La semana pasada, uno de los principales ejecutivos de la alemana Saria hizo un viaje express de dos días a Chile.
La multinacional acaba de cerrar la compra de un 36,45% de la propiedad de Fiordo Austral, una empresa que utiliza los desechos de las salmoneras chilenas para desarrollar, entre otros, harina y aceites de pescado utilizados para distintas industrias.
Saria no es un inversionista pasivo y, si entró a la compañía, es porque quieren empujar el desarrollo del negocio, adelanta el co-CEO del holding, Tim Schwencke.
“Todo el grupo (Saria) cuenta con una vasta experiencia en hacer crecer negocios (...) y una de las sinergias que vemos es que podemos sacar aún más partido a los productos de Fiordo Austral a través de nuestra red global de ventas. Vemos oportunidades en todas las direcciones”, afirma.
Saria (ligada a la familia Rethmann) cuenta con presencia en más de 25 países, con más de 200 plantas de procesamiento alrededor del mundo. En general, la alemana se enfoca en la conversión de productos de origen animal -con amplia presencia en la industria de la carne- y otros materiales orgánicos en ingredientes para los sectores de alimentación, nutrición animal, acuicultura, comida para mascotas, la industria farmacéutica y el rubro energético.
Acompañado del presidente de la compañía chilena, Rafael Ariztía, Schwencke explica que si bien ya tenían negocios en el país, esta será la entrada de lleno con su filial Bioceval, dedicada a productos procedentes de las industrias pesquera y acuícola.
Por un lado, el ejecutivo destaca que América Latina es una de las regiones que ocupa un lugar central en el actual plan de expansión de Saria y esperan que sea uno de los mercados con mayores tasas de crecimiento en el mundo.
“Si nos fijamos en los fundamentos, el sector salmonero está creciendo y se prevé que lo siga haciendo de forma sólida en los próximos años”, señaló el co-CEO de Saria, Tim Schwencke.
Y por otro, tienen las mismas expectativas de la acuicultura. “Si nos fijamos en los fundamentos, el sector salmonero está creciendo y se prevé que lo siga haciendo de forma sólida en los próximos años (...) La demanda está ahí”, dice.
Ariztía refuerza el punto. “Por supuesto que hemos tenido algunos años con un entorno normativo complicado y cifras estancadas en cuanto al crecimiento, pero ahora, si vas a las regiones donde la salmonicultura es importante, puedes percibir que se trata de un sector que seguirá creciendo de forma razonable. Nadie piensa que vaya a ser explosivo, pero es de interés de todos que la industria crezca”, argumenta.
A nivel mundial, agrega, la acuicultura ha ido creciendo y lo seguirá haciendo: “Necesitamos proteínas y este es el método más eficiente para producirlas”.
Las opciones que se abren
Lo anterior es crucial porque, a todas luces, el modelo de negocio de Fiordo Austral -que tiene como sus principales accionistas a Pedro Hurtado Vicuña y Ramón Yávar, además de otros empresarios como Fernando Frías y Juan Rozas-, funciona en sociedad con las productoras de salmón. La empresa produce a partir de los residuos de esa industria y depende del valor que logre obtener de ellos el desempeño de la operación.
Saria, alrededor del mundo, se dedica a lo mismo y es por eso que Schwencke dice que hay “una compatibilidad cultural” entre las empresas, lo que implicó que hicieran match rápidamente.
Antes de pensar en nuevos mercados o ampliaciones de la capacidad productiva, explica el ejecutivo internacional, primero hay que cerrar el deal -que aún tiene ciertas autorizaciones regulatorias pendientes- y poner a trabajar en conjunto a los equipos de ambas empresas.
“Incorporar a Saria al directorio aporta un gran valor más allá de la actividad comercial (...) Hay mucho conocimiento que podemos compartir, de cómo se trabaja en fábricas de vanguardia en Europa, con más tecnología”, postula Ariztía.
Schwencke coloca un ejemplo. En la industria de la carne, donde Saria se ha hecho fuerte a nivel global, a través de su filial Bioiberica -filial del conglomerado alemán dedicada al desarrollo científico y farmacéuticos-, la multinacional logró producir heparina a partir de la mucosa intestinal porcina.
La heparina es un medicamento anticoagulante que se utiliza para tratar, entre otros, la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar.
Hoy día, Fiordo Austral ya produce elementos como harina y aceite de pescado, pero eventualmente “podría hacerse mucho más”, es la idea que subrayan tanto Schwencke como Ariztía.
“Es una gran noticia para el sector salmonero que una empresa como Saria se una a nosotros y apueste a largo plazo por esta industria, porque la industria necesita inversiones, tecnología y conocimientos para poder transformar estas materias primas en productos de alto valor. Creo que se mire como se mire, es algo positivo”, esgrime el chileno.
“Creo que estamos muy de acuerdo en la dirección en la que debemos desarrollar el negocio. Puede que haya algunos aspectos, como la ingeniería de procesos o algo por el estilo en los que tengamos que colaborar un poco más estrechamente, donde nosotros tengamos más conocimiento, eso se irá viendo”, dice Schwencke.