La inteligencia artificial (IA) dará un impulso al crecimiento de Chile y de las principales economías latinoamericanas durante los próximos años, pero no será suficiente para modificar las fuerzas que determinarán su desempeño económico de largo plazo.
Esa es la principal conclusión de un informe de Oxford Economics publicado esta semana y elaborado por Mauricio Monge, economista senior de la consultora, que analiza cuánto puede aportar la adopción de la IA al crecimiento de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.
La mayor parte de los beneficios se concentraría durante los próximos 15 años, aunque sin alterar las fuerzas que determinan el desempeño económico de la región.
“La adopción de IA generativa apoyará el crecimiento económico en toda América Latina, pero no cambiará las dinámicas de largo plazo. Estimamos que la IA podría añadir entre 0,1 y 0,3 puntos porcentuales al crecimiento potencial entre 2026 y 2040, pero eso no será suficiente para compensar los efectos de una población en descenso y un menor crecimiento de la productividad”, sostiene el reporte.
Chile entre los mejor posicionados
Dentro de ese escenario regional, Chile parte desde una posición comparativamente favorable. Oxford Economics identifica al país, junto con México y Brasil, entre las economías latinoamericanas mejor preparadas para adoptar la nueva tecnología, mientras que Colombia, Perú y Argentina presentan mayores rezagos.
Para sustentar esa comparación, el reporte utiliza el AI Preparedness Index del Fondo Monetario Internacional (FMI), que evalúa factores como infraestructura digital, innovación e integración económica, capital humano y mercado laboral, y regulación y ética.
Chile obtiene 0,59 puntos, por encima de México (0,53), Brasil (0,50), Colombia y Perú (0,49) y Argentina (0,47). También supera el promedio de los mercados emergentes, de 0,46, aunque permanece por debajo del 0,68 de las economías avanzadas y del 0,77 de EEUU.
“Chile se ubica como la economía mejor preparada para la IA, manteniendo una clara ventaja sobre pares como Argentina, Colombia y Perú”, señaló Monge. El reporte atribuye el menor desempeño de estos últimos principalmente a ecosistemas de innovación más débiles y una infraestructura digital menos desarrollada, y agrega que “México y Brasil son los únicos países que se acercan al nivel de preparación para la IA de Chile”.
Sin embargo, esa mejor posición relativa no implica que la IA vaya a cambiar la trayectoria de crecimiento chilena. Para Oxford Economics, la productividad, la acumulación de capital y los efectos de la evolución de la población en edad de trabajar seguirán siendo los principales determinantes del desempeño económico de largo plazo de la región.
De ahí el diagnóstico que da nombre al informe, "AI is a level shift, not a game changer"; es decir, la tecnología elevará el nivel de crecimiento, pero no modificará fundamentalmente las tendencias que ya condicionan a las economías latinoamericanas.
La brecha con EEUU
El contraste resulta más evidente al comparar América Latina con EEUU. Oxford Economics calcula que la IA aportará entre 0,3 y 0,5 puntos porcentuales al crecimiento potencial estadounidense en el mismo período, frente al rango de 0,1 a 0,3 puntos proyectado para las mayores economías latinoamericanas.
La consecuencia será contraintuitiva. Pese a que América Latina también adoptará la nueva tecnología, la brecha de ingresos con EEUU se ampliará durante esta década, antes de que el avance de la adopción tecnológica permita a la región recuperar parte del terreno.
Oxford Economics explica este resultado por las diferencias en la velocidad con que ambas regiones podrán capturar el llamado dividendo digital. EEUU tiene una mayor proporción de tareas susceptibles de automatización y dispone de la infraestructura necesaria para acelerar la adopción de IA, lo que le permitirá apropiarse de sus beneficios antes que las economías latinoamericanas.
A medida que estas últimas reduzcan la distancia en adopción tecnológica, la brecha debería estrecharse con mayor rapidez, aunque sin alterar sustancialmente la tendencia de largo plazo, explican.
La capacidad de aprovechar la tecnología, por tanto, no dependerá únicamente de su disponibilidad. La elevada informalidad laboral de América Latina reduce tanto las tasas de adopción de IA como la proporción de empleos expuestos a las ganancias de productividad que puede generar, advierte Oxford Economics.
El reporte identifica además la limitada capacidad de innovación, la débil integración económica y las rigideces del mercado laboral entre las principales barreras que impiden capturar plenamente sus beneficios.
“No sorprende que EEUU esté mejor posicionado para capturar los beneficios de la IA, dado su ecosistema de innovación más maduro y su infraestructura digital”, sostuvo Monge. Por ello, plantea que la pregunta relevante es dónde están quedando rezagadas las principales economías latinoamericanas y qué les impide aprovechar completamente las ganancias de productividad impulsadas por esta tecnología.