El dólar escaló algo más este viernes, tomando en cuenta que el IPC estadounidense de agosto cimentó el camino hacia un alza de tasas de la Reserva Federal (Fed) la próxima semana. Mientras, el rally del petróleo se tomó un descanso tras atisbos de diplomacia en Medio Oriente.
La paridad dólar-peso subió $ 1,2 hasta los $ 943,1 al cierre de las operaciones, y con esto abrochó un nuevo máximo de siete semanas, habiendo aumentado $ 9,1 en el balance neto de estos últimos cinco días.
Tarea de los consejeros
El IPC general de Estados Unidos se ajustó a las expectativas, con un fuerte avance de 0,4% mensual, aunque creció 0,3% en la serie subyacente -sin alimentos y energía, componentes más volátiles-, una décima más de lo que se esperaba.
Las variaciones anuales no trajeron sorpresas, al mostrar respectivos 3,4% y 2,4%, una manteniéndose y la otra bajando una décima respecto de las lecturas de julio.
El rendimiento del Tesoro a dos años, que es sensible a las expectativas de política monetaria de corto plazo, saltaba 5,9 puntos base (pb), mientras los operadores pasaron a descontar 90% de probabilidad de que el Comité Federal de Mercado Abierto suba el tipo oficial en 25 pb en su decisión del próximo miércoles.
Las tasas largas tendieron a caer, aunque el movimiento se fue regulando a medida que avanzó la jornada. Un indicador del dólar global, así como los precios del cobre, no tuvieron cambios relevantes.
Publicada a media mañana, la encuesta de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan no ayudó a aliviar el nerviosismo sobre el costo de la visa. Las expectativas de inflación a dos años arrojaron 4,6%, cuatro décimas sobre lo esperado, y la de largo plazo sorprendieron en una décima, al cifrarse en 3,4%.
Eso sí, desde temprano hizo noticia la caída del petróleo, aunque también fue moderándose en el curso de la sesión. El crudo Brent bajaba 2,5% hasta los US$ 105 por barril, pero se dirigía a cerrar un avance de 9% a nivel semanal, pues los últimos días estuvieron marcados por el intercambio de fuego entre EEUU e Irán en el estrecho de Ormuz.
Los mercados barajan la posibilidad de que un reciente esfuerzo diplomático mejore la situación, después de que el Financial Times reportara que los ministros de de Asuntos Exteriores de los países del golfo Pérsico tienen previsto reunirse con su homólogo iraní, en una iniciativa impulsada por Omán e Irán para lograr el respaldo a un acuerdo que gestione temporalmente la navegación por Ormuz.