Un año se cumple este martes desde la publicación en el Diario Oficial de la Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales (LMAS), iniciativa que busca optimizar y reducir entre un 30% y un 70% los tiempos de tramitación de permisos sectoriales, simplificando y modernizando los procesos administrativos.
La iniciativa, que fue impulsada por el gobierno anterior, ha sido valorada en el sector privado, pero aún no es posible ver la totalidad de sus frutos considerando que -como se esperaba- sigue en plena implementación. De ahí que no se aventuran cifras de su impacto.
El Ministerio de Economía sostiene que durante estos seis meses se ha trabajado con más de 30 servicios en el cumplimiento oportuno de la puesta en marcha de la ley. Detallan que esto ha significado la elaboración de ocho reglamentos necesarios para el funcionamiento del sistema, la implementación de la plataforma SUPER (una ventanilla digital única) con más de 30 servicios, y la elaboración y firma a la fecha de más de 15 reglamentos que habilitan Técnicas Habilitantes Alternativas (THA).
La cartera recalca que, a la fecha, los plazos de la ley se han cumplido tal como en esta se detallan: “La ley establece una puesta en marcha gradual mediante ocho decretos y su puesta en marcha se completará una vez que Contraloría tome razón del decreto de tipologías, el cual se ha trabajado de manera conjunta entre el Ministerio de Economía y este organismo”.
Y añade que “se espera que a fines de este año Contraloría tome razón de este reglamento y por ende, la LMAS esté operativa de manera plena durante el segundo semestre del próximo año”.
30% y 70% es el rango en que se espera que la ley reduzca los tiempos de tramitación de permisos sectoriales.
La ley fue impulsada bajo la gestión del exministro de Economía, Nicolás Grau. Consultado, la exautoridad reflexiona que, a pesar de manejar una información parcial, “tengo una visión relativamente optimista de la implementación”. Esto, ya que -a su juicio- el gobierno actual en este ámbito ha hecho un buen esfuerzo por implementar esto de buena manera. A pesar de que se están haciendo bien las cosas, afirma que “falta mucho todavía”.
El socio a cargo del área de medio ambiente de Prieto, Agustín Martorell, coincide en que la ley todavía está en fase de implementación, por lo que todavía no se dispone de todos sus mecanismos de aceleración de los plazos de tramitación.
“Lo que hoy sí se puede ver es un trabajo muy serio de las autoridades en que la implementación sea exitosa y un esquema de seguimiento que ha permitido ir verificando su avance”, sostiene. Eso sí, ve que, en algunos casos, ya se puede ver ciertos beneficios de la ley, especialmente en materia de urbanismo y construcción.
Para el socio del grupo regulatorio de Cariola Díez Pérez-Cotapos, Gonzalo Jiménez, a un año, sería prematuro afirmar una reducción general de los tiempos sin datos comparables que la acrediten. “El desafío ahora es que esa implementación no se convierta en un nuevo cuello de botella”, afirma.
Añade que, en rigor, sí está vigente la ley. Lo que ocurre -agrega- es que hay varias materias que tienen excepciones y plazos de implementación gradual. Por eso, “no hay una fecha única para acceder a todos sus beneficios”.
Mientras, el socio de Bertrand-Galindo Barrueto Barroilhet, Ignacio Urbina, dice que, “si bien el estado de implementación está todavía en una etapa inicial, lo esperable es que una reforma de esta magnitud se ejecute de forma gradual”. Y advierte: “Debe considerarse que la verdadera implementación de la LMAS estará más bien en el cambio cultural que ella pueda introducir en la gestión pública relacionada al otorgamiento de permisos”.
El caso Kimal-Lo Aguirre
Uno de los proyectos emblemáticos en cuanto a la obtención de permisos es la megalínea Kimal-Lo Aguirre que necesita casi 5 mil autorizaciones. La gerenta de sostenibilidad y asuntos públicos de Conexión Kimal-Lo Aguirre, Carola Venegas, reconoce que “la ley de permisos introdujo mejoras en ciertos trámites a nivel municipal, que para el caso del proyecto, están asociados a instalaciones de faena y campamentos, más que a las obras propiamente tal”.
Y precisa que agruparon los casi 5 mil permisos en 1.000 expedientes, de los cuales se ha logrado un avance del 20%, cifra que coincide con su progreso constructivo.