La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, anunció este jueves que dejará anticipadamente el cargo el próximo 7 de febrero, nueve meses antes de que concluya su mandato, previsto para octubre de 2027.
“Dejo esta institución con la sensación de haber hecho un buen trabajo y con un BCE preparado para el futuro”, afirmó en un mensaje en video quien sucedió a Mario Draghi en la institución, para convertirse en su cuarta presidenta.
A partir de su decisión busca involucrarse más en asuntos como los acontecimientos en Francia, según personas familiarizadas con lo que comunicó al Consejo de Gobierno el jueves.
Su salida abre una de las disputas por el poder monetario más importantes del mundo. Su sucesor tendrá en sus manos las decisiones sobre las tasas de interés de 21 países de la zona euro, que reúnen a más de 350 millones de habitantes.
“Para garantizar una transición fluida hacia el próximo liderazgo del BCE, el proceso para el nombramiento de su sucesor se iniciará hoy y avanzará sin demora, con miras a una decisión oportuna del Consejo Europeo”, afirmó el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en un comunicado.
Aunque Lagarde ha argumentado que las proyecciones apuntan a que la inflación volverá a acercarse a la meta hacia fines de 2027, sus críticos la acusarán de incumplir sus promesas de no abandonar su cargo cuando “hay nubes en el horizonte”.
El Eurogrupo actuará rápidamente para preparar la recomendación sobre el próximo presidente del BCE, afirmó su líder, Kyriakos Pierrakakis, en un comunicado. La decisión se tomará antes de fin de año, señaló el canciller alemán, Friedrich Merz.
La tarea llega en un momento delicado para el banco central con sede en Frankfurt, que combate una elevada inflación provocada por la guerra con Irán, en un contexto de volatilidad geopolítica, nerviosismo en los mercados de bonos y un enorme gasto europeo en defensa e infraestructura.
El español Pablo Hernández de Cos y el neerlandés Klaas Knot compiten por el puesto de Lagarde. Los economistas encuestados por Bloomberg en octubre consideran que De Cos, exgobernador del Banco de España que actualmente dirige el Banco de Pagos Internacionales (BPI), es el favorito.
Las conversaciones sobre la salida de Lagarde habían ido aumentando. Ella se había negado reiteradamente a comprometerse a completar su mandato de ocho años. Mientras tanto, abundan las especulaciones de que quiere asumir el liderazgo del Foro Económico Mundial (WEF, su sigla en inglés), organizador del encuentro anual de Davos.
Lagarde también ha indicado que podría querer desempeñar un papel en la campaña para las elecciones presidenciales francesas de la próxima primavera, pero descartó postularse a la presidencia. Sus enigmáticas declaraciones han frustrado a sus colegas del BCE, y algunos temen que proyecten una mala imagen de una de las instituciones económicas más importantes de la región.
“A lo largo de su historia, el BCE ha gestionado con éxito las transiciones de liderazgo mientras continuaba cumpliendo su mandato”, afirmó Lagarde en un memorando dirigido al personal. “Esta situación no es diferente. Sé que el BCE seguirá sirviendo a Europa con la misma dedicación durante el período que viene”.
Una salida con nubes en el horizonte
El anuncio llega mientras Estados Unidos e Irán siguen sin lograr un acuerdo de paz duradero. El BCE elevó los costos de endeudamiento en junio y septiembre, y los mercados esperan un mayor endurecimiento de la política monetaria, tras mantener la tasa en 2,5% este jueves.
Mientras tanto, los rendimientos de los bonos se han elevado en todo el mundo, con los inversionistas particularmente nerviosos por las finanzas públicas, justemante, de Francia. El diferencial que exigen para mantener bonos franceses a 10 años frente a los alemanes alcanzó recientemente su nivel más alto desde 2011, lo que ha dado lugar a especulaciones sobre una posible intervención del BCE.
Aunque Lagarde ha argumentado que las proyecciones apuntan a que la inflación volverá a acercarse a la meta hacia fines de 2027, sus críticos la acusarán de incumplir sus promesas de no abandonar su cargo cuando “hay nubes en el horizonte”.
“Lagarde probablemente pondrá fin al actual ciclo de alzas de tasas en diciembre. Eso podría darle a su sucesor cierto margen de maniobra antes de que sea necesario realizar cualquier cambio en las tasas de interés”, señalaron los economistas de Bloomberg Economics, David Powell y Simona Delle Chiaie.
Los líderes europeos tienen cumbres en noviembre y diciembre en las que intentarán elegir a un sucesor. Más allá de los favoritos, no puede descartarse a un candidato externo, dado que la propia Lagarde solo entró en consideración a último minuto.
Los gobiernos también deben elegir a un sucesor para integrante del Comité Ejecutivo y del Consejo de Gobierno, Isabel Schnabel, quien está acortando su mandato en un año y dejará el cargo a principios de 2027 para incorporarse al Fondo Monetario Internacional (FMI).
Dado que el mandato del economista jefe, Philip Lane, también vence en mayo, probablemente buscarán alcanzar un acuerdo sobre los tres cargos.