Los ingresos anualizados de OpenAI son cerca de US$ 20 mil millones inferiores a lo que la compañía había dado a entender anteriormente, según documentos financieros compartidos con inversionistas. La enorme diferencia probablemente moderará el optimismo sobre el crecimiento de la demanda de inteligencia artificial (IA).
La compañía informó recientemente a sus inversionistas que sus ingresos se acercaban a los US$ 50 mil millones en términos anualizados a fines de septiembre, muy por debajo de los US$ 70 mil millones reportados por el Financial Times y otros medios de comunicación a fines del mes pasado, sobre la base de información que había sido entregada a inversionistas.
Este indicador, junto con la cifra equivalente de Anthropic, rival de OpenAI, constituye la principal referencia para medir la demanda global de IA y sustenta las enormes inversiones en infraestructura, así como el crecimiento de los mercados bursátiles.
Las acciones tecnológicas estadounidenses registraron fuertes caídas tras la publicación del artículo este jueves, profundizando las pérdidas acumuladas durante la jornada. El índice Nasdaq 100 retrocedió un 1,7%, mientras que el fabricante de chips Nvidia cayó un 2,9%, Oracle perdió casi un 6% y Micron bajó un 4%.
Distintos cálculos
La discrepancia surgió de los intentos de los propios inversionistas de OpenAI por establecer una comparación directa con los ingresos anualizados de Anthropic, según una persona familiarizada con el asunto.
Ambas compañías calculan este indicador de manera diferente: Anthropic incluye los ingresos provenientes de ventas realizadas a través de socios de servicios en la nube, como Amazon Web Services (AWS) y Google Cloud, mientras que OpenAI no los incorpora.
Los esfuerzos de los inversionistas por ajustar al alza los ingresos anualizados de OpenAI para hacerlos comparables con los de Anthropic llevaron a que se informara que la cifra rondaba los US$ 40 mil millones en julio, señaló la fuente.
Posteriormente, OpenAI comunicó a sus inversionistas que sus ingresos anualizados habían aumentado más de un 70% desde julio, lo que dio pie a informaciones que situaban la cifra en torno a los US$ 70 mil millones a fines de septiembre, un monto que la compañía no desmintió.
Sin embargo, la nueva presentación dirigida a inversionistas muestra que los ingresos anualizados de julio se acercaban a los US$ 30 mil millones.
Al tratarse de una empresa privada, OpenAI no está obligada a divulgar periódicamente sus resultados financieros. La compañía declinó hacer comentarios.
La creadora de ChatGPT mantiene conversaciones con inversionistas para concretar una nueva ronda de financiamiento privado que podría valorizarla en aproximadamente US$ 1,4 billones (US$ 1,4 millones de millones).
Altas expectativas
Los ingresos anualizados son el indicador fundamental que utilizan los inversionistas para evaluar las perspectivas de OpenAI y comparar su desempeño con el de Anthropic.
Los US$ 50 mil millones de ingresos anualizados reportados en septiembre siguen reflejando un acelerado ritmo de expansión de la empresa de IA desde mediados de año.
Sin embargo, la brecha respecto de las expectativas de los inversionistas intensificará las preocupaciones sobre la trayectoria de las grandes compañías privadas de inteligencia artificial, cuyas perspectivas son fundamentales para el mercado bursátil estadounidense y han contribuido a impulsar el sólido crecimiento de la economía de Estados Unidos.
OpenAI se ha comprometido a invertir cientos de miles de millones de dólares en capacidad computacional e infraestructura, financiados tanto con los ingresos provenientes de sus herramientas de inteligencia artificial como con enormes inversiones de sus socios. La compañía también cuenta con el respaldo de grupos tecnológicos como Nvidia, Microsoft y Amazon.
La startup, que aún registra pérdidas, enfrenta una intensa competencia con Anthropic, gigantes tecnológicos como Meta y Google, y compañías más pequeñas, principalmente chinas, que están desarrollando modelos de IA abiertos y de menor costo.
OpenAI presentó de manera confidencial en junio la documentación para una oferta pública inicial de acciones (OPI), y se esperaba que debutara en bolsa durante este otoño boreal.
Sin embargo, desde entonces la compañía ha postergado esos planes ante la creciente preocupación por las amenazas que plantea el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial cada vez más poderosos.
Su director ejecutivo, Sam Altman, ha señalado que la startup no avanzará precipitadamente hacia una apertura bursátil mientras las capacidades de la inteligencia artificial continúen evolucionando a gran velocidad.
El grupo también enfrenta una ola de acciones legales y cuestionamientos de las autoridades por recientes ataques informáticos realizados mediante sus modelos de IA.