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Cántico a Fray Andresito
Cuando lo nombraron hermano limosnero, su día a día era éste: se levantaba a las cuatro de la mañana para ayudar en la primera misa; comulgaba diariamente y, luego, hacía su oración de acción de gracias. A las siete de la mañana salía a pedir limosna, recorriendo las calles de Santiago.