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Columnistas

El problema ambiental comienza antes del SEIA

MARIO FIGUEROA LEIVA presidente del Comité de Medio AmbienteAsociación de Ingenieros Consultores, AIC

Por: MARIO FIGUEROA LEIVA

Publicado: Viernes 2 de octubre de 2026 a las 04:00 hrs.

La discusión sobre permisos ambientales suele concentrarse en los plazos y la incertidumbre para los proyectos. Su escala es considerable: en 2024 ingresaron al Sistema de Evaluación de Impacto Ambienta (SEIA) 556 iniciativas, con una inversión declarada superior a US$ 71 mil millones. Pero reducir plazos no resuelve la dificultad de fondo: parte de las demoras se origina antes del ingreso.

Un estudio de INZAI, basado en 381.814 observaciones sectoriales, muestra que las observaciones por expediente se multiplicaron por 3,5 en veinte años. En los Estudios de Impacto Ambiental (EIA), duplicarlas se asocia con 237,5 días adicionales, aunque el estudio advierte que no demuestra causalidad.

Cuando un proyecto entra al SEIA, su emplazamiento, trazado y tecnología suelen estar definidos. Si aparece una incompatibilidad sustantiva, corregirla exige nuevas campañas, adendas o rediseños. Lo que pudo revisarse en la prefactibilidad termina discutiéndose cuando el margen para modificarlo es menor.

“Chile cuenta con guías técnicas, consultas de pertinencia y participación temprana, pero no con una etapa general que defina, antes del ingreso, el alcance de los estudios y las alternativas por comparar”.

La interconexión Los Cóndores–Río Diamante ilustra este problema. Ingresó al SEIA en 2021 y obtuvo una Resolución de Calificación Ambiental (RCA) desfavorable en septiembre de 2026, tras tres adendas y una nueva participación ciudadana por modificaciones sustantivas. Aunque el informe técnico recomendó aprobar, la Comisión estimó insuficiente la evaluación de alternativas y de los impactos sobre biodiversidad, humedales altoandinos, paisaje y áreas de alto valor ambiental.

El caso no demuestra que una evaluación temprana habría asegurado la aprobación. Tal vez habría llevado a modificar el diseño o a concluir antes que no era compatible con el territorio. Su lección es otra: las controversias estructurales deben abordarse cuando el proyecto todavía puede cambiar.

Chile cuenta con guías técnicas, consultas de pertinencia y participación temprana, pero no con una etapa general que defina, antes del ingreso, el alcance de los estudios y las alternativas por comparar.

En Brasil, el IBAMA emite previamente un término de referencia con esas materias.

Mediante una modificación al Reglamento del SEIA, el Ministerio del Medio Ambiente podría establecer una definición de alcance obligatoria para EIA complejos. Antes de elaborar el estudio, el SEA convocaría a organismos sectoriales y autoridades territoriales para definir impactos críticos, alternativas y levantamientos necesarios. El resultado sería un término de referencia específico, vinculante respecto del alcance, pero no una aprobación anticipada.

No se trata de agregar burocracia, sino de trasladar al inicio trabajo que hoy se realiza tarde.

Una respuesta negativa temprana también entrega certeza y evita costos innecesarios. Modernizar el SEIA no significa solamente evaluar más rápido. Exige comenzar a evaluar cuando todavía es posible decidir mejor.

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