“¡Volvieron los Sunset relajados y entretenidos!! Solteros y Solteras de 50/60+ con buena onda, rica música y ganas de pasarlo bien!! ¿Te lo vas a perder? ¡Cambia tu jueves de siempre!”, publicó esta semana Ximena Larraín en su Instagram @xlarraindj.
“Más que fiesta, yo prefiero llamarle encuentro”, precisa Solange Diuana (64). Las socias y amigas se toman un café en la Plaza Padre Letelier en el barrio Pedro de Valdivia Norte. Cuentan que Solange lleva un par de años organizando estas fechas. “Antes que empezara el actual boom del nicho del adulto mayor soltero”, apunta la productora.
Ella tiene harto carrete: trabajó en Canal 13 como productora de Más Música y Martes 13, entre otros espacios, ha sido representante de actores, vivió fuera de Chile y desde hace algún tiempo se dedica a la producción de eventos y organiza fiestas bajo su marca Sol Dance.
Solange Diuana.
Con Ximena Larraín se conocieron hace unos cinco años por amigas en común y están embarcadas en la aventura de crear un ambiente grato para los de su edad. El sunset de la próxima semana será la primera fecha de esta temporada.
“Me gusta organizar estos eventos de boca en boca. Son encuentros chicos, se invita a un lugar bonito con buena música”, dice la productora. Se trata también de un espacio para conocer gente a quienes no le gusten las aplicaciones. “O por último pasar un buen rato. Si quieres bailas, si no, no”.
Los interesados deben contactar a Solange por WhatsApp y pagar los $ 15.000 que cuesta la entrada y que incluye un trago de bienvenida. “Hay quienes van en grupo, pero también están los que llegan solos. Esos son los menos, pero hay algunas mujeres valientes que llegan solas”, dice Ximena.
“En este negocio el éxito es perder clientes, porque se han formado parejas y esas luego dejan de venir”, dice riendo Sol, como le dicen sus amigos. “Es divertido porque a veces se arman mesas que se ponen a conversar y hasta crean grupos de WhatsApp para seguir en contacto”, complementa Ximena. Incluso hay quienes se reencuentran tras años sin verse, agregan.
Ambas coinciden en que las mujeres generalmente son más relajadas al momento de participar de estos eventos. “Por último, si no enganchan con nadie, lo pasan bien con sus amigas. El hombre chileno, en cambio, no se caracteriza por ser muy sociable”, acotan. Además, comentan que es común que los hombres tras separarse o enviudar se vuelvan a emparejar. En cambio, es mayor la cantidad de mujeres que opta por la soltería.
“Algunas mujeres se han metido a las aplicaciones y están cabreadas de tanto pastel dando vuelta, entonces se ponen más herméticas y fomes. Yo entiendo a las que dicen ‘chao, me dedico a mis nietos y eso es mi vida’. Pero aplaudo a las que se atreven a pasarlo bien”, sostiene Ximena. También critica a cierto círculo social: “En general el pituco es más fome. Le importa el ‘qué dirán’, viven llenos de trancas, yo creo que en otros países no es así”.
Solange interviene: “Oye, no es tan fácil lo que hacemos, cuesta convocar”. El mayor desafío es conseguir asistentes hombres. “Ya estamos a pocos días del evento y el 80% de los inscritos son mujeres, pero en mi experiencia eso al final termina por equilibrarse y es más pareja la proporción”, plantea.
La entrada es sólo para mayores de 50/60+ y prefieren ser estrictas en eso. “Una vez fueron dos señores como de 48 y alegaban porque habían “puros tatitas”. Además, muchos hombres son patudos porque quieren conocer mujeres mucho menores, a las de su edad las consideran viejas. Nunca van a estar todos conformes, pero nos preocupamos de que el ambiente funcione. No hacemos dinámicas especiales porque este país no es para esas cosas. Según mi experiencia, se achunchan. Si quieren pedir algo de comer sabemos que va a estar todo rico en el Divertimento y que la música acompañará”, afirma la productora.
“Soy la DJ más vieja de Santiago”
Esa última parte es la misión de Ximena. La fotógrafa cuenta que desde los 20 hasta los 50 años se dedicó a sacar fotos y trabajó para proyectos editoriales. Durante la pandemia se puso a hacer pan. “Yo repartía pan por todo mi barrio”, dice. Además, creó Dale, un juego de cartas para adultos que sirve para plantear asuntos de parejas, entre ellos de sexualidad. “Me lo compraron varias psicólogas para usarlo con sus pacientes porque permitía tocar temas que son bastante tabú para mi generación”, comenta.
Ximena Larraín.
Hace un año Ximena se divorció y quiso aprender a poner música. Tomó clases particulares y también un curso en una academia de DJs. Por las tardes trabaja en la cafetería y tienda gourmet Almazán (Avda. Pocuro con José Manuel Cousiño), pero la música es su pasión y por eso convirtió este pasatiempo en una ocupación.
La primera vez que puso música en un evento, recuerda, fue en una galería de arte durante la inauguración de una exposición. “Yo estaba súper nerviosa, por la poca experiencia me preocupaba que algo saliera mal o que se cortara la música. Pero terminaron hasta bailando”, rememora.
Durante estos meses la han contratado para cumpleaños, aniversarios y fiestas familiares. Su selección musical abarca grandes éxitos del rock y pop, música disco, house, lounge. También incluye lentos, “para bailar bien apretado”, algo que las nuevas generaciones no contemplan, dice.
Ximena tiene tres hijos, el menor de 27 años. “Me apoyan, aunque todo tiene su proceso. Al principio supongo que para ellos fue: ‘La mamá recién divorciada está poniendo música para viejos’. Pero los invité a un evento en el restaurant Cívico y cuando me vieron poner música quedaron plop y ahora son mis fans.
Además, mis hijos ya están curados de espanto conmigo. Para promocionar las cartas Dale yo hacía videos con preguntas que eran socialmente atrevidas. Han tenido que enfrentar cosas que al común de los cabros no les toca, pero tengo muy buena conexión y cercanía con ellos”, comparte Ximena.
Lo que más le da pudor, admite, es promocionarse como DJ. “No pretendo hacer grandes mezclas, ni subirme a una tarima, sólo quiero que la gente lo pase bien”, declara. “Tengo mucho material de mi generación. Posiblemente soy la dj más vieja de Santiago y tengo música para ese segmento. Por mí no pondría reggaetón, pero me pasó en una fiesta que el nieto del cumpleañero me pidió reggaetón y dije: ‘debo tener un plan B’. Ahora tengo a la mano unos pocos reggaetones de los más antiguos. Así salvo. Uno va aprendiendo…”.
La fotógrafa afirma que ella tiene mala memoria y poner música la ayuda porque debe estar atenta y calzar una canción con otra, con sus distintos BPM (pulsaciones por minuto). “De hecho llevo un cuadernito y voy anotando, como los viejos (ríe). He leído que hacer esto a mi edad es bueno para la parte cognitiva”, agrega.
El sunset literario
Las amigas cuentan que tienen un nuevo proyecto; están organizando un sunset literario en la terraza de la tienda-cafetería donde trabaja Ximena. Debutan el próximo domingo 29 de noviembre con un evento que llamaron T-ojeo. Ya invitaron a 15 editoriales a instalarse en el lugar y Ximena va a estar poniendo música de 5 de la tarde a 10 de la noche.
“Es una tarde de domingo, la gente del barrio Las Flores sale a caminar o a pasear los perros y puede acercarse, intercambiar libros, tomarse un café o un mocktail, compartir. Tengo muchas ganas de potenciar el barrio”, recalca Ximena.