En tres semanas de campaña para la segunda vuelta presidencial de Brasil, el escenario ha cambiado, quedando en entredicho el favoritismo de Flávio Bolsonaro frente a Luiz Inácio Lula da Silva.
Así lo aseguró en conversación con DF el CEO de Dharma Political Risk and Strategy, Creomar de Souza, quien destacó la movilización de la militancia del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), así como la incertidumbre respecto del voto de las mujeres.
- ¿Bolsonaro es todavía el gran favorito del balotaje?
- A 72 horas de la elección, el escenario está bastante abierto. Flávio aún es el favorito, pero su ventaja es menor que hace tres semanas. Las encuestas los muestran empatados dentro del margen de error estadístico.
La primera lección de esto es que, aun cuando recibió los votos de su padre (Jair Bolsonaro) de manera automática, hay más miedo en Brasil a una presidencia de Flávio que a una reelección de Lula.
Este elemento es central porque, en las últimas tres semanas, el Partido de los Trabajadores y muchísima gente de manera voluntaria han construido un nuevo frente de batalla virtual, dándole una nueva vida a la campaña de Lula.
Esto pone a los miembros del mercado en una situación de espera, frente a la idea de que la elección ya estaba resuelta a su favor. Ahora, a 72 horas del final del proceso electoral, tenemos muchísima incertidumbre.
Además, hemos visto una situación relacionada con la divulgación de la información bancaria y fiscal de ambos candidatos. Esto ha presionado muchísimo a la campaña de Bolsonaro, porque el bolsonarismo ha construido toda una narrativa política basada en la idea de que ellos son honestos, mientras que los corruptos son los petistas. Pero Lula ha hecho este movimiento, que -en cierto sentido- ha cambiado una serie de interpretaciones sobre la realidad, sobre todo entre los electores que aún no han elegido a su candidato.
“Una victoria de Flávio significará que la estrategia construida por Donald Trump y Marco Rubio para América Latina es un éxito casi completo”.
- ¿Qué bolsón de votos ha cobrado relevancia?
- Entre las 33 millones de personas que no comparecieron a votar en la primera vuelta, el subgrupo de las electoras será el determinante de la elección del domingo.
Ahí hay un elemento diferente de las elecciones pasadas. Tradicionalmente, Lula tiene un desempeño muy bueno entre el electorado femenino. Pero en esta elección la campaña de Flávio fue capaz de conseguir que un número considerable de mujeres depositara su voto en su nombre en la primera vuelta.
Lo que hemos visto en las últimas semanas es una especie de reacción de la campaña de Lula, de las bases militantes del petismo y de bases militantes que no son petistas, pero que creen que Flávio es una amenaza, incluso para los derechos de las mujeres.
Han planteado continuamente que, para una mujer brasileña, en términos medios, la victoria de Flávio Bolsonaro es un riesgo para su propia integridad física.
Cuando miramos los seguimientos exclusivos de las campañas, en la de Flávio hay una luz de alerta sobre la incapacidad de retener las intenciones de voto entre las mujeres.
- ¿Cuán relevante es esta elección para Brasil?
- Es el tercer capítulo del enfrentamiento entre el petismo y el bolsonarismo. Es la primera elección nacional después de lo ocurrido en enero de 2023 (el asalto a la Plaza de los Tres Poderes de Brasilia). Para quienes apoyan a Lula una victoria de Flávio significa el fin de la Nueva República, que comenzó en 1988, y de la idea de que Brasil es una democracia plural, con una Constitución muy centrada en combatir la desigualdad social.
Para el bolsonarismo esta elección es estratégica porque, ante una derrota, no solo Jair Bolsonaro probablemente seguirá en la cárcel, sino que Flávio también corre un riesgo muy fuerte de sufrir alguna condena judicial.
- ¿Y la relevancia regional?
- Una eventual victoria de Lula significará que el progresismo en Latinoamérica tendrá dos puntos de resistencia a Estados Unidos: México y Brasil.
Estos dos países, basados en sus propias capacidades y fragilidades, pueden construir algún tipo de coalición simbólica para marcar una posición, por lo menos hasta la próxima elección en EEUU.
Por otro lado, una victoria de Flávio significará que la estrategia construida por Donald Trump y Marco Rubio para América Latina es un éxito casi completo.
Lo que me preocupa es que, ante una situación en la que la administración Trump no trata a sus aliados como aliados, sino como subordinados, se establezca una carrera por el puesto del más subordinado entre los subordinados, entre Brasil, Argentina, Chile y otros países.