A poco más de un mes de las elecciones de medio término en Estados Unidos, el costo de vida se consolida como un flanco para el Presidente Donald Trump, mientras una encuesta separada revela una extendida desconfianza hacia quienes lideran la industria de inteligencia artificial (IA), justo cuando la Casa Blanca apuesta por un modelo de autorregulación para el sector.
Un 65% de los adultos estadounidenses atribuye los precios más altos a las políticas del mandatario, según una encuesta de AP-NORC publicada este jueves. Solo 17% aprueba la forma en que el mandatario está manejando el costo de vida y 26% respalda su gestión de la economía, el nivel más bajo registrado en este sondeo durante el segundo mandato de Trump.
Con 2.140 personas conultadas entre el 24 y el 28 de septiembre, esta encuesta muestra que el descontento alcanza también a una parte de la base republicana. Cerca de siete de cada diez estadounidenses consideran que el manejo de Trump del costo de vida ha sido peor de lo que esperaban, percepción que comparte aproximadamente la mitad de los oficialistas. Además, cerca de seis de cada diez republicanos desaprueban su gestión del costo de vida, frente a aproximadamente la mitad en abril.
Las preocupaciones están concentradas en gastos cotidianos. Cerca de la mitad de los adultos se declara extremadamente o muy preocupado por poder pagar la gasolina, frente a 39% en julio, y una proporción similar expresa una alta preocupación por el costo de los alimentos.
El comercio exterior aparece como otro punto de fricción. Solo alrededor de tres de cada diez estadounidenses aprueban la forma en que Trump conduce las negociaciones comerciales con otros países y 64% considera que ha ido demasiado lejos con la imposición de nuevos aranceles, frente a 58% en enero.
A ello se suma el conflicto con Irán. El 69% considera que la guerra no ha valido la pena y apenas 28% aprueba la gestión del mandatario en esa materia.
Juicio a la IA
El malestar registrado por AP-NORC coincide con el debate respecto a la intervención del gobierno en el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial. De hecho, este martes Trump recibió en la Casa Blanca a ejecutivos de algunas de las mayores compañías tecnológicas y anunció un acuerdo voluntario con Anthropic, Google, Meta, OpenAI, Nvidia y xAI para reforzar la supervisión de la IA.
La apuesta por entregar a las propias compañías un papel central en la vigilancia de la tecnología contrasta con el grado de confianza que los estadounidenses dicen tener en quienes las dirigen.
Una encuesta de Quinnipiac University publicada este miercoles -y aplicada entre el 24 y 27 de septiembre- mostró que 74% tiene poca o ninguna confianza en los líderes de las empresas de IA, frente a 24% que expresa mucha o alguna confianza.
La demanda de controles es aún más amplia. El 86% respalda estándares independientes de seguridad para las compañías, incluso si ello ralentiza el desarrollo de la IA, y 81% considera que la seguridad debe tener prioridad sobre mantenerse a la vanguardia de la innovación. A la vez, 53% cree que la IA hará más daño que bien en su vida cotidiana.
Sin embargo, la cautela no implica un llamado a renunciar a la competencia tecnológica. El 69% considera importante que Estados Unidos mantenga el ritmo de China en el desarrollo de sistemas de IA. De hecho, 65% considera simultáneamente importante competir con China y establecer salvaguardas para la tecnología.
El debate se vuelve más concreto con la infraestructura necesaria para sostener la expansión de la IA. Trump abordó el martes la resistencia local a los centros de datos y sostuvo que las empresas deben generar beneficios para las comunidades que los reciben. Pero Quinnipiac muestra un rechazo creciente: el 72% se opondría a la construcción de un data center de IA en su propia comunidad y solo 21% lo apoyaría. En marzo, la oposición era de 65%.