Acreedor contra acreedor. La Inmobiliaria Peñuelas SpA, ligada al grupo de acreedores internacionales de Enjoy, presentó ante la justicia civil de Santiago una demanda de liquidación forzosa contra Casino de la Bahía S.A., la sociedad que opera el Hotel y Casino de Coquimbo, en el balneario de Peñuelas y que hoy está en manos de los acreedores nacionales de la compañía.
Ambos grupos llegaron a la propiedad de Enjoy tras los dos procesos de reorganización judicial que enfrentó la operadora, uno en pandemia y otro en 2024. Así, mientras que el grupo internacional se quedó con los inmuebles de Punta del Este, Coquimbo, Pucón y Castro; los acreedores nacionales, hoy llamados Casinos de Chile, tomaron por su parte las operaciones de Coquimbo, Viña del Mar y Pucón.
La demanda de liquidación, por tanto, no enfrenta a Enjoy como tal, sino a sus dos grupos de acreedores.
Los hechos son relatados así: según el escrito, en diciembre de 2024 Inmobiliaria Peñuelas firmó un contrato con Casino de la Bahía para arrendarle el inmueble de la Región de Coquimbo donde funciona el hotel y casino.
Tras un primer retraso en el pago de los arriendos, ambas partes firmaron un segundo acuerdo en el que el arrendatario reconoció adeudar UF 45.983 (unos $1.887 millones) y se comprometió a saldar dicho monto en cuotas, “de las cuales a la fecha aún se adeudan las dos últimas por un total de UF 6.708 (unos $275 millones)”, aseguró Inmobiliaria Peñuelas en su demanda.
El pacto, eso sí, incluyó una condición: si Casino de la Bahía volvía a atrasarse con el arriendo, debía pagar todo el saldo pendiente de una sola vez. Y eso, sostiene la demandate, fue lo que pasó. Según acusa, Casino de la Bahía dejó de pagar las rentas desde mayo de este año, las que suman UF 56.500 ($2.319 millones) y ya se comunicaron a través de un aviso formal en julio.
En esta línea, la dueña del edificio argumentó que “Casino de la Bahía adeuda a Inmobiliaria Peñuelas, por concepto de las obligaciones de la Transacción cuyo pago ha sido anticipado, la suma de UF 6.708”, es decir, las últimas dos cuotas del acuerdo que el casino ya reconoció deber en el pasado.