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Columnistas

¿Cuánto dura un título?

MÓNICA RETAMAL Directora Ejecutiva de Fundación Kodea

Por: MÓNICA RETAMAL

Publicado: Miércoles 7 de octubre de 2026 a las 04:00 hrs.

Chile tiene una fuerza laboral mucho más educada que hace una generación. En 2010, un 22% tenía educación superior completa; hoy supera el 42%. Sin embargo, más de 1,5 millones de personas con estudios superiores trabajan en ocupaciones que requieren una calificación menor a la que adquirieron (OCEC UDP, 2026). Al mismo tiempo, las empresas dicen no encontrar los perfiles que necesitan.

Puede parecer contradictorio. Quizás no lo sea.Durante décadas ordenamos educación y trabajo en una secuencia bastante simple: estudiar, titularse, trabajar y acumular experiencia. Pero alguien que termina sus estudios a los 24 años puede trabajar otros cuarenta. ¿Cuánto dura lo que aprendió a los 24?

Las empresas ya están dando algunas pistas. Junto con credenciales y experiencia, buscan adaptabilidad, pensamiento crítico, capacidades digitales y manejo de inteligencia artificial. Y la IA, al menos por ahora, está cambiando más los trabajos que eliminándolos. Casi el 40% de las empresas del comercio, restaurantes y hoteles ya la utiliza, mientras el 83,7% considera baja o nula la probabilidad de reemplazar puestos rutinarios mediante tecnología (CNC, 2026).

“Alguien que termina sus estudios a los 24 años puede trabajar otros cuarenta. ¿Cuánto dura lo que aprendió a los 24?”

La tensión se vuelve evidente a mitad de la vida laboral. Los profesionales desempleados de 50 años o más tardan, en promedio, casi 15 meses en encontrar trabajo. Hay discriminación etaria y expectativas salariales, por cierto. Pero también una pregunta menos cómoda: ¿cómo actualiza profundamente sus capacidades alguien que lleva veinte o treinta años trabajando?

Mientras tanto, aparecen experimentos interesantes. Andreessen Horowitz acaba de anunciar una academia para jóvenes recién salidos del colegio que combina proyectos, cursos breves y experiencias en empresas como Nvidia, Google y OpenAI. Más que una alternativa a la universidad, me interesa la señal: estudiar y trabajar empiezan a dejar de ser etapas consecutivas.

Francisco Covarrubias, rector de la Universidad Adolfo Ibáñez, usa una imagen que lo explica bien. La educación se parecía a una línea de tren: una ruta bastante definida. Lo que viene se parece más a una red de metro: distintas rutas, conexiones y posibilidades de volver a elegir.

En Chile todavía concentramos gran parte del esfuerzo formativo al comienzo de la vida. Después, actualizarse depende demasiado de dónde trabajas, cuánto tiempo tienes o cuánto puedes pagar.

Tal vez por eso la pregunta sobre qué carrera estudiar empieza a quedarse corta. La pregunta debiera ser cómo seguimos aprendiendo durante cuarenta años de trabajo.

Porque quizás lo que está envejeciendo no es el título. Es la idea de que basta con obtenerlo una vez.

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