y incluyó escenas de coreografías multitudinarias en locaciones como el MAC y el Instituto Nacional. Producida por Fabula y distribuida en Netflix, el director de fotografía de La Ola es Benjamín Echazarreta, su amigo y dupla en muchas de sus películas, y el guion fue cocreado por Lelio junto a Josefina Fernández Concha, Manuela Infante y Paloma Salas.
La temática y el formato no tuvieron una buena llegada en la audiencia, lo cual fue un golpe duro para el director que se embarcó en esta gran producción. Algunos consideraron que se trató de un problema de timing: la ola feminista había perdido fuerza en el tiempo transcurrido entre la idea de la película y su estreno. La crítica la tildó de “woke”.
7. Un rodaje inconcluso
Por estos días Lelio se encontraba filmando Poeta chileno, una adaptación de la novela de Alejandro Zambra, con Felipe Zepeda y Clemente Rodríguez como protagonistas.
Faltaban pocos días para el fin del rodaje, proyectado para mediados de noviembre. Esta semana además Zambra se encuentra de visita en Chile y participaría en el rodaje de la película con un pequeño cameo. Este viernes el equipo de producción tenía día libre. Poco después se supo la noticia de su muerte. Su pareja confirmó la información a través de Instagram. “Fue una hermosa persona que aportó a la cultura chilena en grandes momentos de su historia. Como familia pedimos respeto a la intimidad y la consideración en estos difíciles momentos”, posteó Amalia Kassai.
El luto y el estupor cundió en el mundo del cine, junto a innumerables homenajes. Desde su casa productora, Fabula, le dedicaron sensibles palabras: “Desde “La sagrada familia” hasta “La ola”, construyó una obra que marcó la historia del cine chileno. El Oscar por “Una mujer fantástica” fue el reconocimiento a una mirada propia, valiente y sensible, que el mundo entero supo valorar. Puso en el centro a mujeres que el cine muchas veces había dejado al margen. Gloria, Marina y tantas otras se quedaron con nosotros porque él las miró con respeto, humor y ternura, y nos enseñó a mirarlas así. Tuvimos el privilegio de compartir con él buena parte de ese camino. Hoy acompañamos con cariño a su familia, a sus amigos y a todas las personas del medio que trabajaron a su lado, en especial al equipo con el que estaba filmando estos días. Sus películas seguirán con nosotros”.