Los países de la región deben calibrar sus perspectivas respecto a la permanencia del trumpismo en el Ejecutivo de Estados Unidos, ante la contundente derrota sufrida, asegura el académico de la Universidad de Chile, Gilberto Aranda, quien ve espacio para que el Congreso intervenga, incluso, en la política arancelaria.
- ¿Cómo calificarías la derrota que sufre Trump?
- Es una derrota contundente y sin paliativos que le da a los demócratas un control completo del Congreso, en el cual va a intentar jugar un papel muchísimo más perfilado que el de la anterior legislatura y que va a tener una tendencia a bloquear ciertas acciones, como ciertos decretos ejecutivos.
No va a trepidar en hacer comisiones de investigación sobre algunos temas, como los ofertones que hizo Trump para comprar votos. Van a tratar de influir en algunas nominaciones, como la Corte Suprema. Juicio político contra alguno de los secretarios de Estado, como el de Guerra. Incluso un impeachment presidencial, un proceso que probablemente no va a prosperar al final, pero podrá llevarse a cabo.
Es una derrota que expone mucho al Presidente y que también hace pensar que algunas de sus políticas, que implican una revisión del sistema internacional, podrían tener rectificaciones que la oposición demócrata va a intentar impulsar.
El Congreso de EEUU “va a intentar jugar un papel muchísimo más perfilado que el de la anterior legislatura”.
- ¿Vamos a ver a Trump aún más activo en la arena internacional, incluyendo la arista comercial?
- Lo arancelario está radicado en lo que es el Departamento de Comercio, pero tiene bemoles, porque Trump ha impuesto aranceles a países con los que había un tratado de libre comercio (TLC), un tratado oficial firmado y ratificado por el Congreso. Por lo tanto, el poder legislativo puede involucrarse. Eso sí, esto va a depender de la prioridad que le den. Yo creo que no es la prioridad, ciertamente.
Y la política exterior, es cierto, es un área presidencial reservada, pero también tiene bemoles. Por ejemplo, las aventuras bélicas se hacen con el permiso del Congreso. Y eso no se hizo. Ese sí va a ser un tema inmediato.
- ¿Podría cambiar la relación de los gobiernos latinoamericanos con el trumpismo y la mirada de Trump hacia la región?
- Aunque el trumpismo no va a desaparecer, incluso puede sobrevivir a Trump mismo. Pero los países de la región deberán entender que tras la elección de 2028 el trumpisno no va a estar al frente del gobierno. Hay señales de que puede haber un cambio. Y, por supuesto, la política de alianzas de Trump no tiene por qué ser la prioridad para un gobierno demócrata.
Aquellos gobiernos que sentían que era una garantía que el trumpismo iba a durar en el poder un tiempo, hoy día tienen que entender que esto puede ser una etapa, que habrá otra etapa de trumpismo más adelante, pero que puede haber un recambio de gobierno. Así que las apuestas hay que hacerlas más calculadas.