La economía de Estados Unidos registró una importante aceleración en el tercer trimestre. De acuerdo con el informe publicado este jueves por la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos (BEA, sigla en inglés), el Producto Interno Bruto (PIB) avanzó 3,4% en términos anuales, tras las alzas de 2,5% y 2,2% del primer y segundo trimestre, respectivamente.
El dato además supera las expectativas del consenso de los economistas, que según las consultas de Bloomberg y Reuters apuntaban a una expansión de 3,2%.
El miércoles la Reserva Federal ya anticipaba una mejora en la actividad económica, al señalar en el comunicado posterior a la reunión que la actividad se expande a un “ritmo fuerte”, una expresión que, en el lenguaje de la institución, supone una valoración más favorable que el calificativo de “sólido” utilizado en sus comunicados anteriores.
De hecho, en la conferencia de prensa el presidente del banco central estadounidense, Kevin Warsh, sostuvo que "el tercer trimestre parece haber traído un avance aún más rápido, impulsado por un gasto de los consumidores saludable, que probablemente supere el 3% de crecimiento, y la inversión empresarial, que probablemente aumente a una tasa de dos dígitos”.
Se trata de la segunda noticia positiva, después de que la Fed mantuvo intacta la tasa de interés el miércoles, para la administración de Donald Trump, que el próximo martes enfrenta el crucial desafío de las midterms. En la elección el Partido Republicano arriesga perder no solo la mayoría en la Cámara de Representantes, que se renueva por completo, sino que también en el Senado, donde se disputa un tercio de los escaños.
Persistentes presiones inflacionarias
Mientras tanto, un reporte separado de la misma BEA mostró que las presiones inflacionarias aumentaron en septiembre. El índice de precios de gastos de consumo personal -el indicador preferido de la Reserva Federal- subió un 0,5% el mes pasado, el mayor incremento desde marzo. Excluyendo alimentos y energía, el llamado indicador subyacente avanzó un 0,3%. Ambas cifras coincidieron con las expectativas.
Esos datos también mostraron que el gasto personal real se estancó al cierre del tercer trimestre. El gasto en bienes y servicios, ajustado a la inflación, se mantuvo prácticamente sin cambios en septiembre, tras un aumento considerable el mes anterior.
El conflicto en Oriente Medio y la guerra entre Rusia y Ucrania han provocado un alza en los precios del combustible y otros productos, afectando negativamente la confianza del consumidor. Los aranceles impuestos por la administración Trump también están encareciendo algunos productos.
En ese marco, persisten las apuestas por una nueva alza de tasas de interés de la Reserva Federal en la última reunión de política monetaria del año, agendada para el 8 y 9 de diciembre.