Las solicitudes de reorganización judicial presentadas por las operadoras del sistema Red en Santiago, Buses Alfa y Buses Omega -del consorcio argentino Metropol Chile- dejaron tanto en los paraderos como en la industria, varias dudas sin responder.
Se trata de dos firmas que en la primera licitación de uso de vías del sistema metropolitano bajo el nombre Red Movilidad en 2019 –finalmente concretada en 2021– se adjudicaron, respectivamente, dos unidades de sistema: US1 y US2.
Mientras que Alfa ganó operar 27 recorridos entre comunas como Colina, Conchalí, Estación Central, Huechuraba, Providencia, Las Condes y Vitacura; Omega hizo lo mismo con 25 entre Cerrillos, La Cisterna, La Pintana, Recoleta, San Miguel, Macul, Ñuñoa, entre otras.
Dichos recorridos han sido acontecidos. “Problemas de demanda, alta evasión, aumento de costos laborales, incorrecto diseño de indicadores, vandalismo excesivo, el estado de buses y terminales”, según describen ambas sociedades en sus escritos, derivaron en el escenario actual, que abre dudas de cómo es que el sistema mantendrá su continuidad operacional con estas solicitudes.
Consultado, el Directorio de Transporte Público Metropolitano (DTPM) afirmó que hoy la empresa “sigue en operación prestando los servicios de forma normal” y que, velando siempre por la mantención y entrega de un buen servicio, “en caso de cualquier afectación se procurará, a través de buses de apoyo y planes de contingencia, evitar afectaciones a los usuarios”.
Según información a la que tuvo acceso DF, dichos planes ya están en marcha circulando por las calles. Mientras que el operador Subus estaría operando los servicios 105 y 105c; Voy Santiago hace lo mismo con el recorrido B03; y Conecta con los servicios 102 y F09.
Versiones contrapuestas
Buses Alfa y Buses Omega argumentan que la situación que atraviesan “no constituye un evento nuevo o aislado”, sino una acumulación de problemas que vienen “advirtiendo a la Autoridad desde el año 2023”, cuando alertaron “un riesgo crítico de continuidad operacional”.
Según relatan, desde los primeros meses constataron que el esquema de negocio licitado “enfrentaría desafíos estructurales que, tarde o temprano, impactarían en la eficiencia del Sistema de Transporte Público Metropolitano”. Estos son la pandemia (que bajó la demanda proyectada y aumentó costos) y el estado en que recibieron buses y terminales, lo que exigió desembolsar gastos extra.
Pese a que en 2024 el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT) realizó una modificación a sus contratos de concesión, los cambios –dice Metropol– no abordaron la totalidad de lo expuesto, lo que finalmente “no permitió a la compañía acceder al único mecanismo disponible para restablecer la ecuación económica y así asegurar la viabilidad del servicio público que presta”.
Se notó en su desempeño. En los últimos dos Ranking de Calidad de Servicio (que trimestralmente realiza el DTPM), Buses Alfa y Buses Omega ocuparon los últimos dos lugares entre las 11 unidades de servicio. Y no mejoraron. En el Indicador de Cumplimiento de Frecuencia y Plazas en el día completo, mientras que Alfa bajó de 90,27% a 84,96%; Omega hizo lo mismo de 89,20% a 85,18%.
Pero la visión que entregaron ambas firmas en sus resultados financieros al cierre de 2025, muestra un escenario algo diferente. Mientras Buses Alfa reportó pérdidas por $1.132 millones –cifra menor a la registrada en 2024, cuando alcanzó pérdidas por $3.095 millones–, Buses Omega registró ganancias por $857 millones, frente a los $310 millones de 2024.
Con todo, consignaron que, pese a algunas situaciones adversas, “la operación nunca ha estado en riesgo, ya que su principal cliente ha entendido la realidad económica y financiera del contrato de concesión, para así garantizar la viabilidad de los servicios prestados”.
Respecto del cambio de afirmación, desde Metropol respondieron a DF que dichos estados financieros fueron preparados bajo el principio contable de empresa en marcha. "A esa fecha, la operación había mostrado avances en sus indicadores, pero no fueron suficientes para revertir una situación estructural que se venía arrastrando desde el inicio de la concesión. Lo que los estados contables no podían anticipar es lo que ocurrió en los meses siguientes".
En esta línea, añadieron que la continuidad operacional es su compromiso central, y que la reorganización judicial presentada "es precisamente el mecanismo que elegimos para honrarlo: ordenar nuestros pasivos, cumplir con todos nuestros compromisos y garantizar que el servicio continúe sin afectar a los usuarios, a nuestros trabajadores ni al sistema de transporte público".
¿Nueva licitación?
La duda persiste: ¿qué sigue ahora? Los escritos consignan que el plan contempla ceder la concesión de la US1 a un tercero, con el visto bueno de la autoridad, mientras Omega seguiría operando y pagaría también las deudas de Alfa con los ingresos de su propio contrato.
Desde el DTPM afirmaron que el procedimiento de reorganización es un proceso normado, por lo que “se debe seguir lo que la ley indica (...). La cesión (de la concesión) es efectivamente una de las figuras establecidas en el contrato de concesión, pero en esta etapa del proceso es el veedor y la junta de acreedores quienes deben analizar la situación”.
Pero dentro de la industria apuntan que el caso de Metropol destapa un problema mayor: la poca estabilidad financiera de operadores que se adjudicaron unidades en la licitación de 2021 y 2024. Entre ellos, RBU y Voy Santiago, por ejemplo, que reportaron pérdidas al cierre del año pasado por $2.732 millones y $2.418 millones, respectivamente.
Ante este escenario, el DTPM respondió que el sistema cuenta con una “situación financiera saludable para responder a lo que RED Movilidad ofrece, que es el servicio a los usuarios”. En particular, añadió, “cada empresa gestiona sus flujos de acuerdo con sus propias decisiones. Por lo tanto, la gestión financiera de las empresas es propia de cada una de ellas”.