El dólar escaló un poco más este miércoles en Chile, pues los costos de deuda a largo plazo nuevamente se robaron la atención del mercado, aun cuando importantes datos de inflación resultaron ser más débiles de lo previsto en Estados Unidos.
Ya son varios los días en que el dólar-peso ha visto caídas durante la mañana, sin tardar en revertirlas. Así también ocurrió en esta última sesión, donde el tipo de cambio subió $ 1,1 a $ 964,5 en las pantallas de Bloomberg.
Esto significa una tercera sesión consecutiva al alza, hacia máximos desde el 6 de agosto de 2025. También suma a lo que fue la tendencia de septiembre, período en que el dólar subió $ 39,9 y marcó un cuarto avance mensual consecutivo, que además es el más pronunciado desde marzo.
La volatilidad de este miércoles estuvo en línea con el dollar index, un indicador del dólar global que borró sus caídas matinales y operaba plano a esta hora, mientras que el cobre transado en Londres pasó a registrar una leve caída de 0,2%.
Todos siguieron atentos los movimientos de los bonos del Tesoro, ya que el rendimiento a 30 años se disparaba 7,4 puntos base (pb) a 5,64%, lo que representa nuevos máximos desde 2002, y tiró de la curva completa hasta el punto de que las tasas cortas borraron sus caídas iniciales.
"Estamos viendo la profundización de un fenómeno que viene acumulándose durante las últimas semanas. El mercado está exigiendo una prima mayor para mantener duración larga en EEUU, en un contexto de mayores riesgos inflacionarios, precios de energía elevados, una economía que todavía muestra resiliencia y, especialmente, crecientes preocupaciones fiscales y por la elevada oferta de deuda del Tesoro", dijo a DF el director de Riesgo Financiero de PwC Chile, Patricio Jaramillo.
Alivio pasajero
Lo que había estado marcando la pauta desde temprano fue la lectura de agosto con las cifras de gasto en consumo personal estadounidense (PCE, sigla en inglés), específicamente las mediciones de inflación del reporte.
El indicador de precios PCE subyacente, que excluye alimentos y energía, y es considerado como "el favorito de la Reserva Federal", subió 0,2% mensual, una décima menos de lo esperado, y además desde una serie de julio revisada a la baja en una décima. La tasa anual se cifró en 3%, tres décimas por debajo de las expectativas.
Las novedades pusieron en duda la idea de que la Fed necesariamente tenga que volver a subir la tasa oficial en su reunión de finales de octubre. Los mercados monetarios descuentan 37% de probabilidad de que esto ocurra, siendo que ayer estaban más bien 50 y 50.
"Después del PCE más bajo de lo esperado, el rendimiento del treasury a dos años retrocedió, mientras que las tasas largas permanecieron bajo presión. Es decir, el mercado moderó algo su expectativa sobre la Fed, pero no desapareció el castigo sobre la duración. Para el peso chileno, este escenario sigue siendo adverso. Tasas largas estadounidenses más altas elevan el retorno exigido a los activos en dólares y reducen el atractivo relativo de monedas emergentes", explicó Jaramillo.
Además, las señales fueron mixtas si se mira el conjunto de reportes publicado esta mañana. El PIB estadounidense del segundo trimestre subió 2,2% en su lectura final, sobre el consenso de 1,5%, aunque vio una revisión a la baja en los indicadores de precios.
Un poco más temprano, el reporte ADP de empleo privado superó las expectativas, previo a que este viernes se dé a conocer el reporte oficial de nóminas no agrícolas de septiembre.
Mientras que la economía de Chile no tuvo un buen día, tomando en cuenta que la tasa de desempleo sorprendió con 9,6% en el trimestre junio-agosto, y las malas cifras sectoriales del octavo mes están haciendo prever un Imacec más débil en la actualización que se dará a conocer este jueves.
En tanto, el petróleo Brent se mantuvo en niveles de US$ 105 por barril, aun cuando, según estimaciones separadas de JPMorgan y Goldman Sachs, los flujos desde Medio Oriente volvieron a los niveles de hace siete meses atrás, previo a que estallara la guerra entre EEUU e Irán.
El hito se logró en momentos en que, según reportes, Arabia Saudita rehabilitó buena parte del oleoducto Este-Oeste, una infraestructura clave para diversificar las exportaciones fuera del estrecho de Ormuz, donde Washington y Teherán han librado una lucha de bloqueos navales, aunque sin incidentes relevantes en los últimos días.