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REGÍSTRATE AQUÍMaria Rita Bastos-Tigre Abogada Brasileña y Asociada Extranjera de Larrain y Asociados
Por: Equipo DF
Publicado: Jueves 3 de enero de 2019 a las 04:00 hrs.
Bolsonaro recibe un Brasil marcado por una economía proteccionista y particularmente cerrada. En el último ranking global de facilidad para hacer negocios, el “mais grande do mundo” está en la posición 109 de un total de 190, mientras Chile lamenta su rebaja a la posición 55. Los altos aranceles y la burocracia entrampan y encarecen la inversión en Brasil, creando obstáculos a su crecimiento económico.
La elección de Bolsonaro, no exenta de polémica, ha traído una esperanza de cambio a la gran mayoría de los brasileños, que ven en el gobierno una fuente permanente de problemas, trabas y gastos, con una recaudación agresiva que no reporta ningún beneficio para la clase media. Bolsonaro ha prometido reducir el gasto público, recortó el número de ministerios y ha nombrado equipos técnicos y apolíticos, además de algunos militares.
Su programa de gobierno instala temas inéditos y necesarios para ordenar las cuentas fiscales: privatización de empresas estatales; prevalencia del contrato individual de trabajo por sobre las leyes laborales; la reforma previsional; poner fin al proceso de reelección y disminuir el número de parlamentarios; la unificación de los impuestos; exención del impuesto sobre la renta a aquellos que ganan hasta 5 sueldos mínimos mensuales; venta de inmuebles de la Unión; reducción de las tarifas de la industria y la apertura comercial gradual.
Aunque algunas de sus propuestas sean ambiciosas y muchas dependan del aval del Congreso, la luna de miel entre gobierno y opinión pública debiera ayudar al presidente electo. Mientras, el equipo de transición, actuando en conjunto con el presidente Michel Temer, ha ratificado estos objetivos liberales y antiburocráticos. En las últimas semanas, se firmó una medida provisoria permitiendo que extranjeros detengan el 100% de capital social de las compañías aéreas en el país; se oficializó la realización de licitaciones para 12 aeropuertos, cuatro puertos y una ferrovía para el primer semestre de 2019 y se sancionó el nuevo Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Chile y Brasil, documento que promete posibilitar un real aumento del flujo comercial y, principalmente, facilitar la relación entre ambos países.
Hoy Brasil es el principal destino de las inversiones chilenas en el mundo. Chile ocupa la sexta posición (cuando hace diez años ocupaba la 25ª) entre los países con mayor ingreso bruto de inversiones extranjeras directas en el país, lo que representa un 3,9% del flujo total, y el TLC genera un sinfín de oportunidades para que esa relación comercial se potencie e incremente, además de darle a Chile una inmejorable ventaja para entrar en condiciones favorables a uno de los países más cerrados del mundo, con un mercado de 208 millones de personas ávidas por nuevas tecnologías y emprendimientos.
La iniciativa comenzará a operar en enero de 2027 en las 16 regiones del país. El sistema no contempla recursos adicionales y busca aprovechar los instrumentos públicos existentes.
Uno de los focos del ranking es el segmento corporativo de alta complejidad. En la categoría Corporate and M&A – High End, cinco estudios alcanzaron el Tier 1: Barros & Errázuriz, Carey, Cariola Díez Pérez-Cotapos, Claro & Cía. y Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría (PPU).
Entre los planes del centro que lidera la U. de los Andes, está crear tres spin off con investigadores, solicitar cinco patentes y construir un laboratorio de análisis de microbiota con socios privados.
El holding ligado a la familia Nun selló la adquisición de la marca, en una operación que se extendió por cerca de 10 meses y que marca su primera incursión en este segmento.
En paralelo, la firma concretó un segundo aumento de capital para financiar su participación en la capitalización de CLC, operación que provocó cambios en las participaciones accionarias al interior de su grupo controlador.