De eventos que en sus inicios dejaban US$ 15 millones en ventas a jornadas que hoy movilizan alrededor de US$ 500 millones. En 15 años, los Cyber se convirtieron en fechas decisivas para el comercio chileno. Ahora, la inteligencia artificial podría volver a revolucionar el negocio, con agentes capaces de buscar, comparar y comprar por los consumidores.
Para George Lever, gerente de Estudios de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), ese cambio supera las transformaciones que ha vivido el sector desde los primeros eventos, cuando los sitios caídos y las filas virtuales concentraban las preocupaciones.
“Este sector ha vivido varios cambios de distinta índole, algunos más significativos que otros, pero este es, sin duda, el más importante que nos ha tocado ver en estos 15 años”, sostuvo.
Aunque su aplicación en el comercio minorista todavía es incipiente, Lever identifica usos en marketing, atención al cliente y presentación de productos ajustados a las necesidades de cada comprador. Esa capacidad de facilitar las decisiones de consumo sustenta su expectativa de que el comercio electrónico siga creciendo a dos dígitos en los próximos años, pese a ser un sector que ya considera maduro.
Agentes que compran
La siguiente etapa es el consumo agéntico: herramientas que pueden orientar y, eventualmente, ejecutar compras por los usuarios. “Eso no significa que habrá un hiperconsumo, sino que serán bastante inteligentes al comprar”, planteó Lever. Incluso podrían recomendar postergar un gasto o elegir una alternativa más económica.
El ejecutivo lo ejemplificó con una familia que entrega a un asistente sus hábitos alimenticios y le encarga las compras del supermercado. El agente podría observar el ritmo de consumo, organizar pedidos y buscar mejores precios y despachos más rápidos.
Para las empresas, el desafío será aprender a interactuar con ese nuevo comprador. “En una primera etapa, la persona seguirá haciendo el pedido y el agente la aconsejará. En una segunda, el agente lo hará de manera automatizada y tendrá que comunicarse con alguien”, explicó. A futuro, esa relación podría darse entre el agente del consumidor y otro de la tienda.
Un consumidor más ajustado
Mientras esa transformación toma forma, la CCS proyecta ventas por US$ 460 millones para el próximo CyberMonday, con un crecimiento real cercano al 3%. Es un avance inferior al 12% que acumula el comercio electrónico, según el gremio.
“Nos parece razonable ser cautos con la proyección”, señaló Lever, quien anticipa un último trimestre más complejo. “La crisis laboral ya se ha trasladado al consumo”, advirtió.
El evento encontrará a un consumidor más restringido y selectivo, que investiga y busca ofertas, marcas propias y alternativas económicas. A ello se suma la presión sobre las empresas por el tipo de cambio y los costos del transporte.
Lever prevé oportunidades en alimentos y bebidas y en el adelanto de compras navideñas, como consolas, vestuario y calzado. Los bienes durables, en cambio, podrían enfrentar mayores dificultades por su sensibilidad al deterioro del empleo y la desaceleración del gasto.